Parte 1 de 4
Cuando una sola palabra parecía suficiente
1.1. El problema histórico de una palabra demasiado útil
Durante siglos, la palabra peso fue suficiente para organizar prácticas comerciales, agrícolas, artesanales, fiscales y técnicas. En mercados, talleres y puertos, afirmar que un objeto “pesaba” cierta cantidad permitía vender trigo, comparar metales, cobrar tributos o transportar mercancías sin exigir una distinción formal entre masa, peso y fuerza. Esa eficacia práctica explica la persistencia histórica de la ambigüedad: el término funcionaba. El problema no surgía en la balanza del comerciante, sino en la física que más tarde intentaría describir el movimiento mediante leyes matemáticas.
La dificultad puede formularse así: en el lenguaje común, peso se ha usado con frecuencia como sinónimo de masa; en la física moderna, en cambio, el peso se entiende como una fuerza asociada a la gravedad. El National Institute of Standards and Technology distingue ambos conceptos: la masa expresa la propiedad inercial de un cuerpo o su cantidad de materia, mientras que el peso expresa la fuerza gravitatoria que actúa sobre él o la fuerza necesaria para sostenerlo (NIST, s. f.). Esta diferencia, hoy elemental para la ciencia y la ingeniería, no fue necesaria para la mayoría de las prácticas humanas premodernas.
1.2. La experiencia cotidiana y la ilusión de equivalencia
La confusión histórica entre masa y peso tiene una causa inmediata: la vida humana transcurre casi siempre bajo la acción de la gravedad terrestre. Cuando una persona levanta una piedra, carga un saco de harina o sostiene una herramienta, experimenta una resistencia que parece depender directamente de “cuánta materia” tiene el objeto. En condiciones ordinarias, esa percepción no es absurda: a mayor masa, mayor fuerza gravitatoria sobre la superficie terrestre. La trampa está en creer que esa relación práctica convierte a la masa y al peso en la misma magnitud.
Desde la perspectiva moderna, la relación correcta se expresa mediante la ecuación del peso:
donde (W) representa el peso, (m) la masa y (g) la aceleración local de la gravedad. La ecuación revela el punto decisivo: la masa pertenece al cuerpo; el peso depende, además, del campo gravitatorio en el que ese cuerpo se encuentra. Por eso un mismo objeto conserva su masa aunque su peso varíe si cambia la gravedad local. La precisión no es un lujo de laboratorio: es la frontera entre hablar como comerciante y calcular como ingeniero.
1.3. La balanza: el instrumento que hizo invisible el problema
La balanza de brazos iguales contribuyó poderosamente a ocultar la diferencia entre masa y peso. Su funcionamiento no exige medir una fuerza absoluta, sino comparar dos efectos gravitatorios. Un objeto desconocido se coloca en un platillo y pesas patrón en el otro; cuando el sistema se equilibra, se establece una equivalencia. Lo que se iguala físicamente son fuerzas gravitatorias, pero como la gravedad actúa sobre ambos lados de manera semejante, la balanza permite comparar masas con gran eficacia.
El National Bureau of Standards explicó esta situación con claridad: los patrones de masa, llamados históricamente weights o pesas, se calibran ordinariamente en balanzas de brazos iguales; si dos objetos se equilibran en una balanza de este tipo, tienen la misma masa, aunque lo que se equilibra de manera inmediata sean las fuerzas de gravedad ejercidas sobre ambos objetos. Además, si cambia el valor local de g, ambos lados se afectan del mismo modo y el equilibrio se conserva (NBS, 1985). Por eso la balanza fue técnicamente eficaz y conceptualmente engañosa a la vez: resolvía el problema práctico mientras ocultaba el problema físico.
Tabla 1. Función histórica de la balanza en la confusión entre masa y peso
| Elemento | Función práctica | Consecuencia conceptual |
|---|---|---|
| Objeto comercial | Mercancía que se desea comparar o vender | Se interpreta como “peso” sin distinguir masa y fuerza |
| Pesas patrón | Referencias aceptadas por la comunidad | Funcionan como estándares de comparación |
| Gravedad | Actúa simultáneamente sobre ambos platillos | Su efecto se cancela en la comparación |
| Equilibrio | Indica equivalencia entre el objeto y las pesas | Permite inferir masa sin hablar explícitamente de masa |
| Lenguaje cotidiano | Usa “peso” como término general | Mantiene la ambigüedad durante siglos |
1.4. Un término con varios significados sociales
La palabra peso no pertenecía solamente al vocabulario de la física. Antes de convertirse en problema científico, fue una palabra económica, legal y administrativa. Podía designar la cantidad de mercancía comprada, la lectura de una balanza, una referencia fiscal, una unidad de comercio o una característica aparente de los cuerpos. Esta pluralidad no era un defecto para la sociedad premoderna; era una ventaja comunicativa. Una sola palabra servía para muchas operaciones.
La historia de las unidades muestra que las medidas nacieron ligadas a necesidades concretas: construir, vestir, intercambiar alimentos, regular el comercio y administrar bienes. El NIST recuerda que los pesos y medidas estuvieron entre las primeras herramientas inventadas por las sociedades humanas y que las comunidades recurrieron inicialmente al cuerpo, al entorno natural y a objetos familiares para establecer referencias (NIST, 2024). (NIST) En ese contexto, la exigencia moderna de distinguir masa, peso y fuerza habría parecido innecesaria. Nadie necesitaba una teoría de la gravitación para vender cinco libras de sal.
Tabla 2. Usos históricos del término peso antes de la formalización moderna
| Uso del término peso | Contexto principal | Magnitud física implicada desde la mirada actual |
|---|---|---|
| Cantidad de mercancía | Comercio y mercados | Masa |
| Lectura de una balanza | Talleres, almacenes y aduanas | Comparación de masas mediante fuerzas gravitatorias |
| Carga que se sostiene | Trabajo físico y transporte | Fuerza ejercida por la gravedad |
| Referencia tributaria | Impuestos y administración | Cantidad comercial normalizada |
| Propiedad aparente del objeto | Lenguaje cotidiano | Mezcla no distinguida de masa y peso |
1.5. La gravedad como supuesto invisible
La gravedad terrestre fue el gran supuesto silencioso de los antiguos sistemas de medición. Como todos los objetos ordinarios caen, todos ejercen presión sobre sus apoyos y todos pueden compararse mediante balanzas, la diferencia entre masa y peso permaneció cubierta por la regularidad de la experiencia cotidiana. La humanidad no vivía en laboratorios orbitales, no observaba objetos en microgravedad y no necesitaba calcular con precisión cómo cambiaría el peso de un cuerpo en otro planeta. La Tierra era el escenario completo de la experiencia humana.
Esta dependencia del entorno terrestre explica por qué la palabra peso se volvió intuitiva y resistente al cambio. En la superficie terrestre, la masa y el peso están relacionados de manera estable porque g varía relativamente poco para la mayoría de usos cotidianos. Pero esa estabilidad práctica no elimina la diferencia física. La masa es una propiedad asociada al cuerpo; el peso es una fuerza que depende de la interacción gravitatoria. Cuando la ciencia comenzó a estudiar fenómenos más generales que la compraventa de mercancías, la palabra empezó a quedar corta.
1.6. Antes de Newton: observación sin estructura matemática general
Antes de la mecánica clásica, las personas sabían mucho por experiencia: los cuerpos caen, los objetos pesados son difíciles de levantar, las cargas se equilibran en balanzas y ciertos movimientos requieren esfuerzo. Lo que faltaba era una teoría matemática general capaz de unificar esas observaciones. Sin esa estructura, no había urgencia intelectual para separar con rigor la cantidad de materia, la fuerza gravitatoria y la fuerza necesaria para modificar el movimiento de un cuerpo.
La transformación llegaría cuando la física comenzó a formular leyes capaces de relacionar fuerza, masa y aceleración. En la interpretación histórica de los Principia, las leyes de Newton no son simples descripciones del movimiento; constituyen una estructura conceptual en la que las fuerzas impresas permiten explicar cambios de estado y distinguir causas dinámicas (Smith, 2007). (Enciclopedia de Filosofía de Stanford) A partir de ese giro, la antigua palabra peso dejó de ser suficiente. La ciencia ya no preguntaba solo “cuánto pesa”, sino “qué magnitud se está midiendo”.
1.7. La ambigüedad que la metrología moderna tuvo que resolver
La ambigüedad no fue una exageración posterior. En 1901, la tercera Conférence Générale des Poids et Mesures declaró explícitamente la necesidad de poner fin a la confusión existente en la práctica corriente, donde la palabra peso se usaba unas veces para la masa y otras para una fuerza mecánica. La misma declaración estableció que el kilogramo era unidad de masa y que el peso de un cuerpo debía entenderse como el producto de su masa por la aceleración debida a la gravedad (CGPM, 1901). (BIPM) Es decir: la metrología internacional reconoció oficialmente el problema que durante siglos había permanecido escondido bajo una palabra demasiado cómoda.
Tabla 3. Diferencia moderna entre masa, peso y fuerza
Tabla 3. Diferencia moderna entre masa, peso y fuerza
| Concepto | Significado físico | Dependencia de la gravedad | Unidad SI |
|---|---|---|---|
| Masa | Medida de la inercia o cantidad de materia de un cuerpo. | No depende directamente de g. | kilogramo (kg) |
| Peso | Fuerza gravitatoria asociada a un cuerpo. | Sí depende de g. | newton (N) |
| Fuerza | Interacción capaz de modificar el movimiento o deformar un cuerpo. | No necesariamente depende de la gravedad. | newton (N) |
1.8. La pregunta que abrió una nueva etapa
La primera parte del problema puede resumirse en una pregunta sencilla y demoledora:
cuando se afirma que un cuerpo “pesa” cierta cantidad, ¿se está describiendo su masa o la fuerza gravitatoria que actúa sobre él?
Durante siglos, la sociedad pudo evitar esa pregunta porque la balanza, el comercio y la gravedad terrestre hacían que la ambigüedad fuera tolerable. Pero la física moderna no podía construir una mecánica rigurosa sobre una palabra de doble sentido. La transición de los antiguos sistemas de pesos y medidas hacia sistemas científicos de unidades comenzó precisamente allí: en la necesidad de separar lo que la experiencia cotidiana había mantenido unido.

Referencias
Fuentes de primer nivel
Bureau International des Poids et Mesures. (1901). Declaration on the unit of mass and on the definition of weight; conventional value of gₙ. 3rd Conférence Générale des Poids et Mesures, Resolution 2. https://doi.org/10.59161/CGPM1901DECL2E
Bureau International des Poids et Mesures. (2019). The International System of Units (SI) (9th ed.). BIPM.
National Bureau of Standards. (1985). Units and systems of weights and measures: Their origin, development, and present status (Letter Circular 1035). U.S. Department of Commerce.
National Institute of Standards and Technology. (2024). Handbook 44: Appendix B. Units and systems of measurement. U.S. Department of Commerce.
National Institute of Standards and Technology. (s. f.). SI units: Mass. U.S. Department of Commerce.
Newton, I. (1999). The Principia: Mathematical principles of natural philosophy (I. B. Cohen & A. Whitman, Trads.). University of California Press. (Obra original publicada en 1687)
Fuentes de segundo nivel
Cardarelli, F. (2003). Encyclopaedia of scientific units, weights and measures: Their SI equivalences and origins (2nd ed.). Springer.
Fenna, D. (2002). A dictionary of weights, measures, and units. Oxford University Press.
Kula, W. (1986). Measures and men (R. Szreter, Trans.). Princeton University Press.
Smith, G. E. (2007). Newton’s Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. En E. N. Zalta (Ed.), The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Stanford University.
Parte 2 de 4
Newton cambia las reglas
2.1. De la observación cotidiana a la mecánica matemática
Durante siglos, la palabra peso fue suficiente para describir una realidad aparentemente simple: los cuerpos caían, las balanzas se equilibraban y las mercancías podían intercambiarse sin mayores dificultades. Esa suficiencia práctica comenzó a romperse cuando la física dejó de conformarse con describir fenómenos visibles y empezó a formular leyes capaces de explicar, calcular y predecir el movimiento de los cuerpos. La transformación no consistió únicamente en introducir nuevas ecuaciones; consistió en separar conceptos que la experiencia ordinaria había mantenido unidos: masa, peso y fuerza.
Esa ruptura conceptual quedó asociada a la obra de Isaac Newton. Con la publicación de Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica en 1687, la mecánica adquirió una arquitectura matemática que reorganizó el estudio del movimiento, de las fuerzas y de la gravitación. La importancia de los Principia no radica solo en haber formulado leyes de movimiento, sino en haber convertido magnitudes como masa, cantidad de movimiento y fuerza en elementos definidos dentro de una estructura física general (Newton, 1687/1999; Smith, 2007). (JSTOR)
2.2. Antes de Newton: experiencia sin teoría dinámica general
Antes de la mecánica clásica, las personas conocían por experiencia que los objetos caían, que ciertos cuerpos eran más difíciles de mover que otros y que levantar una carga exigía esfuerzo. Sin embargo, esas observaciones no formaban todavía una teoría dinámica general. La caída de una piedra, el movimiento de un carro, el lanzamiento de un proyectil y el esfuerzo necesario para arrastrar una carga podían estudiarse como fenómenos separados, no como manifestaciones de leyes comunes.
La novedad newtoniana fue construir un marco en el que el movimiento no se entendía solo como desplazamiento visible, sino como resultado de relaciones cuantitativas entre magnitudes. En ese marco, la fuerza dejó de ser una impresión cualitativa asociada al esfuerzo y pasó a ocupar un lugar preciso dentro del análisis del movimiento. La física comenzó a preguntar no solo si un cuerpo se movía, sino por qué cambiaba su movimiento, cuánto cambiaba y qué magnitud física permitía explicar ese cambio.
2.3. La separación entre masa y fuerza
Uno de los efectos más profundos de la mecánica newtoniana fue separar la masa de la fuerza. En la experiencia cotidiana, ambas aparecen mezcladas: un objeto con más masa suele sentirse más “pesado” y parece requerir mayor esfuerzo para ser levantado o acelerado. La física moderna mostró que esa asociación práctica no autoriza a confundir las magnitudes.
La masa expresa la inercia de un cuerpo: su resistencia a cambiar el estado de reposo o movimiento. La fuerza, en cambio, expresa una interacción capaz de modificar ese estado. El NIST mantiene esta distinción en el uso moderno del Sistema Internacional: la masa se mide en kilogramos, mientras que el peso, entendido físicamente, es una fuerza y se expresa en newtons (NIST, 2008; NIST, s. f.). (NIST)
Tabla 4. Separación conceptual introducida por la mecánica clásica
| Concepto | Pregunta física que responde | Papel en la mecánica |
|---|---|---|
| Masa | ¿Cuánta resistencia presenta un cuerpo a cambiar su movimiento? | Magnitud asociada a la inercia |
| Fuerza | ¿Qué interacción modifica el movimiento de un cuerpo? | Causa dinámica del cambio de movimiento |
| Aceleración | ¿Cómo cambia la velocidad del cuerpo con el tiempo? | Efecto cinemático producido por una fuerza neta |
| Peso | ¿Qué fuerza gravitatoria actúa sobre el cuerpo? | Caso particular de fuerza |
2.4. La segunda ley y la reorganización de las magnitudes
La segunda ley de Newton suele escribirse en la forma moderna:
Esta expresión debe interpretarse con cuidado histórico. Newton formuló la ley en términos de cambio de la cantidad de movimiento; la forma escolar (F = ma) corresponde a una expresión moderna válida en el caso usual de masa constante. Aun así, su valor pedagógico y conceptual es enorme, porque muestra de manera directa que fuerza, masa y aceleración no son la misma cosa, sino magnitudes relacionadas. NASA explica la segunda ley en ese sentido moderno: la aceleración de un objeto depende de su masa y de la fuerza aplicada (NASA Glenn Research Center, 2024). (NASA)
La ecuación obliga a una disciplina intelectual nueva. Si la fuerza se calcula a partir de la masa y la aceleración, entonces la unidad de fuerza no puede confundirse sin más con la unidad de masa. En el Sistema Internacional, esta coherencia se expresa mediante el newton: 1 N = 1 kg·m/s². El BIPM define el kilogramo como unidad de masa y reconoce el newton como unidad derivada de fuerza dentro de la estructura coherente del SI (BIPM, 2019). (BIPM)
Tabla 5. Lectura física de la segunda ley de Newton
Tabla 5. Lectura física de la segunda ley de Newton
| Magnitud | Símbolo | Unidad SI | Interpretación |
|---|---|---|---|
| Fuerza | F | newton (N) | Interacción neta que modifica el movimiento. |
| Masa | m | kilogramo (kg) | Medida de la inercia del cuerpo. |
| Aceleración | a | metro por segundo cuadrado (m/s²) | Cambio de velocidad por unidad de tiempo. |
| Relación | F = m·a | kg·m/s² | Definición operacional moderna de fuerza para masa constante. |
2.5. La masa como medida de la inercia
Dentro de la mecánica clásica, la masa no debe entenderse simplemente como “cantidad de materia” en sentido cotidiano, sino como una magnitud asociada a la inercia. Un cuerpo con mayor masa requiere una fuerza mayor para adquirir la misma aceleración que otro cuerpo de menor masa. Por eso no cuesta lo mismo acelerar una bicicleta que un automóvil: la diferencia no se explica solo por el “peso” que sentimos al levantar un objeto, sino por la resistencia dinámica del cuerpo a cambiar su movimiento.
Esta precisión es decisiva para la ingeniería. En un cálculo estructural, mecánico o eléctrico-mecánico, no basta con afirmar que una pieza “pesa mucho”. Es necesario distinguir si se habla de su masa, de la fuerza gravitatoria que ejerce sobre un soporte, de la fuerza necesaria para acelerarla o de la carga que transmite a una estructura. Cuando estos conceptos se mezclan, las ecuaciones pierden significado físico.
2.6. La fuerza como interacción medible
La fuerza dejó de ser una noción asociada únicamente al esfuerzo muscular. En la mecánica clásica, una fuerza puede acelerar, frenar, desviar o deformar un cuerpo. La gravedad, la tensión de una cuerda, la fricción, la reacción normal de una superficie y el empuje de una mano son interacciones distintas, pero todas pueden estudiarse dentro del mismo lenguaje dinámico.
Esta unificación fue revolucionaria. La física ya no necesitaba un vocabulario diferente para cada experiencia particular. Podía expresar interacciones diversas mediante una magnitud común: la fuerza. Esa operación intelectual hizo posible que la ingeniería moderna analizara máquinas, estructuras, vehículos, puentes, mecanismos y sistemas físicos con una coherencia matemática que los antiguos sistemas comerciales de peso no podían proporcionar.
Tabla 6. Ejemplos de fuerzas en la mecánica clásica
| Fuerza | Situación física | Efecto posible |
|---|---|---|
| Peso | Atracción gravitatoria sobre un cuerpo | Carga sobre una superficie o tensión en un soporte |
| Tensión | Cuerda, cable o cadena estirada | Transmisión de fuerza a distancia |
| Fricción | Contacto entre superficies | Oposición relativa al movimiento |
| Fuerza normal | Apoyo de una superficie | Reacción perpendicular al contacto |
| Empuje aplicado | Acción de una mano, motor o mecanismo | Aceleración, frenado o cambio de dirección |
2.7. El peso deja de ser una propiedad fundamental
La consecuencia más importante para los sistemas de unidades fue que el peso dejó de ser una propiedad fundamental del cuerpo. Si la gravedad es una fuerza, entonces el peso también debe ser una fuerza. La relación moderna se expresa así:
W = m·g
donde W es el peso, m la masa y g la aceleración local de la gravedad. El NIST define el peso, en ciencia y tecnología, como una fuerza relacionada con la aceleración local de caída libre; también advierte que el uso cotidiano de peso como sinónimo de masa debe distinguirse del uso técnico (NIST, s. f.; NIST, 2008). (NIST)
La consecuencia más importante para los sistemas de unidades fue que el peso dejó de ser una p
La ecuación revela una diferencia que el lenguaje común oculta: la masa puede permanecer constante mientras el peso cambia. Un cuerpo no pierde materia por estar en la Luna ni por encontrarse en órbita; lo que cambia es la fuerza gravitatoria efectiva o el peso aparente. Así, el peso no es una cualidad aislada del objeto, sino el resultado de una interacción gravitatoria.
2.8. La Luna, la órbita y la evidencia conceptual
La distinción entre masa y peso se vuelve evidente cuando se abandona la experiencia terrestre ordinaria. Un cuerpo que en la Tierra tiene cierto peso experimentaría aproximadamente una sexta parte de ese peso en la superficie lunar, porque la aceleración gravitatoria lunar es mucho menor que la terrestre. Sin embargo, su masa permanece esencialmente igual. La materia del cuerpo no desaparece; cambia la intensidad de la interacción gravitatoria.
El caso de los astronautas en órbita es todavía más revelador. No están fuera de la gravedad terrestre en sentido estricto; siguen bajo su influencia. Lo que experimentan es una condición de caída libre continua alrededor de la Tierra, razón por la cual aparece la ingravidez aparente o microgravedad. Esta distinción es clave: no se trata de ausencia absoluta de gravedad, sino de reducción del peso aparente dentro de un sistema en caída libre.
Tabla 7. Masa y peso en distintos entornos gravitatorios
| Entorno | Masa del cuerpo | Peso del cuerpo | Interpretación física |
|---|---|---|---|
| Tierra | Permanece constante | Mayor que en la Luna | La gravedad terrestre produce una fuerza significativa |
| Luna | Permanece constante | Aproximadamente una sexta parte del peso terrestre | La gravedad lunar es menor |
| Órbita terrestre | Permanece constante | Peso aparente muy reducido | El cuerpo y la nave están en caída libre |
| Espacio profundo idealizado | Permanece constante | Puede aproximarse a cero respecto a un campo dominante | La fuerza gravitatoria local puede ser muy pequeña |
2.9. La palabra “peso” empieza a romperse
Después de Newton, el término peso ya no podía sostener sin tensión sus significados tradicionales. En el comercio, podía seguir utilizándose como sinónimo práctico de cantidad de mercancía; en la física, debía entenderse como una fuerza. Esa doble vida del término no destruyó de inmediato los sistemas tradicionales, pero sí introdujo una dificultad que la ingeniería no podía ignorar.
La pregunta práctica era inevitable: si masa y fuerza son magnitudes diferentes, ¿deben medirse con la misma unidad? La respuesta moderna es negativa. La masa y la fuerza pertenecen a categorías distintas dentro del análisis dimensional. En el SI, la masa es una magnitud base medida en kilogramos; la fuerza es una magnitud derivada medida en newtons (BIPM, 2019). (BIPM)
Tabla 8. Diferencia entre uso cotidiano y uso físico del término peso
| Contexto | Uso habitual de “peso” | Interpretación rigurosa |
|---|---|---|
| Comercio | Cantidad vendida o comprada. | Masa expresada en una unidad comercial. |
| Vida cotidiana | Lo que indica una báscula. | Masa estimada mediante una fuerza gravitatoria. |
| Física | Fuerza gravitatoria sobre un cuerpo. | W = m·g |
| Ingeniería | Carga ejercida sobre soportes o estructuras. | Fuerza que debe expresarse en unidades de fuerza. |
| Metrología | Término potencialmente ambiguo. | Debe distinguirse entre masa y fuerza. |
2.10. El problema para los sistemas de unidades
La mecánica newtoniana obligó a construir sistemas de unidades coherentes con sus ecuaciones. Las unidades heredadas del comercio habían sido útiles para intercambiar productos, fijar impuestos y regular mercados; pero la física exigía distinguir masa, fuerza, peso y aceleración. Esa exigencia abrió una crisis conceptual que se manifestaría con especial fuerza en el mundo anglosajón, donde una misma palabra, pound, terminó asociada tanto a la masa como a la fuerza.
La dificultad no era lingüística en apariencia, pero sí lo era en sus consecuencias: cuando una unidad parece nombrar dos magnitudes distintas, las ecuaciones requieren factores de conversión, aclaraciones y convenciones adicionales. La física había hecho visible lo que la vida cotidiana escondía. A partir de ese momento, la metrología debía responder una pregunta más profunda que “¿cuánto mide?”: debía preguntar “¿qué magnitud física representa exactamente ese número?”.
Referencias de la parte 2
Fuentes de primer nivel
Bureau International des Poids et Mesures. (2019). The International System of Units (SI) (9.ª ed.). BIPM.
National Institute of Standards and Technology. (2008). Guide for the use of the International System of Units (SI). NIST Special Publication 811.
National Institute of Standards and Technology. (s. f.). SI units: Mass. U.S. Department of Commerce.
Newton, I. (1999). The Principia: Mathematical principles of natural philosophy (I. B. Cohen & A. Whitman, Trads.). University of California Press. (Obra original publicada en 1687)
Fuentes de segundo nivel
Cardarelli, F. (2003). Encyclopaedia of scientific units, weights and measures: Their SI equivalences and origins (2.ª ed.). Springer.
Fenna, D. (2002). A dictionary of weights, measures, and units. Oxford University Press.
Jammer, M. (1997). Concepts of mass in classical and modern physics. Dover Publications.
Smith, G. E. (2007). Newton’s Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. En E. N. Zalta (Ed.), The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Stanford University.
Parte 3 de 4
La crisis de la libra: cuando una misma unidad empezó a significar dos cosas diferentes
3.1. Una dificultad heredada por la ingeniería moderna
La revolución conceptual iniciada por la mecánica newtoniana dejó al descubierto un problema que los sistemas tradicionales de unidades no estaban preparados para resolver. Durante siglos, la libra había funcionado con eficacia en mercados, talleres, puertos, almacenes y documentos administrativos. Sin embargo, cuando la física comenzó a describir el movimiento mediante ecuaciones, la palabra libra empezó a mostrar una ambigüedad estructural: podía referirse a una cantidad de materia o a una fuerza asociada al peso.
La dificultad no surgió porque la libra fuera inútil. Surgió porque era demasiado útil en demasiados contextos. En el comercio, una libra indicaba una cantidad aceptada de mercancía. En la mecánica, una fuerza debía ocupar un lugar preciso dentro de una ecuación. Mientras la medición se limitó a comparar objetos en una balanza, la ambigüedad fue tolerable; cuando se hizo necesario calcular aceleraciones, cargas, esfuerzos y potencias, la misma ambigüedad se volvió peligrosa para la claridad dimensional.
3.2. La libra como unidad histórica de masa
La libra usada en el sistema anglosajón procede de una larga tradición comercial. En su forma moderna, la libra avoirdupois se reconoce como unidad de masa: el NIST registra la conversión de la libra avoirdupois a kilogramo dentro de sus tablas de masa, con 1 lb = 0.45359237 kg. (NIST) Esta equivalencia muestra que, desde el punto de vista metrológico moderno, la libra puede tratarse rigurosamente como una unidad de masa.
El problema aparece cuando el mismo término se usa también para expresar una fuerza. En lenguaje cotidiano, decir que un objeto “pesa 50 libras” suele entenderse sin dificultad; en ingeniería, en cambio, la frase exige precisión. Puede significar que el objeto tiene una masa de 50 libras-masa, o que ejerce una fuerza de 50 libras-fuerza sobre su apoyo. La diferencia no es gramatical: cambia la magnitud física representada.
Tabla 9. Sentidos posibles de la expresión “50 lb”
| Expresión | Interpretación posible | Magnitud física | Riesgo conceptual |
|---|---|---|---|
| 50 lb | 50 libras como cantidad de materia | Masa | Puede confundirse con fuerza |
| 50 lb | 50 libras como carga sobre un apoyo | Fuerza | Puede confundirse con masa |
| 50 lbm | 50 libras-masa | Masa | Requiere aclarar que no es fuerza |
| 50 lbf | 50 libras-fuerza | Fuerza | Requiere aclarar que no es masa |
3.3. La segunda ley como juez de la ambigüedad
La segunda ley de Newton obligó a separar lo que el lenguaje cotidiano había unido. Si la fuerza se relaciona con la masa y la aceleración, entonces la fuerza y la masa no pueden ser tratadas como una misma magnitud. En el Sistema Internacional esta diferencia queda resuelta con una arquitectura coherente: la masa se mide en kilogramos y la fuerza en newtons. El BIPM define el kilogramo como unidad SI de masa, mientras que el newton pertenece al conjunto de unidades derivadas coherentes del SI. (BIPM)
La libra, en cambio, quedó atrapada entre dos tradiciones. Como unidad comercial, seguía expresando masa. Como unidad práctica de carga, seguía asociándose al peso. La mecánica no podía aceptar esa duplicidad sin imponer aclaraciones adicionales. Por eso aparecieron dos nombres técnicos: libra-masa y libra-fuerza.
3.4. Nacimiento de la libra-masa
La libra-masa, simbolizada habitualmente como lbm, representa una cantidad de materia. Su papel es análogo al del kilogramo dentro del Sistema Internacional: permite expresar la masa de un cuerpo independientemente del lugar donde se encuentre. Un objeto de 10 lbm conserva esa masa en la Tierra, en la Luna o en una nave espacial. Lo que cambia con el entorno gravitatorio no es su masa, sino la fuerza gravitatoria que actúa sobre él.
Esta distinción permitió mantener la libra dentro de cálculos técnicos sin abandonar por completo la tradición anglosajona. La libra-masa resolvía una parte del problema: aclaraba cuándo la libra debía entenderse como masa. Pero dejaba pendiente la otra mitad: cómo expresar la fuerza gravitatoria que, en el lenguaje común, también se llamaba peso.
3.5. Nacimiento de la libra-fuerza
La libra-fuerza, simbolizada como lbf, representa una fuerza. En términos modernos, corresponde al peso de una libra avoirdupois de masa bajo gravedad estándar. El NIST define una libra-fuerza como el peso de una libra avoirdupois de masa en gravedad estándar y registra su equivalencia aproximada con el newton; en sus tablas de conversión, 1 lbf = 4.448222 N. (NIST)
La referencia a la gravedad estándar no es un detalle menor. En 1901, la tercera Conferencia General de Pesas y Medidas declaró que el “peso” debía entenderse como una magnitud de la misma naturaleza que una fuerza, y fijó el valor convencional de la aceleración normal de la gravedad en 980.665 cm/s², equivalente a 9.80665 m/s². (BIPM) Esta decisión muestra que la metrología internacional tuvo que intervenir para reducir la ambigüedad entre masa y peso.
Tabla 10. Libra-masa y libra-fuerza
Tabla 10. Libra-masa y libra-fuerza
| Unidad | Símbolo | Magnitud física | Definición conceptual | Equivalencia SI |
|---|---|---|---|---|
| Libra-masa | lbm | Masa | Cantidad de materia expresada en el sistema anglosajón. | 1 lbm = 0.45359237 kg |
| Libra-fuerza | lbf | Fuerza | Fuerza ejercida por la gravedad estándar sobre una masa de 1 lbm. | 1 lbf ≈ 4.44822 N |
3.6. La ecuación del peso en el centro del conflicto
La separación entre lbm y lbf surge directamente de la ecuación del peso:
W = m·g
Si m representa la masa y g la aceleración gravitatoria local, entonces W no puede ser idéntico a m. La masa pertenece al cuerpo; el peso depende también del entorno gravitatorio. En gravedad estándar, una libra-masa ejerce aproximadamente una libra-fuerza de peso. Esa coincidencia numérica aproximada fue precisamente la causa histórica de la confusión.
El problema se vuelve evidente al cambiar de entorno. Una pieza de 10 lbm conserva su masa en la Luna, pero su peso lunar no será 10 lbf. Será menor, porque la aceleración gravitatoria lunar es menor. La libra-masa permanece; la libra-fuerza cambia. Esta diferencia, invisible para el comerciante que usa una balanza terrestre, es inevitable para la física y la ingeniería.
3.7. La aparición de unidades auxiliares: poundal y slug
La coexistencia de libra-masa y libra-fuerza no fue la única solución posible. El sistema FPS —pie, libra y segundo— desarrolló variantes para recuperar coherencia dimensional. Si se toma la libra como unidad de masa, entonces la fuerza debe derivarse mediante la segunda ley; así aparece el poundal, definido como la fuerza necesaria para acelerar una libra-masa a razón de un pie por segundo cuadrado. El NIST registra el poundal dentro de sus tablas de fuerza y da su conversión aproximada a newtons: 1 poundal ≈ 0.1382550 N. (NIST)
La otra vía consiste en tomar la libra-fuerza como unidad de fuerza. En ese caso, la masa coherente derivada no es la libra-masa, sino el slug. El NIST registra el slug como unidad de masa y presenta su equivalencia aproximada con el kilogramo: 1 slug ≈ 14.59390 kg. (NIST) Estas dos unidades muestran que la crisis de la libra no era una simple discusión de nombres; era una crisis de coherencia interna de los sistemas de unidades.
Tabla 11. Dos formas de organizar el sistema FPS
Tabla 11. Dos formas de organizar el sistema FPS
| Variante del sistema FPS | Unidades fundamentales | Unidad derivada principal | Relación mecánica |
|---|---|---|---|
| FPS absoluto | ft, lbm, s | pdl | 1 pdl = 1 lbm·ft/s² |
| FPS gravitacional | ft, lbf, s | slug | 1 lbf = 1 slug·ft/s² |
| Sistema inglés de ingeniería | ft, lbm, lbf, s | Requiere g_c | F = m·a/g_c |
3.8. El factor (g_c): el precio de conservar la costumbre
En el sistema inglés de ingeniería se conservaron simultáneamente la libra-masa y la libra-fuerza. Esta decisión resultaba práctica porque en la superficie terrestre una libra-masa pesa aproximadamente una libra-fuerza. Pero esa comodidad tenía un precio: la ecuación F = m·a ya no podía usarse sin introducir un factor de conversión dimensional, comúnmente representado como g_c.
En forma usual, la ecuación se escribe:
El factor (g_c) no es una nueva ley física ni una propiedad de la naturaleza. Es una corrección introducida para compensar la falta de coherencia entre las unidades elegidas. Dicho sin anestesia: cuando un sistema obliga a meter un factor para que la ecuación no se descuadre, el sistema está cobrando intereses por haber mezclado masa y fuerza.
Tabla 12. Coherencia dimensional en tres sistemas mecánicos
| Sistema | Unidad de masa | Unidad de fuerza | ¿Requiere (g_c)? | Comentario |
|---|---|---|---|---|
| SI | kg | N | No | 1 N = 1 kg·m/s² |
| FPS absoluto | lbm | pdl (poundal) | No | 1 pdl = 1 lbm·ft/s² |
| FPS gravitacional | slug | lbf | No | 1 lbf = 1 slug·ft/s² |
| Inglés de ingeniería | lbm | lbf | Sí | Requiere el factor de conversión (g_c) para conservar la coherencia dimensional. |
3.9. La libra como síntoma de un problema mayor
La dificultad central no era la libra en sí misma. La libra fue el síntoma visible de una pregunta más profunda: ¿qué magnitud debe ocupar el lugar fundamental en un sistema de unidades: la masa o la fuerza? Si se toma la masa como fundamental, la fuerza se deriva de la segunda ley. Si se toma la fuerza como fundamental, la masa debe derivarse. Cada decisión produce una arquitectura distinta.
Esta es la razón por la cual la historia de la libra no puede reducirse a una rareza del sistema anglosajón. El problema revela una tensión general en la construcción de sistemas de unidades: un sistema no solo debe nombrar magnitudes, también debe organizar sus relaciones. La metrología moderna no se limita a establecer equivalencias numéricas; exige coherencia conceptual y dimensional.
3.10. De la confusión terminológica a la reorganización metrológica
La aparición de lbm, lbf, poundal y slug indica que la ingeniería necesitó desarrollar herramientas para distinguir explícitamente entre masa y fuerza. La antigua palabra pound ya no bastaba. La física había demostrado que una misma palabra podía ocultar magnitudes diferentes, y la ingeniería tuvo que pagar esa deuda con nuevos símbolos, nuevas unidades y nuevas reglas de conversión.
El episodio preparó el camino para una distinción más amplia: la separación entre sistemas gravitacionales y sistemas absolutos. Los primeros toman la fuerza gravitatoria como referencia privilegiada; los segundos toman la masa como magnitud fundamental y derivan la fuerza mediante las leyes de la mecánica. La crisis de la libra fue, por tanto, una estación decisiva en la transición desde los sistemas tradicionales de peso hacia los sistemas modernos de unidades.

Referencias de la parte 3
Fuentes de primer nivel
Bureau International des Poids et Mesures. (1901). Declaration on the unit of mass and on the definition of weight; conventional value of (g_n). 3rd Conférence Générale des Poids et Mesures, Declaration 2. DOI: 10.59161/CGPM1901DECL2E.
Bureau International des Poids et Mesures. (2019). The International System of Units (SI) (9.ª ed.). BIPM.
National Institute of Standards and Technology. (2008). Guide for the use of the International System of Units (SI). NIST Special Publication 811.
National Institute of Standards and Technology. (2026). Handbook 44: Specifications, tolerances, and other technical requirements for weighing and measuring devices. U.S. Department of Commerce.
Newton, I. (1999). The Principia: Mathematical principles of natural philosophy (I. B. Cohen & A. Whitman, Trads.). University of California Press. Obra original publicada en 1687.
Fuentes de segundo nivel
Cardarelli, F. (2003). Encyclopaedia of scientific units, weights and measures: Their SI equivalences and origins (2.ª ed.). Springer.
Fenna, D. (2002). A dictionary of weights, measures, and units. Oxford University Press.
Jammer, M. (1997). Concepts of mass in classical and modern physics. Dover Publications.
Klein, H. A. (1988). The science of measurement: A historical survey. Dover Publications.
Parte 4 de 4
El nacimiento de los sistemas gravitacionales y absolutos
4.1. Una decisión metrológica de fondo
La crisis de la libra no fue solo un problema de vocabulario técnico. Detrás de la distinción entre libra-masa lbm y libra-fuerza lbf apareció una pregunta más profunda: ¿debe un sistema de unidades construirse tomando como referencia fundamental la masa o la fuerza? Esta pregunta marcó una nueva etapa en la evolución de la metrología aplicada a la mecánica y a la ingeniería.
La diferencia entre ambos enfoques no era ornamental. Si la masa se adopta como magnitud fundamental, la fuerza se obtiene mediante la segunda ley de Newton. Si la fuerza se adopta como magnitud fundamental, la masa pasa a interpretarse como una magnitud derivada. Así nacieron dos familias conceptuales: los sistemas absolutos y los sistemas gravitacionales. El problema dejó de ser simplemente “qué unidad usar” y pasó a ser “qué estructura física sostiene al sistema de unidades”.
4.2. Los sistemas gravitacionales
Los sistemas gravitacionales surgieron de una experiencia humana muy antigua: la medición mediante el peso. Durante siglos, comerciantes, constructores, artesanos y administradores compararon objetos bajo la gravedad terrestre. En ese contexto, parecía natural conceder a la fuerza asociada al peso un papel privilegiado. La fuerza gravitatoria era visible, cotidiana y operacionalmente útil.
En un sistema gravitacional, la fuerza puede ocupar el lugar de magnitud fundamental. La masa, en cambio, se obtiene a partir de la relación dinámica entre fuerza y aceleración. Esta organización resultaba práctica para muchas aplicaciones de ingeniería, especialmente en entornos donde las cargas se interpretaban directamente como pesos aplicados sobre estructuras, cables, vigas, soportes o máquinas.
Sin embargo, el enfoque gravitacional tiene una debilidad conceptual: la gravedad no es exactamente igual en todos los lugares. Por eso, cuando una unidad queda demasiado ligada al peso, aparece una dependencia respecto al campo gravitatorio local. La tercera Conferencia General de Pesas y Medidas reconoció este problema al declarar en 1901 que el peso debía entenderse como una fuerza y al fijar un valor convencional de la gravedad normal para usos metrológicos. (BIPM)
Tabla 13. Rasgos principales de los sistemas gravitacionales
| Aspecto | Característica |
|---|---|
| Magnitud privilegiada | Fuerza asociada al peso |
| Punto de partida histórico | Experiencia cotidiana de la gravedad |
| Ventaja práctica | Intuitivo para cargas, estructuras y máquinas |
| Dificultad conceptual | Dependencia de la gravedad local |
| Ejemplo típico | Sistema FPS gravitacional |
4.3. Los sistemas absolutos
Los sistemas absolutos adoptaron una filosofía distinta. En lugar de comenzar por el peso, comenzaron por magnitudes consideradas independientes de la gravedad local: longitud, masa y tiempo. La fuerza no se tomó como punto de partida, sino como magnitud derivada mediante la segunda ley de Newton.
En esta visión, la fuerza queda definida por la relación entre masa y aceleración:
La ventaja es clara: el sistema no necesita apoyarse en la gravedad terrestre para definir sus magnitudes mecánicas fundamentales. La fuerza puede calcularse en la Tierra, en la Luna, en una nave espacial o en cualquier entorno donde tenga sentido aplicar la mecánica clásica. El Sistema Internacional conserva precisamente esta lógica: el kilogramo es unidad base de masa, mientras que las unidades derivadas se construyen como productos de potencias de las unidades base. (BIPM)
Tabla 14. Rasgos principales de los sistemas absolutos
| Aspecto | Característica |
|---|---|
| Magnitudes fundamentales | Longitud, masa y tiempo. |
| Papel de la fuerza | Magnitud derivada. |
| Relación central | F = m·a |
| Ventaja conceptual | Independencia respecto a la gravedad local. |
| Ejemplos históricos | CGS absoluto, MKS, SI. |
4.4. Dos filosofías de medición
La diferencia entre sistemas gravitacionales y absolutos puede resumirse como una diferencia de filosofía física. Los sistemas gravitacionales parten de lo que la experiencia cotidiana muestra primero: el peso. Los sistemas absolutos parten de lo que la mecánica considera más general: la masa, la longitud y el tiempo.
La distinción es más profunda de lo que parece. En los sistemas gravitacionales, la gravedad ocupa una posición estructural; en los sistemas absolutos, la gravedad aparece como una fuerza particular entre otras. Por eso los sistemas absolutos se adaptaron mejor al desarrollo de la física teórica y a la metrología científica moderna, mientras que los sistemas gravitacionales conservaron utilidad en ciertos ámbitos de ingeniería práctica.
Tabla 15. Comparación entre sistemas gravitacionales y absolutos
| Criterio | Sistema gravitacional | Sistema absoluto |
|---|---|---|
| Magnitud mecánica privilegiada | Fuerza | Masa |
| Papel de la gravedad | Central | Particular |
| Masa | Derivada o tratada indirectamente | Fundamental |
| Fuerza | Fundamental o privilegiada | Derivada |
| Relación con la práctica cotidiana | Muy directa | Más abstracta |
| Coherencia para física general | Menor | Mayor |
4.5. El caso FPS: una misma sigla, dos arquitecturas
El sistema FPS recibe su nombre de tres unidades: pie (foot), libra (pound) y segundo (second). A simple vista parece un sistema único; en realidad, puede organizarse de dos maneras distintas. La diferencia no está en las palabras, sino en la magnitud que la libra representa dentro del sistema.
En el FPS absoluto, la libra se interpreta como libra-masa y la fuerza derivada es el poundal. En el FPS gravitacional, la libra se interpreta como libra-fuerza y la masa coherente derivada es el slug. El NIST registra el poundal como unidad de fuerza y la libra-fuerza como equivalente a 4.448222 N; también define la libra-fuerza como el peso de una libra avoirdupois bajo gravedad estándar. (NIST)
Tabla 16. Organización del sistema FPS según el enfoque adoptado
| Variante | Longitud | Tiempo | Magnitud fundamental adicional | Unidad derivada característica |
|---|---|---|---|---|
| FPS absoluto | pie (ft) | segundo (s) | libra-masa (lbm) | poundal (pdl) |
| FPS gravitacional | pie (ft) | segundo (s) | libra-fuerza (lbf) | slug |
| Inglés de ingeniería | pie (ft) | segundo (s) | usa lbm y lbf | requiere factor de conversión |
4.6. La coherencia como criterio moderno
La metrología moderna no busca solamente disponer de unidades tradicionales. Busca coherencia. En un sistema coherente, las ecuaciones entre valores numéricos conservan la misma forma que las ecuaciones entre magnitudes físicas. El BIPM explica que las unidades derivadas coherentes del SI se forman como productos de potencias de unidades base y que la coherencia permite mantener la forma de las ecuaciones sin factores numéricos adicionales. (BIPM)
Esta idea permite entender por qué los sistemas absolutos ganaron importancia científica. Si la fuerza se deriva limpiamente como masa por aceleración, no se requieren correcciones artificiales para que las ecuaciones funcionen. El Sistema Internacional expresa esta lógica mediante el newton:
La ecuación no necesita un factor adicional. Esa sencillez no es estética; es potencia conceptual. Un sistema coherente reduce errores, facilita el aprendizaje, mejora el cálculo técnico y permite comunicar resultados científicos con menor ambigüedad.
4.7. De FPS a CGS, MKS y SI
La distinción entre sistemas gravitacionales y absolutos preparó el camino para sistemas más rigurosos. El sistema CGS organizó la mecánica alrededor del centímetro, el gramo y el segundo. El sistema MKS hizo lo propio con el metro, el kilogramo y el segundo. Finalmente, el Sistema Internacional consolidó una arquitectura más amplia, con siete unidades base y un conjunto de unidades derivadas coherentes. El BIPM enumera como unidades base del SI el segundo, metro, kilogramo, ampere, kelvin, mol y candela. (BIPM)
La transición no fue un simple reemplazo de nombres. Fue un cambio de mentalidad. Los sistemas tradicionales nacieron para resolver problemas comerciales y administrativos; los sistemas científicos modernos nacieron para expresar relaciones físicas generales. En ese paso, la masa, el peso y la fuerza dejaron de ser términos intercambiables y pasaron a ocupar posiciones claramente diferenciadas dentro de la estructura dimensional.
Tabla 17. Evolución conceptual de algunos sistemas mecánicos de unidades
| Sistema | Unidades mecánicas principales | Tipo de enfoque | Unidad de fuerza característica |
|---|---|---|---|
| FPS gravitacional | pie, libra-fuerza, segundo | Gravitacional | libra-fuerza |
| FPS absoluto | pie, libra-masa, segundo | Absoluto | poundal |
| CGS | centímetro, gramo, segundo | Absoluto | dina |
| MKS | metro, kilogramo, segundo | Absoluto | newton |
| SI | metro, kilogramo, segundo y otras unidades base | Absoluto y coherente ampliado | newton |
4.8. Importancia para la ingeniería
Para la ingeniería, esta distinción no es un detalle histórico. Una estructura no falla “históricamente”; falla porque una carga fue calculada mal, porque una unidad fue interpretada de forma ambigua o porque una ecuación fue aplicada sin coherencia dimensional. Por eso la separación entre masa, peso y fuerza es esencial en mecánica, estructuras, máquinas, fluidos, transporte, aeronáutica y análisis de sistemas físicos.
Cuando un ingeniero lee una magnitud, debe saber si representa masa, fuerza, presión, energía, potencia o aceleración. La cifra aislada no basta. Una medición solo tiene sentido cuando la magnitud física está definida con precisión. Esa es la lección profunda de la crisis de la libra: medir no es únicamente asignar números; medir es saber qué realidad física se está cuantificando.
4.9. Conclusión general
La distinción entre sistemas gravitacionales y sistemas absolutos nació de un problema aparentemente simple: decidir si unidades como la libra debían representar masa o fuerza. Sin embargo, detrás de esa dificultad se encontraba una transformación intelectual mayor. La física newtoniana obligó a separar conceptos que la experiencia cotidiana había mezclado durante siglos.
Los sistemas gravitacionales conservaron la intuición del peso y de la gravedad terrestre. Los sistemas absolutos, en cambio, reorganizaron la mecánica alrededor de magnitudes más generales, especialmente la masa, la longitud y el tiempo. Esta diferencia permitió construir sistemas cada vez más coherentes, hasta llegar al Sistema Internacional de Unidades.
La historia de masa, peso y fuerza muestra que los sistemas de unidades no son simples catálogos de nombres. Son estructuras conceptuales. Cada unidad expresa una decisión sobre cómo entender la naturaleza. La metrología moderna nació cuando la ciencia dejó de preguntar únicamente cuánto pesa un cuerpo y empezó a preguntar qué magnitud física se estaba midiendo realmente.

Referencias de la parte 4
Fuentes de primer nivel
Bureau International des Poids et Mesures. (1901). Declaration on the unit of mass and on the definition of weight; conventional value of (g_n). 3rd Conférence Générale des Poids et Mesures, Declaration 2. doi:10.59161/CGPM1901DECL2E.
Bureau International des Poids et Mesures. (2019). The International System of Units (SI) (9.ª ed.). BIPM.
National Institute of Standards and Technology. (2008). Guide for the use of the International System of Units (SI). NIST Special Publication 811.
National Institute of Standards and Technology. (2016). NIST Guide to the SI, Appendix B: Conversion factors. U.S. Department of Commerce.
National Institute of Standards and Technology. (2023). Pound-force/lbf. NIST Glossary.
Newton, I. (1999). The Principia: Mathematical principles of natural philosophy (I. B. Cohen & A. Whitman, Trads.). University of California Press. Obra original publicada en 1687.
Fuentes de segundo nivel
Cardarelli, F. (2003). Encyclopaedia of scientific units, weights and measures: Their SI equivalences and origins (2.ª ed.). Springer.
Fenna, D. (2002). A dictionary of weights, measures, and units. Oxford University Press.
Jammer, M. (1997). Concepts of mass in classical and modern physics. Dover Publications.
Klein, H. A. (1988). The science of measurement: A historical survey. Dover Publications.
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