← Capítulo 1. Introducción al análisis de circuitos
OBJETIVOS DE APRENDIZAJE
Al finalizar este capítulo podrás:
- distinguir entre magnitud, unidad, valor de una magnitud, valor numérico y dimensión;
- explicar la diferencia entre un sistema de magnitudes y un sistema de unidades;
- distinguir magnitudes base y derivadas, así como unidades base y derivadas;
- explicar qué significa que un sistema de unidades sea coherente;
- diferenciar el carácter científico, técnico y legal que puede adquirir un sistema de unidades;
- reconstruir los principales cambios históricos que condujeron desde las medidas locales hasta los sistemas científicos modernos y el Sistema Internacional de Unidades;
- interpretar la coexistencia histórica de sistemas métricos, angloamericanos, científicos y técnicos sin suponer una sustitución lineal entre ellos;
- distinguir entre definición de una unidad, realización práctica y patrón de medida; y
- explicar el papel de las instituciones científicas, técnicas y metrológicas en la construcción de una infraestructura mundial de medición.
ALCANCE DEL CAPÍTULO
Este capítulo estudia qué son los sistemas de unidades, cómo se estructuran y cómo evolucionaron históricamente.
Las dimensiones se introducirán aquí porque forman parte de la arquitectura de los sistemas de magnitudes y permiten comprender cómo unas magnitudes dependen de otras.
Los procedimientos sistemáticos de conversión de unidades, el método del factor unitario y el análisis dimensional como herramienta de comprobación y resolución se desarrollarán en el capítulo siguiente.
IDEA CENTRAL
Una unidad aislada no constituye un sistema de unidades. Para construir un sistema es necesario decidir qué magnitudes se consideran, cómo se relacionan entre sí, cuáles se toman como base y qué reglas permiten obtener las demás unidades. La historia de la medición puede entenderse, en buena medida, como la búsqueda progresiva de referencias cada vez más reproducibles, comparables y universales.
2.1. Medir: de la comparación a la unidad
Antes de estudiar cómo surgieron los sistemas de unidades necesitamos comprender qué significa expresar cuantitativamente una propiedad física.
Consideremos una situación sencilla. Queremos comunicar la longitud de una mesa. Decir que es «larga» puede resultar suficiente en una conversación informal, pero no permite construir otra mesa con las mismas dimensiones, comparar mediciones realizadas en lugares diferentes ni verificar que dos personas se refieren a la misma longitud.
Necesitamos una referencia compartida.
Cuando escribimos:
hemos hecho mucho más que añadir un número delante de una letra. Hemos identificado una propiedad que puede cuantificarse, hemos adoptado una referencia y hemos expresado la relación entre ambas.
Para comprender esa expresión debemos distinguir varios conceptos que en el lenguaje cotidiano suelen mezclarse.
2.1.1. Magnitud
La física y la ingeniería estudian propiedades que pueden compararse cuantitativamente: longitud, masa, duración, temperatura, corriente eléctrica, resistencia, energía y potencia son algunos ejemplos.
En metrología estas propiedades se estudian mediante el concepto de magnitud.
DEFINICIÓN
Magnitud: propiedad de un fenómeno, cuerpo o sustancia que puede expresarse cuantitativamente mediante un número y una referencia (JCGM, 2012).
La longitud es una clase de magnitud. La longitud de una mesa determinada es una magnitud particular. Del mismo modo, la resistencia eléctrica es una clase de magnitud y la resistencia de un resistor específico, bajo unas condiciones determinadas, constituye una magnitud particular.
La magnitud no debe confundirse con el número que escribimos ni con la unidad utilizada para expresar su valor.
En la expresión:
aparecen elementos distintos:
- longitud: la magnitud considerada;
- 1,75 m: el valor de esa magnitud;
- 1,75: el valor numérico cuando utilizamos el metro como unidad;
- m: el símbolo de la unidad metro.
2.1.2. Unidad de medida
Para comparar cuantitativamente magnitudes de la misma naturaleza necesitamos adoptar una referencia.
DEFINICIÓN
Unidad de medida: magnitud escalar real, definida y adoptada por convenio, utilizada como referencia para expresar cuantitativamente magnitudes de la misma naturaleza (JCGM, 2012).
El metro es una unidad de longitud; el segundo, una unidad de tiempo; el kilogramo, una unidad de masa.
Una unidad no es simplemente una etiqueta escrita después de un número. Forma parte del significado del valor expresado.
ERROR FRECUENTE
Supongamos que alguien escribe:
El número por sí solo no permite interpretar completamente la longitud. Podría tratarse de 25 mm, 25 cm, 25 m o cualquier otra unidad compatible.
Cuando una magnitud se expresa mediante una unidad, omitirla puede destruir una parte esencial de la información física.
2.1.3. Valor de una magnitud
Número y referencia se integran en el concepto de valor de una magnitud.
DEFINICIÓN
Valor de una magnitud: número y referencia que, considerados conjuntamente, expresan cuantitativamente una magnitud particular (JCGM, 2012).
Por ejemplo:
es un valor de longitud.
La misma longitud puede expresarse utilizando otra unidad:
Las dos expresiones representan la misma longitud física. Lo que cambia es la unidad seleccionada y, como consecuencia, el número con el que expresamos el valor.
Figura 2.1. Del objeto físico al valor expresado
Mesa
Longitud
Metro
1,75 m
Nota. Elaboración propia. La figura distingue el objeto estudiado, la magnitud seleccionada, la referencia adoptada y el valor con el que finalmente se expresa esa magnitud.
2.1.4. Valor numérico
El valor numérico es el número que aparece cuando un valor de magnitud se expresa con respecto a una referencia determinada.
En:
el valor numérico es 1,75.
Pero si expresamos exactamente la misma longitud como:
el valor numérico es ahora 175.
La magnitud física no cambió.
IDEA CENTRAL
El valor numérico depende de la unidad utilizada para expresar la magnitud. Cambiar de unidad puede cambiar el número sin cambiar la cantidad física representada.
Tabla 2.1. Magnitud, unidad, valor de magnitud y valor numérico
| Concepto | Qué representa | Ejemplo |
|---|---|---|
| Magnitud | Propiedad cuantificable considerada. | Longitud. |
| Unidad | Referencia adoptada para expresar magnitudes de la misma naturaleza. | Metro, símbolo m. |
| Valor de magnitud | Expresión conjunta del número y la referencia. | 1,75 m. |
| Valor numérico | Número que resulta al expresar la magnitud respecto de una referencia determinada. | 1,75 con metro; 175 con centímetro. |
Nota. Elaboración propia a partir de la terminología del Vocabulario Internacional de Metrología (JCGM, 2012).
2.1.5. Comunicar correctamente una cantidad
EJEMPLO 2.1 · FUNDAMENTAL ●○○○
Dos estudiantes miden la longitud de una pieza.
El primero registra:
El segundo registra:
Paso 1. Identificar la magnitud
La propiedad que se desea comunicar es una longitud.
Paso 2. Examinar el primer registro
El número 25 no identifica la referencia utilizada. La información está incompleta.
Paso 3. Examinar el segundo registro
La expresión 25 cm combina el valor numérico 25 con la unidad centímetro y, por tanto, permite interpretar el valor de longitud.
Paso 4. Interpretar
La unidad no es un accesorio tipográfico. Forma parte de la información cuantitativa que permite comunicar, comparar y reproducir una medición.
Hasta aquí hemos considerado una magnitud y una unidad. Sin embargo, la ciencia y la ingeniería utilizan simultáneamente numerosas magnitudes relacionadas entre sí.
¿Bastaría entonces con elegir arbitrariamente una unidad diferente para cada magnitud?
No.
Las magnitudes físicas se relacionan mediante ecuaciones. Por ello, antes de comprender qué es realmente un sistema de unidades, necesitamos comprender la estructura de las magnitudes a las que esas unidades se aplican.
2.2. Sistema de magnitudes, dimensiones y sistema de unidades
La siguiente distinción será fundamental durante todo el capítulo:
Los conceptos están estrechamente relacionados, pero pertenecen a niveles diferentes.
2.2.1. Sistema de magnitudes
Las magnitudes utilizadas en física no forman una colección arbitraria. Muchas pueden definirse o relacionarse mediante ecuaciones.
Si consideramos longitud y tiempo, por ejemplo, podemos relacionarlas para definir la rapidez:
Si incorporamos masa y volumen, podemos definir la densidad de masa:
DEFINICIÓN
Sistema de magnitudes: conjunto de magnitudes acompañado por un conjunto de ecuaciones no contradictorias que relacionan esas magnitudes (JCGM, 2012).
La palabra sistema es esencial.
No basta con enumerar longitud, tiempo, masa, rapidez, aceleración o densidad. Debemos conocer además las relaciones que permiten vincular unas magnitudes con otras.
Figura 2.2. De una colección de magnitudes a un sistema de magnitudes
Longitud
Tiempo
Rapidez
Nota. Elaboración propia. Se utiliza deliberadamente un sistema reducido para mostrar la estructura conceptual antes de estudiar sistemas físicos más completos.
2.2.2. Magnitudes base y magnitudes derivadas
Dentro de un sistema de magnitudes se selecciona convencionalmente un subconjunto de magnitudes que servirá como base para expresar las demás.
DEFINICIÓN
Magnitud base: magnitud perteneciente a un subconjunto elegido convencionalmente dentro de un sistema de magnitudes, de manera que ninguna de las magnitudes de ese subconjunto pueda expresarse en función de las demás (JCGM, 2012).
Magnitud derivada: magnitud definida, dentro del sistema considerado, en función de las magnitudes base (JCGM, 2012).
En un sistema sencillo donde longitud y tiempo sean magnitudes base:
- longitud es una magnitud base;
- tiempo es una magnitud base;
- rapidez es derivada porque depende de longitud y tiempo;
- aceleración también es derivada porque depende de longitud y tiempo.
Magnitud base no significa necesariamente «la propiedad más fundamental de la naturaleza».
La condición de base corresponde a una elección convencional dentro de un sistema de magnitudes determinado. Esta precisión será decisiva cuando comparemos históricamente sistemas mecánicos, gravitacionales y electromagnéticos que no siempre escogieron las mismas magnitudes como base.
2.2.3. Dimensión de una magnitud
Una vez seleccionadas las magnitudes base podemos expresar cómo depende de ellas una magnitud determinada.
Esa dependencia se representa mediante la dimensión de la magnitud.
DEFINICIÓN
Dimensión de una magnitud: expresión de la dependencia de una magnitud respecto de las magnitudes base de un sistema de magnitudes, representada mediante un producto de potencias de las dimensiones correspondientes a esas magnitudes base, sin incluir factores numéricos (JCGM, 2012).
Para las magnitudes mecánicas podemos utilizar, por ejemplo:
- L para la dimensión de longitud;
- M para la dimensión de masa;
- T para la dimensión de tiempo.
La dimensión de una magnitud Q se representa como:
Así:
Estas expresiones no especifican todavía qué unidades utilizaremos.
Por ejemplo, una rapidez puede expresarse en metros por segundo, kilómetros por hora, centímetros por segundo o pies por segundo. En todos esos casos continúa siendo una magnitud cuya dimensión, dentro del sistema considerado, es:
IDEA CENTRAL
La dimensión expresa cómo una magnitud depende de las magnitudes base del sistema considerado. La unidad establece la referencia concreta utilizada para expresar su valor.
2.2.4. Magnitud, dimensión y unidad
Tabla 2.2. Diferencia entre magnitud, dimensión y unidad
| Concepto | Pregunta que responde | Ejemplo para la rapidez |
|---|---|---|
| Magnitud | ¿Qué propiedad física estamos considerando? | Rapidez. |
| Dimensión | ¿Cómo depende esa magnitud de las magnitudes base del sistema? | L T−1. |
| Unidad | ¿Qué referencia concreta utilizamos para expresar su valor? | m/s, km/h, cm/s, ft/s. |
Nota. Elaboración propia.
L T−1 no es una unidad de rapidez.
m/s no es la dimensión de la rapidez.
La primera expresión describe una estructura dimensional; la segunda representa una unidad concreta.
2.2.5. Magnitudes de dimensión uno
No todas las magnitudes derivadas conservan exponentes distintos de cero en su expresión dimensional.
Cuando todos los exponentes de las dimensiones base son cero, la magnitud se denomina magnitud de dimensión uno.
DEFINICIÓN
Magnitud de dimensión uno: magnitud para la cual todos los exponentes de las dimensiones base son cero. Su dimensión se representa mediante el número 1 (JCGM, 2012).
Entre los ejemplos se encuentran el ángulo plano, el índice de refracción y diversas razones entre magnitudes de la misma naturaleza.
Que una magnitud tenga dimensión uno no significa que carezca de significado físico.
«Dimensión uno» no significa «magnitud inexistente» ni «magnitud sin información». El ángulo plano, por ejemplo, posee significado físico aunque su dimensión sea uno.
2.2.6. El Sistema Internacional de Magnitudes
La ciencia y la tecnología modernas utilizan como referencia un sistema de magnitudes internacionalmente establecido: el Sistema Internacional de Magnitudes, abreviado ISQ por su denominación inglesa International System of Quantities.
El ISQ se basa en siete magnitudes base:
- longitud;
- masa;
- tiempo;
- corriente eléctrica;
- temperatura termodinámica;
- cantidad de sustancia;
- intensidad luminosa.
La serie ISO/IEC 80000 desarrolla nombres, símbolos, definiciones y relaciones para las magnitudes y unidades utilizadas en ciencia y tecnología (JCGM, 2012; ISO, 2022).
Tabla 2.3. Magnitudes base y símbolos de dimensión del ISQ
| Magnitud base | Símbolo de dimensión |
|---|---|
| Longitud | L |
| Masa | M |
| Tiempo | T |
| Corriente eléctrica | I |
| Temperatura termodinámica | Θ |
| Cantidad de sustancia | N |
| Intensidad luminosa | J |
Nota. Elaboración propia a partir del Vocabulario Internacional de Metrología. El símbolo J utilizado para la dimensión de intensidad luminosa no debe confundirse con J, símbolo de la unidad joule.
ISQ y SI no son sinónimos.
El ISQ es un sistema de magnitudes.
El SI es un sistema de unidades basado en el ISQ. Esta diferencia será indispensable para comprender por qué históricamente pudieron existir sistemas científicos distintos y por qué cambiar la selección de magnitudes base puede modificar la estructura formal de un sistema.
2.2.7. Del sistema de magnitudes al sistema de unidades
Ahora podemos establecer la relación completa.
Primero se organiza un conjunto de magnitudes y las ecuaciones que las relacionan. Dentro de ese sistema se seleccionan convencionalmente ciertas magnitudes como base y se definen las restantes.
Después se establecen las unidades con las que se expresarán los valores de esas magnitudes.
Figura 2.3. Del sistema de magnitudes al sistema de unidades
Magnitudes + relaciones
Elección convencional
Relaciones definidas
Unidades + reglas
Nota. Elaboración propia. La secuencia representa una relación conceptual: un sistema de unidades se establece para un sistema de magnitudes determinado.
DEFINICIÓN
Sistema de unidades: conjunto de unidades base y derivadas, junto con sus múltiplos y submúltiplos, definido de acuerdo con reglas determinadas para un sistema de magnitudes dado (JCGM, 2012).
Esta definición permite corregir otra intuición frecuente:
Para que exista un sistema no basta con reunir metro, kilogramo, segundo o cualquier otra colección de unidades. Deben existir reglas que determinen cómo se organizan y cómo se relacionan las unidades correspondientes a las magnitudes base y derivadas.
PROFUNDIZACIÓN ●●●●
La dimensión de una magnitud siempre se define con respecto a un sistema de magnitudes determinado.
Esta precisión puede parecer secundaria ahora, pero tendrá consecuencias históricas importantes. Los sistemas mecánicos y electromagnéticos no siempre eligieron las mismas magnitudes base ni organizaron de la misma forma las relaciones entre ellas.
Por ello, encontrar expresiones dimensionales diferentes en sistemas históricos distintos no significa automáticamente que uno de ellos sea incorrecto. Antes debemos identificar qué sistema de magnitudes se está utilizando y qué elecciones se hicieron al construirlo.
COMPROBACIÓN DE APRENDIZAJE
Intenta responder sin volver inmediatamente al texto.
1. ●○○○ Fundamental. En la expresión 2,50 m, identifica la magnitud, el valor numérico, la unidad y el valor de magnitud.
2. ●○○○ Fundamental. Explica por qué 250 cm y 2,50 m pueden representar la misma longitud aunque tengan valores numéricos diferentes.
3. ●●○○ Intermedio. Utiliza la rapidez para explicar la diferencia entre magnitud, dimensión y unidad.
4. ●●○○ Intermedio. ¿Por qué una lista formada por metro, kilogramo, segundo y ampere no constituye, por sí sola, una descripción completa de un sistema de unidades?
5. ●●○○ Intermedio. Explica por qué ISQ y SI no deben utilizarse como sinónimos.
6. ●●●○ Avanzado. Explica por qué afirmar que una magnitud es «base por naturaleza» puede resultar conceptualmente engañoso.
Ya podemos distinguir magnitud, valor de magnitud, valor numérico, unidad, sistema de magnitudes, dimensión y sistema de unidades.
Todavía queda, sin embargo, una pregunta fundamental:
¿Qué propiedades hacen que un sistema de unidades resulte matemáticamente organizado y especialmente útil para la ciencia y la ingeniería?
Responderla nos llevará a conceptos diferentes que no deben confundirse: unidades base y derivadas, coherencia, decimalización, racionalización y estructura de las ecuaciones entre magnitudes.
También permitirá distinguir otra cuestión: cuándo un sistema cumple una función científica, cuándo adquiere un uso predominantemente técnico y cuándo recibe reconocimiento legal.
2.3. Cómo se construye un sistema coherente de unidades
Ya sabemos que un sistema de unidades no es una simple colección de nombres y símbolos. Se construye para un sistema de magnitudes determinado y debe establecer reglas que relacionen las unidades correspondientes a las magnitudes base con las unidades de las magnitudes derivadas.
Surge entonces una pregunta fundamental:
¿Puede elegirse libremente una unidad diferente para cada magnitud?
En principio podrían definirse muchas unidades distintas, pero si cada magnitud derivada necesitara factores arbitrarios para relacionarse con las demás, las ecuaciones físicas se volverían innecesariamente complicadas.
Una de las ideas más importantes en la evolución de los sistemas científicos de unidades fue precisamente evitar ese problema mediante la coherencia.
2.3.1. Unidades base y unidades derivadas
En la sección anterior distinguimos entre magnitudes base y magnitudes derivadas. Ahora debemos establecer la distinción correspondiente entre sus unidades.
DEFINICIÓN
Unidad base: unidad de medida adoptada por convenio para una magnitud base de un sistema de magnitudes determinado.
Unidad derivada: unidad de medida correspondiente a una magnitud derivada (JCGM, 2012).
Consideremos nuevamente un sistema sencillo en el que longitud y tiempo sean magnitudes base.
Si escogemos como unidades base:
- el metro para la longitud;
- el segundo para el tiempo;
entonces podemos obtener una unidad para la rapidez a partir de la relación entre las magnitudes:
La unidad correspondiente puede construirse como:
En este caso no hemos tenido que introducir una nueva referencia independiente para la rapidez. La unidad se obtiene directamente a partir de las unidades escogidas para las magnitudes base.
Tabla 2.4. Magnitudes base y derivadas frente a unidades base y derivadas
| Nivel conceptual | Elemento base | Elemento derivado | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Magnitudes | Magnitud seleccionada convencionalmente como independiente dentro del sistema. | Magnitud definida en función de las magnitudes base. | Longitud y tiempo → rapidez. |
| Unidades | Unidad adoptada para una magnitud base. | Unidad correspondiente a una magnitud derivada. | metro y segundo → metro por segundo. |
Nota. Elaboración propia a partir de la terminología del Vocabulario Internacional de Metrología (JCGM, 2012).
Magnitud base y unidad base pertenecen a niveles diferentes.
La longitud es una magnitud.
El metro es una unidad de longitud.
De manera semejante, rapidez es una magnitud derivada y metro por segundo es una unidad derivada de rapidez.
2.3.2. Unidad derivada coherente
No toda unidad derivada es necesariamente coherente con un conjunto determinado de unidades base.
DEFINICIÓN
Unidad derivada coherente: unidad derivada que, para un sistema de magnitudes determinado y un conjunto elegido de unidades base, puede expresarse como un producto de potencias de las unidades base sin otro factor de proporcionalidad que el número uno (JCGM, 2012).
La frase «sin otro factor de proporcionalidad que uno» es la clave.
Si metro y segundo son las unidades base elegidas para longitud y tiempo, respectivamente, la unidad coherente de rapidez es:
La unidad coherente de aceleración será:
y la unidad coherente de área:
En cada caso las unidades derivadas se obtienen directamente mediante productos o cocientes de potencias de las unidades base.
EJEMPLO 2.2 · FUNDAMENTAL ●○○○
Supongamos que un automóvil recorre una distancia de 120 m en 10 s. Queremos expresar su rapidez media utilizando las unidades coherentes correspondientes.
Paso 1. Identificar las magnitudes
Intervienen longitud y tiempo.
Paso 2. Utilizar la relación entre magnitudes
Paso 3. Sustituir los valores
Paso 4. Obtener el resultado
Paso 5. Interpretar
La unidad m/s surge directamente de las unidades metro y segundo empleadas en la relación entre las magnitudes. No fue necesario introducir ningún factor adicional de conversión.
2.3.3. Sistema coherente de unidades
La idea anterior puede extenderse a todo un sistema.
DEFINICIÓN
Sistema coherente de unidades: sistema de unidades basado en un sistema de magnitudes determinado en el cual la unidad correspondiente a cada magnitud derivada es una unidad derivada coherente (JCGM, 2012).
La coherencia ofrece una ventaja matemática considerable: las relaciones entre las unidades reflejan directamente las relaciones existentes entre las magnitudes.
Figura 2.4. Principio de coherencia entre magnitudes y unidades
rapidez = distancia / tiempo
metro
segundo
m/s
factor = 1
Nota. Elaboración propia. La coherencia permite que la relación entre unidades reproduzca directamente la estructura de la relación entre las magnitudes.
IDEA CENTRAL
La coherencia no significa simplemente que las unidades «combinen bien». Significa que, para un sistema de magnitudes y unas unidades base determinados, las unidades derivadas se obtienen mediante las relaciones correspondientes sin introducir factores de proporcionalidad adicionales distintos de uno.
2.3.4. La coherencia depende del sistema elegido
Una misma unidad puede ser coherente en un sistema y no serlo en otro.
Este hecho resulta fundamental para comprender la historia de los sistemas de unidades.
Por ejemplo, el centímetro por segundo es una unidad coherente de rapidez en un sistema en el que centímetro y segundo sean unidades base de longitud y tiempo.
En cambio, si la unidad base de longitud es el metro, el centímetro por segundo ya no constituye la unidad derivada coherente de rapidez de ese sistema.
No existen unidades «coherentes por naturaleza».
La coherencia siempre debe evaluarse con respecto a un sistema de magnitudes determinado y a un conjunto determinado de unidades base.
Esta idea será decisiva cuando estudiemos el sistema CGS. En él, el centímetro forma parte de la base mecánica y, por tanto, algunas unidades que no son coherentes en el SI sí lo son dentro del CGS.
2.3.5. Coherencia y decimalización no son lo mismo
La facilidad para formar múltiplos y submúltiplos mediante potencias de diez fue una innovación histórica extraordinariamente importante, pero no debe confundirse con la coherencia.
La decimalización permite relacionar unidades mediante factores como:
Por ejemplo:
Esta relación es decimal.
Sin embargo, si el metro es la unidad base de longitud de un sistema, el centímetro no se convierte por ello en una unidad base ni en la unidad coherente de longitud del sistema.
La diferencia puede observarse con la rapidez.
es la unidad coherente de rapidez cuando metro y segundo son las unidades base correspondientes.
En cambio:
es una unidad perfectamente válida y está relacionada decimalmente con m/s, pero no es la unidad derivada coherente de rapidez dentro de ese sistema basado en el metro.
Decimal responde a la pregunta:
¿Cómo se relacionan determinados múltiplos y submúltiplos?
Coherente responde a otra:
¿Cómo se obtienen las unidades derivadas a partir de las unidades base y de las ecuaciones entre magnitudes?
2.3.6. Coherencia y racionalización tampoco son lo mismo
En la historia de los sistemas electromagnéticos aparecerá otro término: racionalización.
No debemos utilizarlo como sinónimo de coherencia.
La racionalización se refiere, en particular, a la forma en que ciertos factores geométricos —especialmente factores relacionados con 4π— se distribuyen entre las ecuaciones del electromagnetismo.
Este problema surgió al comparar distintas formulaciones de las unidades electromagnéticas y adquirió especial importancia durante la transición desde variantes del sistema CGS hacia formulaciones utilizadas posteriormente en el sistema MKS y el SI.
ALCANCE
Aquí solo necesitamos reconocer que coherencia, decimalización y racionalización son propiedades o decisiones diferentes. La razón física y matemática de la racionalización se estudiará cuando aparezcan históricamente los sistemas electromagnéticos correspondientes.
Tabla 2.5. Coherencia, decimalización y racionalización
| Concepto | Pregunta principal | Qué no significa |
|---|---|---|
| Coherencia | ¿Las unidades derivadas se obtienen de las unidades base sin factores adicionales distintos de uno? | No implica por sí sola que el sistema sea decimal. |
| Decimalización | ¿Los múltiplos y submúltiplos se organizan mediante potencias de diez? | No convierte automáticamente todas las unidades empleadas en unidades coherentes. |
| Racionalización | ¿Cómo se distribuyen ciertos factores geométricos en las ecuaciones electromagnéticas? | No es sinónimo de sistema decimal ni de sistema coherente. |
Nota. Elaboración propia. La racionalización se presenta aquí únicamente como concepto preparatorio; su significado físico se desarrollará en su contexto histórico.
2.3.7. Ecuaciones entre magnitudes y elección de unidades
La coherencia se comprende mejor cuando distinguimos entre una ecuación entre magnitudes y una ecuación que relaciona únicamente sus valores numéricos.
DEFINICIÓN
Ecuación entre magnitudes: relación matemática entre magnitudes de un sistema de magnitudes que es independiente de las unidades de medida utilizadas para expresar sus valores (JCGM, 2012).
Consideremos:
Esta relación física no depende de que la distancia se exprese en metros, kilómetros, centímetros o millas.
Tampoco depende de que el tiempo se exprese en segundos, minutos u horas.
La ecuación relaciona magnitudes.
Lo que sí puede cambiar al escoger determinadas unidades es la forma de la ecuación entre los valores numéricos.
EJEMPLO 2.3 · INTERMEDIO ●●○○
Un móvil recorre 1.000 m en 100 s.
Si utilizamos las unidades coherentes metro y segundo:
La estructura de las unidades reproduce directamente la ecuación entre magnitudes.
La misma rapidez puede expresarse en kilómetros por hora:
No ha cambiado la rapidez física. Ha cambiado la unidad y, por tanto, el valor numérico.
El factor de conversión necesario para pasar de m/s a km/h no constituye una nueva ley física: aparece debido a la elección de unidades.
PROFUNDIZACIÓN ●●●●
El conjunto de reglas matemáticas aplicadas directamente a las magnitudes se denomina cálculo de magnitudes.
Una ventaja fundamental de trabajar con ecuaciones entre magnitudes es que estas son independientes de la elección de las unidades. El VIM recomienda distinguirlas de las ecuaciones entre valores numéricos, que sí pueden depender de las unidades utilizadas (JCGM, 2012).
Esta distinción será retomada en el capítulo siguiente al estudiar conversiones y análisis dimensional. Por ahora basta reconocer que las leyes y relaciones físicas deben distinguirse de los números particulares con los que las representamos.
IDEA CENTRAL
En un sistema coherente de unidades, las ecuaciones entre los valores numéricos conservan la misma forma y los mismos factores numéricos que las ecuaciones correspondientes entre magnitudes. Esta propiedad reduce la necesidad de introducir constantes de conversión originadas únicamente por la selección de unidades.
2.3.8. Coherencia no significa superioridad universal
La coherencia es una propiedad matemática extremadamente valiosa, pero no debe convertirse en un juicio histórico simplista.
Una unidad no coherente puede resultar conveniente en una aplicación concreta. Por ejemplo, kilómetros por hora puede ser más útil que metros por segundo para expresar la velocidad de un automóvil en una carretera.
Del mismo modo, diferentes comunidades científicas e industriales han empleado unidades que respondían a necesidades específicas de cálculo, fabricación, comercio o comunicación.
Una unidad no coherente dentro de determinado sistema no es necesariamente una unidad incorrecta.
La pregunta correcta es si esa unidad es adecuada para el propósito, está correctamente definida y se utiliza de manera compatible con las demás magnitudes y unidades involucradas.
2.4. Ciencia, ingeniería, ley y metrología
Los sistemas de unidades no evolucionaron únicamente como construcciones matemáticas.
También respondieron a necesidades de la ciencia, la ingeniería, el comercio, la administración pública y la legislación.
Por ello, durante la reconstrucción histórica que realizaremos en las secciones siguientes utilizaremos tres expresiones:
Estas expresiones permiten describir funciones históricas diferentes, pero no constituyen tres categorías mutuamente excluyentes.
Un mismo sistema puede cumplir simultáneamente las tres funciones.
2.4.1. Tres funciones que pueden superponerse
Figura 2.5. Un sistema de unidades puede desempeñar varias funciones simultáneamente
Organizar magnitudes, expresar relaciones físicas, facilitar comparación y reproducibilidad.
Resolver necesidades de diseño, fabricación, construcción, operación y comunicación ingenieril.
Determinar qué unidades son reconocidas, permitidas o exigidas por una autoridad dentro de un ámbito determinado.
Nota. Elaboración propia. Las tres funciones pueden coexistir en un mismo sistema; no describen propiedades estructurales mutuamente excluyentes.
Las expresiones sistema científico, sistema técnico y sistema legal se utilizarán en este capítulo como categorías históricas y funcionales para facilitar la comparación.
No deben confundirse con propiedades formales como coherencia, decimalización o racionalización, ni interpretarse como una clasificación universal y excluyente establecida por el VIM.
2.4.2. Carácter científico de un sistema de unidades
Un sistema adquiere especial importancia científica cuando permite organizar magnitudes y expresar de manera sistemática las relaciones utilizadas en las ciencias físicas.
En este contexto son particularmente valiosas características como:
- definiciones inequívocas de las unidades;
- relaciones conocidas entre unidades base y derivadas;
- coherencia con el sistema de magnitudes utilizado;
- posibilidad de comparar resultados obtenidos en lugares y momentos diferentes;
- reproducibilidad y estabilidad de las referencias metrológicas.
Sin embargo, que un sistema sea utilizado científicamente no significa que tenga automáticamente reconocimiento legal en todos los países ni que sea necesariamente el más conveniente para cada aplicación industrial.
2.4.3. Uso técnico o ingenieril
La ingeniería trabaja con la realidad material: máquinas, estructuras, procesos, instalaciones, instrumentos y productos.
Por ello, determinadas unidades o combinaciones de unidades pueden difundirse porque resultan prácticas dentro de una actividad técnica concreta.
La conveniencia puede depender de:
- las dimensiones habituales de los objetos;
- los instrumentos disponibles;
- la tradición industrial;
- los procedimientos de cálculo;
- la documentación técnica existente;
- los materiales y procesos de fabricación;
- las normas empleadas en un sector.
APLICACIÓN EN INGENIERÍA
Una unidad puede sobrevivir durante mucho tiempo en una industria aunque exista otra unidad coherente dentro del sistema científico predominante.
Esto explica por qué la historia real de las unidades no puede representarse como una cadena simple en la que cada sistema nuevo elimina inmediatamente al anterior. La práctica técnica conserva con frecuencia unidades, instrumentos, planos y procedimientos heredados.
2.4.4. Reconocimiento legal de unidades
Las mediciones también tienen consecuencias jurídicas y económicas.
El precio de un combustible, la masa de un producto empacado, el consumo registrado por un medidor, las dimensiones declaradas de un terreno o determinadas mediciones utilizadas para proteger la salud y la seguridad pueden estar sometidas a requisitos legales.
En este contexto, una autoridad puede establecer qué unidades son reconocidas, permitidas o exigidas para determinadas actividades.
USO DEL TÉRMINO EN ESTE CAPÍTULO
Cuando utilicemos la expresión sistema legal de unidades, nos referiremos a un sistema o conjunto organizado de unidades que posee reconocimiento, autorización o exigencia jurídica dentro de una jurisdicción y un ámbito determinados.
El reconocimiento legal no constituye una propiedad matemática de una unidad.
Una ley puede adoptar un sistema científicamente desarrollado, permitir simultáneamente unidades pertenecientes a tradiciones diferentes o establecer excepciones para ciertos usos.
IDEA CENTRAL
La coherencia de un sistema se determina por su estructura matemática. Su reconocimiento legal depende de una autoridad y de una jurisdicción. Son cuestiones completamente diferentes.
Tabla 2.6. Carácter científico, uso técnico y reconocimiento legal
| Función | Pregunta que responde | Quiénes intervienen principalmente | Criterio dominante |
|---|---|---|---|
| Científica | ¿El sistema permite expresar y relacionar de manera rigurosa las magnitudes utilizadas por la ciencia? | Comunidades científicas, academias, asociaciones científicas y organismos metrológicos. | Rigor, coherencia, comparabilidad y reproducibilidad. |
| Técnica o ingenieril | ¿Las unidades resultan adecuadas para diseñar, fabricar, construir, operar o mantener sistemas reales? | Ingenieros, industrias, asociaciones profesionales y organismos de normalización. | Utilidad práctica, compatibilidad, comunicación y eficiencia operativa. |
| Legal | ¿Qué unidades reconoce, permite o exige una autoridad para determinadas actividades? | Estados, legisladores, autoridades regulatorias y organismos responsables de metrología legal. | Protección jurídica, comercio justo, regulación, seguridad y confianza pública. |
Nota. Elaboración propia. Estas categorías describen funciones que pueden superponerse; no son propiedades estructurales excluyentes de los sistemas de unidades.
2.4.5. Metrología: la ciencia de la medición
La existencia de unidades no resuelve por sí sola todos los problemas de la medición.
También es necesario establecer cómo se realizan las mediciones, cómo se conservan y comparan las referencias, cómo se calibran los instrumentos y cómo puede demostrarse que los resultados obtenidos en lugares diferentes son comparables.
Ese campo pertenece a la metrología.
DEFINICIÓN
Metrología: ciencia de la medición y sus aplicaciones. Comprende los aspectos teóricos y prácticos de la medición, independientemente de la incertidumbre de medida y del campo de aplicación (JCGM, 2012).
Por tanto:
Un sistema de unidades proporciona una estructura de referencias y relaciones.
La metrología estudia y desarrolla los medios necesarios para obtener resultados de medición comparables y confiables.
2.4.6. Metrología científica, industrial y legal
Por su campo de aplicación, suele distinguirse entre metrología científica, industrial y legal. Esta distinción es utilizada por instituciones metrológicas nacionales e internacionales para describir ámbitos de actividad diferentes y complementarios (Instituto Nacional de Metrología de Colombia, s. f.; Organisation Internationale de Métrologie Légale, s. f.).
Tabla 2.7. Metrología científica, industrial y legal
| Campo | Función principal | Ejemplos de actividades |
|---|---|---|
| Metrología científica | Desarrollar y mantener las referencias metrológicas de más alto nivel y avanzar en las técnicas de medición. | Realización de unidades, conservación de patrones, investigación y desarrollo de nuevos métodos y técnicas de medición. |
| Metrología industrial | Asegurar que las mediciones utilizadas en producción, servicios y control de calidad sean adecuadas para su propósito. | Calibración de instrumentos, trazabilidad, control de procesos y aseguramiento de las mediciones. |
| Metrología legal | Aplicar requisitos legales a mediciones, unidades, instrumentos y métodos cuando existe interés público o regulatorio. | Instrumentos utilizados en comercio, protección del consumidor, salud, seguridad y otras mediciones sometidas a regulación. |
Nota. Elaboración propia a partir del Instituto Nacional de Metrología de Colombia y de la Organización Internacional de Metrología Legal (Instituto Nacional de Metrología de Colombia, s. f.; Organisation Internationale de Métrologie Légale, s. f.).
Sistema legal de unidades y metrología legal no significan lo mismo.
El primer término describe, en el sentido utilizado en este capítulo, el reconocimiento jurídico de determinadas unidades o sistemas.
La metrología legal abarca un campo mucho más amplio: aplica requisitos legales a mediciones, unidades, instrumentos, sistemas y métodos de medición para asegurar un nivel adecuado de confianza en los resultados dentro del entorno regulatorio (Organisation Internationale de Métrologie Légale, s. f.).
2.4.7. Metrología y normalización tampoco son sinónimos
Otro concepto que aparecerá repetidamente en la historia es la normalización.
La normalización busca establecer disposiciones de uso común y repetido para alcanzar un grado adecuado de orden en un contexto determinado. Entre sus resultados se encuentran las normas técnicas utilizadas en ingeniería, industria, comercio y numerosos campos profesionales.
La metrología, en cambio, se ocupa de la ciencia de la medición y sus aplicaciones.
Ambas actividades se relacionan continuamente, pero cumplen funciones diferentes.
Figura 2.6. Sistema de unidades, metrología, normalización y legislación
Organiza unidades y sus relaciones
Hace comparables y confiables las mediciones
Establece reglas y especificaciones comunes
Establece obligaciones y requisitos jurídicos
Nota. Elaboración propia. Las cuatro estructuras se relacionan, pero ninguna sustituye conceptualmente a las demás.
Una norma técnica no es automáticamente una ley. Una unidad científicamente coherente no adquiere automáticamente obligatoriedad jurídica. Una disposición legal no modifica por sí misma las relaciones físicas entre las magnitudes. Y un sistema de unidades, por muy bien estructurado que esté, no sustituye la infraestructura metrológica necesaria para realizar mediciones confiables.
2.4.8. Una misma unidad puede habitar varios mundos
Podemos comprender la interacción entre ciencia, técnica y legislación mediante una situación cotidiana.
APLICACIÓN REAL · DE LA CIENCIA AL COMERCIO
Supongamos que una empresa vende un producto por masa.
Para que una transacción sea confiable intervienen varios niveles:
- una magnitud: la masa;
- una unidad para expresar su valor;
- un sistema de unidades que establece cómo se integra esa unidad con las demás;
- una infraestructura metrológica que permite calibrar y comparar instrumentos;
- procedimientos y normas técnicas que pueden establecer condiciones de utilización;
- requisitos legales destinados a proteger a las partes que participan en la transacción.
La medición que observa el comprador en una balanza comercial es, por tanto, el resultado visible de una infraestructura científica, técnica e institucional mucho más amplia.
PROFUNDIZACIÓN ●●●●
Esta separación conceptual permite evitar un error historiográfico frecuente: juzgar un sistema únicamente por su estructura matemática.
Para comprender por qué un sistema apareció, se difundió, coexistió con otros o terminó perdiendo importancia debemos formular varias preguntas diferentes:
- ¿qué problema científico intentaba resolver?;
- ¿qué ventajas ofrecía para el cálculo o la experimentación?;
- ¿qué necesidades técnicas o comerciales atendía?;
- ¿qué instituciones lo promovieron?;
- ¿fue reconocido por una autoridad?;
- ¿en qué territorios o disciplinas se utilizó?;
- ¿coexistió con otros sistemas?;
- ¿desapareció realmente o continuó en usos especializados?
Estas preguntas serán el marco con el que examinaremos, a partir de ahora, la evolución histórica de las unidades.
COMPROBACIÓN DE APRENDIZAJE
1. ●○○○ Fundamental. Explica con tus palabras qué significa que una unidad derivada sea coherente.
2. ●○○○ Fundamental. Si metro y segundo son las unidades base elegidas para longitud y tiempo, ¿cuál es la unidad derivada coherente de rapidez?
3. ●●○○ Intermedio. Explica por qué cm/s puede ser coherente en un sistema de unidades y no serlo en otro.
4. ●●○○ Intermedio. Explica por qué un sistema decimal no es necesariamente sinónimo de sistema coherente.
5. ●●○○ Intermedio. ¿Cuál es la diferencia entre una ecuación entre magnitudes y una ecuación entre valores numéricos?
6. ●●○○ Intermedio. Explica la diferencia entre carácter científico, uso técnico y reconocimiento legal de un sistema de unidades.
7. ●●●○ Avanzado. ¿Puede un mismo sistema ser simultáneamente científico, técnico y legal? Justifica tu respuesta.
8. ●●●○ Avanzado. Explica por qué «sistema legal de unidades» y «metrología legal» no son conceptos equivalentes.
9. ●●●● Profundización. Un sistema puede ser matemáticamente coherente y, sin embargo, no convertirse en el sistema predominante de una sociedad. Propón al menos tres razones históricas, técnicas o institucionales que puedan explicar esta situación.
Ya disponemos de un marco suficientemente preciso para estudiar los sistemas de unidades sin confundir su estructura matemática con su función histórica.
Sabemos ahora que un sistema puede ser coherente o no respecto de determinadas elecciones de magnitudes y unidades; que decimalización y racionalización responden a problemas diferentes; y que ciencia, ingeniería y legislación pueden impulsar simultáneamente —o incluso en direcciones distintas— la evolución de las medidas.
La siguiente pregunta ya no es solamente matemática:
¿Cómo llegó la humanidad desde medidas locales ligadas al cuerpo, los objetos y la autoridad hasta la búsqueda de referencias que pudieran reproducirse y compartirse entre pueblos diferentes?
Responderla exige retroceder mucho antes del Sistema Internacional y observar un mundo en el que medir un pie, una vara, una libra o un codo podía significar cosas diferentes según la persona, la ciudad, el oficio o el territorio.
2.5. Antes de los sistemas científicos: medir con el cuerpo, la tradición y la autoridad
Los sistemas científicos de unidades no aparecieron de manera repentina. Mucho antes de que existieran laboratorios metrológicos, organizaciones internacionales o definiciones basadas en constantes de la naturaleza, las sociedades humanas ya necesitaban medir.
Construir una vivienda, delimitar un terreno, confeccionar una prenda, repartir alimentos, calcular una distancia, levantar una obra, cobrar un tributo o intercambiar mercancías exigía alguna forma de comparación cuantitativa.
La medición nació, por tanto, mucho antes que los sistemas científicos de unidades.
La historia de las unidades no comienza con el metro ni con un científico determinado. Comienza con la necesidad humana de comparar magnitudes y de comunicar esas comparaciones mediante referencias compartidas.
2.5.1. El cuerpo como referencia inmediata
Cuando no existen instrumentos graduados ni referencias materiales ampliamente compartidas, el cuerpo humano ofrece una solución inmediata.
El dedo, la palma, la abertura de la mano, el pie, el antebrazo, la extensión de los brazos y el paso pueden utilizarse para estimar o comparar longitudes.
De esta experiencia surgieron numerosas unidades históricas cuyos nombres conservan todavía una relación evidente con el cuerpo: dedo, palmo, pie, codo, braza y paso, entre otras.
En esta obra utilizamos la expresión medidas corporales o, cuando resulte útil desde el punto de vista pedagógico, sistema corporal. Esta expresión debe interpretarse con cautela.
No existió un único «Sistema de Unidades Corporal» universal, formalizado y aceptado por todas las culturas.
Lo que existió fue una amplia familia de prácticas antropométricas de medición desarrolladas en lugares y épocas diferentes. Agruparlas como «sistema corporal» es una reconstrucción pedagógica útil para estudiar una etapa de la historia de la medición, no el nombre de una institución o sistema histórico único.
Su principal ventaja era evidente: la referencia estaba siempre disponible.
Una persona podía utilizar su mano, su pie, su brazo o su paso sin disponer de una regla externa. En actividades locales y para muchas necesidades cotidianas, este procedimiento podía ser suficientemente funcional.
Pero la misma característica que hacía útil a la referencia corporal introducía su principal limitación:
El pie de una persona no mide necesariamente lo mismo que el de otra. Tampoco el codo, el palmo o el paso son constantes entre individuos.
Cuando las mediciones permanecen dentro de una pequeña comunidad, esa variación puede ser tolerable. Cuando aumentan el comercio, la administración, la construcción y el intercambio entre regiones, la falta de uniformidad se convierte en un problema.
2.5.2. Una unidad de origen corporal puede dejar de depender del cuerpo
Existe una diferencia fundamental entre el origen histórico de una unidad y su definición en una sociedad organizada.
Una unidad puede haber surgido a partir de una parte del cuerpo y posteriormente quedar representada mediante una vara, una regla, un objeto de referencia o una disposición de autoridad.
En ese momento ya no es necesario medir utilizando el cuerpo de una persona concreta.
El codo constituye un buen ejemplo.
Su nombre y su estructura tienen un evidente fundamento antropométrico, relacionado con el antebrazo. Sin embargo, las sociedades antiguas podían materializar una determinada longitud mediante varas graduadas de codo.
Se conservan actualmente ejemplares arqueológicos que permiten comprobar esta transformación. El British Museum conserva una vara egipcia de codo real del Reino Nuevo, identificada como EA23078, con una longitud de 52,50 cm y dividida en siete palmas. The Metropolitan Museum of Art conserva, además, una vara de codo del Reino Medio, identificada como 15.3.1128 (British Museum, s. f.; The Metropolitan Museum of Art, s. f.-a).
La existencia de estos objetos demuestra algo conceptualmente importante: una medida de origen corporal podía transformarse en una referencia convencional materializada, reduciendo la dependencia del cuerpo individual.
Figura 2.7. De la referencia corporal a la referencia convencional
Referencia inmediata
Pie, codo, palmo…
Vara, regla u objeto
Valor compartido
Nota. Elaboración propia. La secuencia representa una evolución conceptual posible, no una cronología universal idéntica para todas las culturas.
Que una unidad se llame pie, codo o pulgada no significa que, durante toda su historia, su valor haya dependido directamente del cuerpo de la persona que realizaba la medición. Muchas unidades de origen antropométrico terminaron adquiriendo valores convencionales independientes del individuo.
2.5.3. De la costumbre local a la autoridad
La siguiente transformación importante ocurrió cuando las referencias dejaron de depender únicamente de la práctica cotidiana y comenzaron a vincularse con autoridades políticas, administrativas o comerciales.
Una ciudad, un reino o una institución podía conservar una referencia material y utilizarla para comparar otras medidas.
Esto permitía responder una pregunta que el cuerpo humano no podía resolver satisfactoriamente:
La respuesta podía proceder de la autoridad.
Aparecieron así unidades que, aunque conservaran nombres semejantes entre regiones, podían representar longitudes, masas o capacidades diferentes.
Un pie no tenía necesariamente el mismo valor en todas las ciudades. Una libra podía variar según el territorio, la mercancía o el uso. Lo mismo ocurría con numerosas varas, codos, onzas, galones y otras unidades históricas.
Por ello, la existencia del mismo nombre no garantiza la existencia de la misma unidad.
Un error histórico consiste en encontrar la palabra «pie» o «libra» en dos documentos antiguos y suponer que ambos autores utilizaron exactamente la misma unidad.
Antes de comparar valores históricos es necesario determinar qué pie, qué libra, qué vara o qué patrón local se estaba utilizando, en qué lugar, durante qué periodo y con qué finalidad.
2.5.4. La uniformidad local no era todavía universalidad
Una autoridad podía conseguir que una unidad fuera relativamente uniforme dentro de un territorio y, sin embargo, esa misma unidad podía ser diferente de la utilizada en el territorio vecino.
Por tanto, debemos distinguir:
Esta distinción ayuda a comprender por qué la historia de la medición fue tan prolongada.
Crear una referencia local era un problema relativamente manejable. Conseguir que diferentes ciudades, reinos, científicos, comerciantes y artesanos aceptaran una referencia común era mucho más difícil.
Tabla 2.8. Formas históricas de establecer una referencia de medida
| Tipo de referencia | Ventaja principal | Limitación principal |
|---|---|---|
| Corporal | Disponible de manera inmediata y fácil de comprender. | Variabilidad entre individuos. |
| Consuetudinaria | Aceptada por una comunidad mediante el uso repetido. | Puede variar entre regiones, oficios o épocas. |
| Material | Permite comparar otras medidas con un objeto común. | El objeto puede alterarse, perderse, dañarse o resultar difícil de reproducir exactamente. |
| Establecida por autoridad | Favorece la uniformidad dentro de una jurisdicción. | La autoridad de una región no obliga necesariamente a otra. |
| Natural reproducible | Aspira a permitir la reconstrucción de la referencia mediante un fenómeno o propiedad de la naturaleza. | Requiere conocer con suficiente rigor las condiciones físicas que afectan la reproducción. |
Nota. Elaboración propia. Las categorías representan estrategias históricas que pudieron coexistir; no constituyen etapas universales que todas las sociedades recorrieran en el mismo orden.
2.5.5. Los sistemas antiguos no desaparecieron cuando apareció una alternativa mejor
La evolución de las unidades tampoco fue una sucesión ordenada en la que un sistema nuevo eliminaba inmediatamente al anterior.
Las medidas tradicionales podían continuar utilizándose mientras aparecían otras referencias oficiales. Las unidades de una ciudad podían coexistir con las de un reino. Los comerciantes podían emplear una convención y los constructores otra. Una unidad antigua podía permanecer durante siglos después de que existiera una alternativa técnicamente más conveniente.
La historia de los sistemas de unidades debe representarse mediante coexistencias, transformaciones y periodos de transición, no como una fila de sistemas en la que cada uno desaparece exactamente cuando comienza el siguiente.
Esta idea será fundamental para interpretar la línea de tiempo comparativa que construiremos al final del capítulo.
2.5.6. El problema que permanecía sin resolver
Las referencias corporales, las costumbres locales, los objetos materiales y las decisiones de autoridad resolvían muchos problemas prácticos. Sin embargo, a medida que aumentaban los intercambios entre territorios y que la ciencia experimental necesitaba comparar resultados, aparecía una aspiración más ambiciosa:
La pregunta comenzó a desplazarse desde:
hacia:
Esa transformación intelectual será uno de los rasgos decisivos de los siglos XVI y XVII.
2.6. La búsqueda de una medida universal en los siglos XVI y XVII
Entre finales del siglo XVI y el siglo XVII convergieron varios procesos que modificaron profundamente la forma de pensar la medición.
La astronomía necesitaba observaciones comparables. La navegación requería mejores determinaciones de posición y tiempo. La cartografía y la geodesia exigían mediciones terrestres más rigurosas. El comercio se extendía entre territorios con unidades diferentes. Y la ciencia experimental otorgaba una importancia creciente a la observación cuantitativa y a la reproducción de resultados.
En este contexto comenzó a tomar fuerza una idea radical para su época:
Una medida universal no debía depender necesariamente de un objeto custodiado por una ciudad o un reino. Podía intentar definirse mediante una relación matemática o un fenómeno de la naturaleza que otros observadores pudieran reproducir.
2.6.1. Simon Stevin y la revolución decimal de 1585
Uno de los antecedentes matemáticos más importantes fue la publicación en 1585 de De Thiende, obra del matemático e ingeniero flamenco Simon Stevin.
Stevin no fue el primer matemático de la historia que utilizó fracciones decimales. Existían antecedentes anteriores en otras tradiciones matemáticas.
Su importancia histórica fue otra: contribuyó decisivamente a sistematizar y difundir en Europa el cálculo decimal y defendió explícitamente su utilización práctica en ámbitos relacionados con monedas, pesos y medidas (Stevin, 1585).
Esta propuesta contenía una idea de extraordinaria importancia para la metrología:
El sistema métrico todavía no existía. Tampoco existía el metro.
Pero uno de los principios matemáticos que posteriormente caracterizarían al sistema métrico —la organización decimal de múltiplos y submúltiplos— ya había adquirido una formulación poderosa.
Stevin no creó el Sistema Métrico Decimal. Su contribución pertenece a la historia de la decimalización. La organización decimal de las medidas es uno de los ingredientes que posteriormente confluirán en el sistema métrico, pero no constituye por sí sola un sistema de unidades.
2.6.2. El péndulo: una relación entre longitud y tiempo
Otra línea de investigación surgió de un fenómeno muy diferente: el movimiento del péndulo.
Bajo condiciones controladas, las oscilaciones de un péndulo presentan una regularidad que lo convirtió en una herramienta extraordinariamente atractiva para medir intervalos de tiempo.
Pero el interés metrológico iba más allá.
Si existe una relación reproducible entre el tiempo de oscilación y la longitud de un péndulo, entonces aparece una posibilidad fascinante:
La referencia ya no dependería exclusivamente de conservar una vara concreta.
Podría, al menos en principio, reconstruirse mediante un procedimiento experimental.
2.6.3. Christiaan Huygens: del reloj de péndulo a la medida reproducible
En diciembre de 1656, el matemático y físico neerlandés Christiaan Huygens desarrolló con éxito un reloj regulado mediante un péndulo. En 1657 se concedió privilegio para su diseño y el relojero de La Haya Salomon Coster recibió el derecho de fabricar los primeros ejemplares (Science Museum Group, s. f.).
Huygens publicó en 1658 su breve tratado Horologium, dedicado al nuevo reloj de péndulo. Se conservan además relojes tempranos construidos por Coster a partir del diseño de Huygens, incluido un ejemplar de aproximadamente 1657 conservado en la colección del Science Museum Group (Huygens, 1658; Science Museum Group, s. f.).
El reloj de péndulo mejoró de manera extraordinaria la medición mecánica del tiempo y convirtió al péndulo en un objeto científico y técnico de enorme importancia.
Huygens no creó en 1656 un sistema completo de unidades.
Su reloj de péndulo constituye un hito instrumental y científico. La reflexión de Huygens sobre el péndulo como fundamento de una medida universal se desarrolló posteriormente y aparece explícitamente en su correspondencia científica de la década de 1660 y, de manera desarrollada, en su obra de 1673.
2.6.4. La Royal Society y el problema de una «medida universal»
La búsqueda de una medida universal no perteneció a un único investigador.
En Inglaterra, la naciente Royal Society se convirtió en uno de los principales espacios institucionales donde se discutían problemas de experimentación, instrumentos, mediciones y comunicación científica.
La primera reunión del grupo que originaría formalmente la Royal Society tuvo lugar el 28 de noviembre de 1660. La institución recibió su primera carta real en 1662 (The Royal Society, s. f.).
La medida universal estuvo entre los problemas discutidos por sus miembros.
La documentación conservada por la propia Royal Society muestra que en 1664 se discutió explícitamente la posibilidad de establecer una «medida universal» mediante el péndulo. En octubre y noviembre de ese año se leyeron comunicaciones de Huygens relacionadas con el problema y se ordenaron experimentos para comprobar sus propuestas. William Brouncker, primer presidente de la institución, y Robert Hooke estuvieron entre los participantes de estas discusiones (The Royal Society, 1664).
La búsqueda de unidades universales comenzaba a dejar de ser solamente un asunto de costumbres nacionales. Se convertía progresivamente en un problema discutido dentro de redes e instituciones científicas.
2.6.5. John Wilkins y su propuesta universal de 1668
En 1668, el inglés John Wilkins, uno de los participantes en la formación de la Royal Society, publicó An Essay Towards a Real Character, and a Philosophical Language.
El propósito principal de la obra era mucho más amplio que la metrología: Wilkins aspiraba a construir un lenguaje filosófico universal para organizar y comunicar el conocimiento.
Sin embargo, dentro de ese proyecto incluyó una propuesta notable de medidas.
Wilkins buscó relacionar:
- una referencia de longitud vinculada al péndulo;
- una medida de capacidad o volumen construida geométricamente a partir de la longitud; y
- una medida de peso relacionada con una cantidad determinada de agua.
Además, organizó múltiplos y subdivisiones siguiendo una lógica decimal (Wilkins, 1668).
Al estudiar textos del siglo XVII debemos respetar su vocabulario histórico.
Wilkins habla de weight, es decir, «peso». No debemos atribuir automáticamente a este término la distinción moderna rigurosa entre masa y peso como fuerza.
Cuando más adelante reconstruyamos estas propuestas con lenguaje contemporáneo, distinguiremos cuidadosamente el concepto histórico utilizado por el autor de la interpretación física moderna.
El valor histórico de Wilkins no consiste en haber «inventado el metro» ni en haber creado el futuro Sistema Métrico Decimal.
Su importancia está en haber formulado una arquitectura coordinada en la que distintas medidas podían relacionarse mediante geometría, propiedades físicas y una organización decimal.
Wilkins fue un precursor, no el fundador del Sistema Métrico Decimal.
La existencia de semejanzas conceptuales entre su propuesta y sistemas posteriores no demuestra por sí sola una línea directa de influencia histórica. Cuando exista evidencia de influencia documental, se indicará expresamente; cuando solo exista semejanza conceptual, se presentará como tal.
2.6.6. Jean Picard: medir la Tierra mediante triangulación
Mientras algunos investigadores exploraban el péndulo como referencia reproducible, otra línea científica avanzaba rápidamente: la geodesia.
Entre 1669 y 1670, el astrónomo francés Jean Picard realizó una medición de un arco del meridiano de París utilizando una línea de base y una cadena de triángulos.
Los resultados fueron publicados en Mesure de la Terre en 1671 (Picard, 1671).
El procedimiento es conceptualmente extraordinario.
No era necesario medir directamente toda la distancia terrestre siguiendo el suelo. Una longitud base determinada cuidadosamente podía combinarse con mediciones angulares y relaciones geométricas para calcular distancias mucho mayores.
Figura 2.8. Principio simplificado de triangulación geodésica
Se mide cuidadosamente una distancia accesible.
Se observan puntos visibles a distancia.
La geometría permite calcular nuevos lados.
Los nuevos lados permiten extender la red.
Nota. Elaboración propia. Esquema conceptual simplificado; la reconstrucción geométrica completa de las triangulaciones históricas se desarrollará posteriormente con la disposición real de los puntos de observación.
La importancia de Picard para nuestra historia no consiste en haber creado un nuevo sistema de unidades.
Su trabajo mostró que la Tierra podía convertirse en un objeto de medición geodésica de alta precisión para los recursos disponibles en su época.
Esa posibilidad será decisiva más de un siglo después, cuando una dimensión terrestre se convierta en el fundamento elegido para definir inicialmente el metro.
2.6.7. Gabriel Mouton y una medida terrestre decimal en 1670
En 1670, el clérigo y científico francés Gabriel Mouton, vinculado a Lyon, publicó Observationes diametrorum Solis et Lunae apparentium.
Dentro de esa obra propuso una medida de longitud basada en una fracción del meridiano terrestre y organizó múltiplos y submúltiplos según una escala decimal (Mouton, 1670).
Aquí confluyen dos ideas que hasta entonces habían seguido caminos parcialmente independientes:
La unidad se relaciona con las dimensiones de la Tierra.
Múltiplos y subdivisiones siguen potencias de diez.
El péndulo aparece también como posible medio para conservar o reproducir una longitud.
Mouton representa, por tanto, una etapa particularmente importante en la historia de la racionalización de las medidas.
Pero tampoco debemos adelantar la historia:
La propuesta de Mouton no fue el Sistema Métrico Decimal francés. No fue adoptada como sistema internacional ni produjo una sustitución inmediata de las medidas existentes. Su importancia está en haber articulado tempranamente una referencia terrestre con una organización decimal.
2.6.8. Jean Richer: la naturaleza revela una dificultad inesperada
La utilización del péndulo como referencia universal parecía extraordinariamente prometedora.
Pero la propia experimentación reveló un problema.
El astrónomo francés Jean Richer, miembro de la Académie des sciences, realizó observaciones en Cayena, en la actual Guayana Francesa, durante una expedición de 1672–1673 organizada dentro de los trabajos astronómicos de la Academia (Académie des sciences, s. f.; Richer, 1679).
Richer comprobó que un reloj de péndulo ajustado para funcionar en París no mantenía en Cayena el mismo ritmo. Para recuperar el comportamiento temporal esperado era necesario modificar la longitud efectiva del péndulo. Sus observaciones fueron publicadas posteriormente en Observations astronomiques et physiques faites en l’isle de Caïenne (Richer, 1679).
La consecuencia era profunda:
Hoy interpretamos este resultado mediante la variación espacial de la aceleración de la gravedad.
En el siglo XVII, sin embargo, el hallazgo formaba parte de un problema científico todavía en desarrollo.
Una referencia puede parecer universal hasta que mejoran los experimentos.
La historia del péndulo muestra que una definición basada en la naturaleza no es automáticamente independiente de las condiciones de medición. Es necesario identificar qué variables afectan el fenómeno y especificar las condiciones bajo las cuales puede reproducirse.
2.6.9. Huygens vuelve al problema en 1673
En 1673, Huygens publicó su obra fundamental Horologium Oscillatorium, dedicada al movimiento de los péndulos y su aplicación a los relojes.
La obra constituye mucho más que una descripción de un mecanismo. Huygens desarrolló un tratamiento matemático profundo del movimiento pendular y estudió explícitamente la posibilidad de establecer una medida universal y permanente mediante el péndulo (Huygens, 1673).
Este detalle corrige una simplificación frecuente.
La relación de Huygens con la medida universal no debe reducirse al año 1656. En 1656 aparece el gran hito instrumental del reloj de péndulo; durante la década siguiente madura la discusión científica; y en 1673 encontramos el tratamiento desarrollado publicado por Huygens.
Tabla 2.9. Dos hitos diferentes en la contribución de Huygens
| Fecha | Hito | Importancia para la medición |
|---|---|---|
| 1656–1658 | Desarrollo, fabricación temprana y publicación del reloj de péndulo. | El péndulo se convierte en un regulador práctico de gran importancia para la medición del tiempo. |
| 1673 | Publicación de Horologium Oscillatorium. | Huygens formaliza matemáticamente el estudio del péndulo y desarrolla su utilización dentro del problema de una medida universal. |
Nota. Elaboración propia a partir de Huygens (1658, 1673), documentación de la Royal Society (1664) y registros históricos del Science Museum Group (s. f.).
2.6.10. Tito Livio Burattini y el metro cattolico de 1675
En 1675, el inventor e investigador italiano Tito Livio Burattini, que desarrolló una parte importante de su actividad en Polonia-Lituania, publicó en Vilna Misura Universale.
Su propósito era proponer una medida y un peso que pudieran reproducirse en diferentes lugares sin depender de las medidas locales existentes (Burattini, 1675).
Burattini denominó a su unidad principal de longitud metro cattolico, utilizando cattolico en el sentido de universal.
Su propuesta estaba vinculada al péndulo.
La documentación biográfica del Dizionario Biografico degli Italiani de Treccani señala que Burattini propuso como unidad lineal la longitud de un péndulo que batiera el segundo y que empleó la palabra metro para designar esa longitud universal (Caccamo, 1972).
El metro cattolico de Burattini no es el metro definido posteriormente durante la Revolución Francesa.
Tampoco debe atribuirse a Burattini la definición meridiana que posteriormente caracterizaría al metro francés.
Su propuesta se relacionaba fundamentalmente con el péndulo. Además, su esquema de subdivisión no era idéntico a la organización decimal desarrollada por Mouton: Burattini propuso una subdivisión cuaternaria de su metro (Caccamo, 1972). Por ello, identificar su propuesta simplemente como «sistema métrico decimal» produciría un anacronismo.
2.6.11. Los instrumentos también forman parte de la historia
La evolución de la metrología no puede explicarse únicamente mediante las ideas de matemáticos y astrónomos.
Una propuesta científica solo puede convertirse en procedimiento de medición si existen instrumentos capaces de llevarla a la práctica.
Por ello, junto a Huygens debemos reconocer la importancia de fabricantes y relojeros.
Salomon Coster fabricó los primeros relojes de péndulo autorizados a partir del diseño de Huygens (Science Museum Group, s. f.). En Inglaterra, durante los años siguientes, relojeros como Joseph Knibb y William Clement participaron en el desarrollo práctico de relojes con péndulos largos y mecanismos de escape mejorados.
La prioridad histórica del escape de áncora no debe atribuirse sin matices a una sola persona. William Clement fue acreditado tradicionalmente como inventor, pero existen evidencias de que Joseph Knibb utilizó un escape de áncora y un péndulo largo en relojes de Oxford alrededor de 1670, antes del reloj de Clement para King’s College de 1671. La cuestión de prioridad ha sido objeto de discusión historiográfica (The Metropolitan Museum of Art, s. f.-b).
Oscilación
Relación entre longitud y periodo
Reloj de péndulo
Tiempo y posible referencia de longitud
La ciencia aporta relaciones y modelos; la ingeniería y la artesanía de precisión convierten esas relaciones en dispositivos utilizables.
2.6.12. Dos grandes caminos hacia la universalidad
Al finalizar el siglo XVII pueden distinguirse dos grandes estrategias para intentar liberar una medida de las tradiciones puramente locales.
Utilizar un fenómeno reproducible, especialmente el péndulo, para reconstruir una longitud a partir del tiempo.
Relacionar la longitud con las dimensiones de la Tierra mediante astronomía, geometría y triangulación.
Simplificar múltiplos y subdivisiones mediante estructuras racionales, entre ellas la decimalización.
Estas líneas no deben confundirse.
Wilkins y Huygens desarrollaron especialmente la vía del péndulo. Mouton introdujo con especial claridad una referencia terrestre acompañada de decimalización. Picard fortaleció técnicamente la geodesia. Richer mostró una dificultad física fundamental del péndulo universal. Burattini regresó a una referencia pendular y utilizó el nombre metro cattolico.
No hubo, por tanto, una marcha simple y lineal hacia el metro.
Hubo alternativas, experimentos, propuestas parcialmente independientes y problemas que permanecían abiertos.
Tabla 2.10. Cronología comparativa de la búsqueda de una medida universal, 1585–1675
| Fecha | Persona o institución | Aporte principal | Naturaleza del aporte |
|---|---|---|---|
| 1585 | Simon Stevin | Sistematización y difusión del cálculo decimal; defensa de su utilización en medidas y actividades prácticas. | Matemático. |
| 1656–1658 | Christiaan Huygens y Salomon Coster | Desarrollo, fabricación temprana y publicación del reloj de péndulo. | Científico e instrumental. |
| 1660–1664 | Royal Society y red científica europea | Discusión y experimentación sobre la posibilidad de una medida universal reproducible mediante el péndulo. | Institucional y científico. |
| 1668 | John Wilkins | Propuesta coordinada de medidas de longitud, capacidad y peso, con referencia natural y organización matemática. | Propuesta metrológica. |
| 1669–1671 | Jean Picard | Medición geodésica de un arco del meridiano de París mediante triangulación. | Geodésico. |
| 1670 | Gabriel Mouton | Propuesta de longitud relacionada con el meridiano terrestre y escala decimal de múltiplos y submúltiplos. | Geodésico y decimal. |
| 1672–1673 | Jean Richer y Académie des sciences | Observaciones en Cayena que revelaron la variación geográfica del comportamiento del péndulo. | Experimental y geofísico. |
| 1673 | Christiaan Huygens | Tratamiento matemático del péndulo y desarrollo explícito del problema de una medida universal. | Científico y metrológico. |
| 1675 | Tito Livio Burattini | Publicación de Misura Universale y propuesta del metro cattolico ligado al péndulo. | Propuesta metrológica. |
Nota. Elaboración propia a partir de fuentes históricas primarias y documentación institucional. Las fechas indican hitos documentados; no implican que cada propuesta reemplazara a la anterior.
2.6.13. Las instituciones comienzan a cambiar la escala del problema
Durante este mismo periodo ocurrió otra transformación decisiva.
La búsqueda de mejores mediciones comenzó a recibir apoyo de instituciones científicas permanentes.
En Inglaterra, la Royal Society comenzó sus reuniones en 1660 y obtuvo su primera carta real en 1662 (The Royal Society, s. f.).
En Francia, Jean-Baptiste Colbert impulsó en 1666 la creación de la institución que posteriormente recibiría formalmente el nombre de Académie royale des sciences. Su primera sesión tuvo lugar el 22 de diciembre de 1666 (Académie des sciences, s. f.).
Christiaan Huygens y Jean Picard estuvieron entre los primeros científicos vinculados a la Academia; Jean Richer participó posteriormente en sus programas de observación astronómica y geodésica, incluida la misión a Cayena de 1672–1673 (Académie des sciences, s. f.).
La metrología comenzaba a pasar gradualmente de las iniciativas individuales y las costumbres locales a proyectos sostenidos por comunidades científicas, academias y Estados. Este cambio institucional será indispensable para comprender la revolución métrica del siglo XVIII.
2.6.14. Lo que todavía no se había conseguido
A pesar de la extraordinaria creatividad del siglo XVII, ninguno de estos proyectos consiguió establecer una medida verdaderamente universal.
Persistían dificultades de varios tipos:
- las medidas tradicionales continuaban profundamente arraigadas;
- no existía una autoridad internacional capaz de imponer una única referencia;
- los instrumentos tenían limitaciones materiales;
- el péndulo resultó depender de las condiciones gravitatorias locales;
- la medición de la Tierra todavía estaba en desarrollo;
- las propuestas de distintos autores no formaban un único programa coordinado; y
- los intereses comerciales, políticos y nacionales podían ser diferentes.
El problema científico comenzaba a entenderse mejor, pero la solución necesitaba algo más que una buena idea.
Necesitaba:
Una definición defendible
Capacidad de realizarla
Capacidad de mantenerla
Capacidad de extender su uso
- ●○○○ Fundamental. ¿Por qué el cuerpo humano fue una referencia útil para las primeras prácticas de medición?
- ●○○○ Fundamental. Explica por qué una unidad de origen corporal puede dejar de depender del cuerpo de una persona concreta.
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuál es la diferencia entre uniformidad local y universalidad de una unidad?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué aportó Simon Stevin a la historia de las unidades y qué sería incorrecto atribuirle?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué el péndulo parecía una referencia especialmente atractiva durante el siglo XVII.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué diferencia principal existe entre las propuestas de Wilkins y Mouton respecto de la referencia utilizada para la longitud?
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué las observaciones de Jean Richer en Cayena representaron un problema para la idea de utilizar un péndulo de segundos como referencia universal?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué Picard es importante en la historia de la metrología aunque no haya creado un sistema de unidades.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué sería incorrecto afirmar que Burattini creó en 1675 el metro moderno?
- ●●●● Profundización. Explica cómo interactúan en esta historia cuatro elementos diferentes: teoría científica, instrumentos, instituciones y autoridad política.
A finales del siglo XVII ya estaban presentes varias de las ideas que transformarían la medición: decimalización, referencia natural, péndulo, geodesia, triangulación, instituciones científicas y búsqueda explícita de universalidad.
Pero ninguna de ellas había conseguido todavía producir un sistema común ampliamente adoptado.
2.7. De la geodesia a la Revolución Métrica
Las propuestas del siglo XVII habían planteado una pregunta que permanecería abierta durante más de un siglo: ¿qué referencia podría ser suficientemente universal para no depender de una ciudad, un soberano, una vara material o una tradición local?
El péndulo ofrecía una posibilidad atractiva, pero las observaciones de Jean Richer habían demostrado que su comportamiento dependía del lugar. La Tierra ofrecía otra posibilidad: utilizar una dimensión del propio planeta como fundamento de una unidad de longitud.
Convertir esa idea en una definición útil exigía algo mucho más difícil que formularla. Era necesario medir la Tierra con una precisión suficiente.
El Sistema Métrico Decimal no nació de una sola invención. Fue el resultado de la convergencia de varios desarrollos: astronomía, geodesia, triangulación, cálculo, decimalización, construcción de instrumentos, experimentación física, acción institucional y finalmente autoridad legal.
2.7.1. Antes del metro: conocer la forma y el tamaño de la Tierra
Jean Picard había demostrado en el siglo XVII que una porción extensa de un meridiano podía determinarse mediante observaciones astronómicas y triangulación. Durante el siglo XVIII, esa tradición geodésica continuó y adquirió una importancia aún mayor.
Uno de los grandes problemas científicos de la época era determinar la forma de la Tierra.
La teoría gravitatoria de Isaac Newton implicaba que la rotación terrestre debía producir un ligero achatamiento hacia los polos. Sin embargo, algunas mediciones realizadas en Francia habían sido interpretadas inicialmente de manera diferente.
Resolver la controversia requería comparar la longitud correspondiente a un grado de meridiano en latitudes muy distintas.
La Académie des sciences impulsó dos grandes expediciones geodésicas. La expedición ecuatorial partió en 1735 hacia la región de Quito, entonces perteneciente al Virreinato del Perú, bajo la dirección de Louis Godin y con la participación destacada de Pierre Bouguer y Charles-Marie de La Condamine. En 1736 partió hacia Laponia una segunda expedición encabezada por Pierre-Louis Moreau de Maupertuis, acompañado, entre otros, por Alexis-Claude Clairaut, Pierre-Charles Le Monnier, Charles Étienne Louis Camus, Réginald Outhier y el astrónomo sueco Anders Celsius.
Las mediciones realizadas en latitudes muy diferentes contribuyeron a confirmar que la Tierra está achatada hacia los polos (Académie des sciences, s. f.-a).
Tabla 2.11. Grandes expediciones geodésicas francesas del siglo XVIII
| Región | Periodo | Figuras principales | Objetivo | Importancia |
|---|---|---|---|---|
| Región de Quito | Desde 1735 | Louis Godin, Pierre Bouguer y Charles-Marie de La Condamine, con participación española y otros colaboradores. | Medir un arco de meridiano próximo al ecuador. | Proporcionó una referencia geodésica en baja latitud para estudiar la figura terrestre. |
| Laponia | 1736–1737 | Pierre-Louis Moreau de Maupertuis, Alexis-Claude Clairaut, Pierre-Charles Le Monnier, Charles Étienne Louis Camus, Réginald Outhier y Anders Celsius, entre otros. | Medir un arco próximo al círculo polar. | Sus resultados apoyaron la conclusión de que la Tierra está achatada hacia los polos. |
Nota. Elaboración propia a partir de documentación histórica de la Académie des sciences. Las expediciones no se realizaron para crear el metro; desarrollaron conocimientos, instrumentos y métodos geodésicos que resultarían fundamentales para la historia posterior del sistema métrico.
Las expediciones ecuatorial y de Laponia no fueron expediciones para medir el metro.
Su objetivo principal era resolver un problema científico acerca de la figura de la Tierra. Su importancia para la metrología es indirecta pero fundamental: fortalecieron la geodesia que posteriormente permitiría utilizar una dimensión terrestre como referencia para una unidad universal.
2.7.2. Cassini de Thury y la nueva medición del meridiano de Francia
La tradición iniciada por Picard continuó dentro de la Académie des sciences.
En 1738, la Academia decidió realizar una nueva medición del meridiano de París a través de Francia. Los trabajos comenzaron en 1739 y estuvieron asociados especialmente con César-François Cassini de Thury —Cassini III— y Nicolas-Louis de Lacaille (Académie des sciences, s. f.-b).
Las operaciones permitieron revisar mediciones anteriores y contribuyeron a consolidar la red geodésica que posteriormente serviría de base para la elaboración de la gran carta de Francia.
En 1744, Cassini de Thury publicó La Méridienne de l’Observatoire Royal de Paris vérifiée dans toute l’étendue du Royaume.
Cuando Delambre y Méchain emprendieron medio siglo después la nueva medición entre Dunkerque y Barcelona, no comenzaron sobre una Tierra geodésicamente desconocida.
Heredaron más de un siglo de mediciones, redes de triangulación, técnicas astronómicas y experiencia instrumental.
2.7.3. ¿Por qué la triangulación permite medir grandes distancias?
La triangulación resolvía un problema práctico esencial.
Medir directamente cientos de kilómetros siguiendo el terreno sería extremadamente difícil. En cambio, si se mide con gran cuidado una distancia relativamente corta —la línea de base— y después se observan los ángulos hacia puntos visibles a distancia, la geometría permite calcular los restantes lados del triángulo.
Uno de esos lados calculados puede utilizarse como base del triángulo siguiente.
Repitiendo el procedimiento puede construirse una cadena de triángulos que cubra una distancia enorme.
Figura 2.9. Principio geométrico de una cadena de triangulación
Se mide directamente con gran cuidado.
Se observan los ángulos.
Se calculan mediante geometría.
Los triángulos sucesivos extienden la medición.
Nota. Elaboración propia. Esquema geométrico conceptual, no representación de la red histórica Dunkerque–Barcelona. Una línea de base cuidadosamente medida permite obtener mediante observaciones angulares los lados de triángulos sucesivos y extender la medición sobre grandes distancias.
La triangulación no elimina la necesidad de realizar mediciones directas. La desplaza hacia determinadas líneas de base, cuya longitud debe conocerse con gran exactitud.
Después, los ángulos medidos permiten resolver geométricamente los triángulos.
Las incertidumbres asociadas con la base, los instrumentos, las observaciones y los cálculos pueden propagarse a través de toda la red.
Por ello, una red geodésica constituye simultáneamente un problema de geometría, instrumentación, observación y control metrológico.
2.7.4. Francia ante el problema de la diversidad de medidas
A finales del siglo XVIII, Francia poseía una larga tradición científica en geodesia, pero seguía enfrentando otro problema completamente diferente: la enorme diversidad de pesos y medidas utilizados en su territorio.
Las denominaciones podían variar de una región a otra, y una misma palabra no garantizaba necesariamente el mismo valor.
Las diferencias complicaban el comercio, la tributación, los contratos, la administración y la comparación de resultados.
Durante siglos habían existido intentos de uniformización, pero ninguno había conseguido sustituir de manera general la compleja diversidad de prácticas locales.
Con la Revolución Francesa, la unificación de las medidas adquirió una dimensión política nueva.
La reforma de las medidas dejó de ser únicamente un problema científico o comercial.
Se convirtió en un proyecto de reorganización del Estado y, al mismo tiempo, en una aspiración de construir un sistema que pudiera ser aceptado más allá de Francia.
2.7.5. Talleyrand y la iniciativa de 1790
Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, entonces obispo de Autun y diputado de la Asamblea Nacional, presentó en marzo de 1790 una propuesta explícita sobre la reforma de los pesos y medidas.
Su proyecto buscaba avanzar hacia una referencia de carácter natural y planteaba una posible cooperación internacional para alcanzar una medida que no dependiera exclusivamente de una tradición nacional (Talleyrand-Périgord, 1790).
El 8 de mayo de 1790, la Asamblea Nacional adoptó un decreto orientado a establecer la uniformidad de pesos y medidas. Entre otras disposiciones, solicitó reunir información y modelos de las medidas utilizadas en los diferentes departamentos y vincular esos trabajos con la Académie des sciences (Archives parlementaires de la Révolution française, 1790).
La intención iba más allá de sustituir unas unidades francesas por otras unidades francesas.
Se buscaba avanzar hacia referencias que pudieran justificarse racionalmente y favorecer una futura aceptación más amplia.
No debe confundirse la propuesta de Talleyrand con el decreto del 8 de mayo de 1790.
Forman parte del mismo proceso reformador, pero son documentos y momentos históricos diferentes.
2.7.6. La comisión de la Académie des sciences
La Académie des sciences reunió a algunos de los científicos y matemáticos más destacados de la época para estudiar el problema.
El informe leído en la Academia el 19 de marzo de 1791 fue firmado por:
- Jean-Charles de Borda;
- Joseph-Louis Lagrange;
- Pierre-Simon Laplace;
- Gaspard Monge; y
- Marie-Jean-Antoine-Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet.
La comisión examinó diferentes posibilidades para establecer una unidad natural de longitud.
Entre las alternativas discutidas se encontraban:
- la longitud de un péndulo asociado a un periodo determinado;
- una fracción del ecuador terrestre;
- una fracción de un meridiano terrestre.
Finalmente recomendó utilizar una fracción del meridiano terrestre (Borda et al., 1791).
Tabla 2.12. Dos grandes alternativas naturales para la unidad de longitud
| Alternativa | Fundamento | Ventaja conceptual | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Péndulo | Relación entre longitud y periodo de oscilación. | Posibilidad de reproducir la referencia mediante un experimento. | Su longitud para un periodo dado depende, entre otros factores, del campo gravitatorio local. |
| Dimensión terrestre | Fracción definida de una dimensión de la Tierra. | Referencia asociada al planeta y no a un objeto nacional particular. | Determinarla exigía una operación geodésica y astronómica extraordinariamente compleja. |
Nota. Elaboración propia a partir de Borda et al. (1791). La selección de la referencia terrestre no significaba que el péndulo careciera de valor metrológico; respondía a la búsqueda de una base considerada adecuada para el nuevo sistema.
2.7.7. El cuarto del meridiano como referencia
La propuesta consistía en tomar como fundamento la distancia correspondiente a un cuarto del meridiano terrestre: el arco comprendido entre el ecuador y un polo.
La futura unidad de longitud debía corresponder a:
La elección combinaba dos ideas poderosas:
- una referencia considerada natural, asociada con la Tierra;
- una organización decimal coherente con el programa matemático del nuevo sistema.
El 26 de marzo de 1791, Condorcet remitió a la Asamblea Nacional las conclusiones de la Academia y la descripción de las operaciones necesarias. El decreto correspondiente, basado en la recomendación académica, fue sancionado por Luis XVI el 30 de marzo de 1791 (Débarbat & Quinn, 2019).
La decisión adoptó el cuarto del meridiano terrestre como base del nuevo sistema de medidas y dispuso, entre las operaciones fundamentales, la medición de un arco del meridiano comprendido entre Dunkerque y Barcelona (Borda et al., 1791; Débarbat & Quinn, 2019).
No se pretendía medir directamente toda la distancia desde el ecuador hasta el polo.
Se mediría cuidadosamente un arco accesible del meridiano y, combinando geodesia, astronomía y un modelo de la figura terrestre, se determinaría a partir de él el valor correspondiente al cuadrante completo.
2.7.8. ¿Por qué Dunkerque y Barcelona?
El arco seleccionado se extendía desde Dunkerque, en el norte de Francia, hasta Barcelona, en España.
La elección proporcionaba un arco suficientemente extenso del meridiano de París y permitía aprovechar y revisar una tradición geodésica que ya poseía numerosos puntos observados y redes de triangulación anteriores.
La operación requería además cooperación con España porque parte de las observaciones debía realizarse en territorio español.
El sistema aspiraba a ser universal, pero para construir inicialmente su unidad de longitud fue necesario realizar una de las operaciones geodésicas más localizadas y exigentes de su época:
2.7.9. Delambre y Méchain: dividir una tarea gigantesca
La nueva determinación fue confiada principalmente a dos astrónomos:
- Jean-Baptiste Joseph Delambre, encargado del sector septentrional;
- Pierre-François-André Méchain, encargado del sector meridional.
Las operaciones comenzaron en 1792 y el gran trabajo geodésico se prolongó hasta finales de 1798 (Débarbat & Quinn, 2019).
Delambre trabajó desde el sector septentrional hacia el centro y el sur de Francia. Méchain desarrolló las operaciones del sector meridional, incluida Barcelona.
El proyecto se desarrolló precisamente durante uno de los periodos políticos más convulsos de la historia francesa.
Los instrumentos geodésicos podían resultar incomprensibles para las poblaciones locales. Torres, campanarios, montañas y otros puntos elevados servían como estaciones de observación y, en medio de revolución, guerra y sospechas de espionaje, las operaciones despertaron en ocasiones desconfianza.
La medición del meridiano no consistió en «dibujar unos triángulos sobre un mapa».
Fue necesario seleccionar estaciones visibles entre sí; transportar instrumentos delicados; acceder a torres, montañas y otros puntos elevados; medir líneas de base; determinar ángulos; efectuar observaciones astronómicas; corregir efectos instrumentales y geométricos; repetir observaciones; enlazar redes y realizar una enorme cantidad de cálculos.
La definición conceptual del metro podía escribirse en una frase. Realizarla exigió años de trabajo científico y técnico.
2.7.10. Dos líneas de base para controlar la red
Las cadenas de triangulación necesitaban apoyarse en distancias medidas directamente.
Una de las principales bases se estableció en la región de Melun. Otra fue medida en el sector meridional, cerca de Perpiñán (Débarbat & Quinn, 2019).
Disponer de bases separadas geográficamente proporcionaba un importante mecanismo de control: la red calculada mediante los triángulos podía contrastarse con una segunda distancia medida directamente.
Figura 2.10. Función conceptual de dos líneas de base en una red extensa
Longitud medida directamente
Distancias calculadas
Longitud medida directamente
Control del conjunto de la red
Nota. Elaboración propia. El esquema representa la función metrológica de disponer de bases medidas directamente en regiones separadas de una red geodésica.
2.7.11. La Revolución no esperó a que terminara la medición
Los trabajos de Delambre y Méchain necesitaban años, pero el nuevo Estado francés tenía una necesidad inmediata de uniformizar las medidas.
Por ello se produjo una situación muy instructiva desde el punto de vista metrológico:
El 1 de agosto de 1793, la Convención Nacional adoptó un sistema de pesos y medidas fundamentado en la medida del meridiano terrestre y en la división decimal, utilizando valores provisionales mientras continuaban las operaciones científicas (Convention nationale, 1793).
La definición de una unidad y la realización práctica de esa definición son problemas relacionados, pero diferentes.
La historia inicial del metro constituye uno de los ejemplos más claros de esta distinción.
2.7.12. El metro provisional
Como la determinación Dunkerque–Barcelona aún no había concluido, fue necesario utilizar temporalmente un valor obtenido a partir de trabajos geodésicos anteriores.
El metro provisional hizo posible comenzar la fabricación y difusión de las nuevas medidas sin esperar el final de la expedición.
Las medidas provisionales se materializaron y distribuyeron mientras Delambre y Méchain continuaban sus trabajos sobre el terreno (Débarbat & Quinn, 2019).
El procedimiento revela una tensión que aparece con frecuencia en la historia de la metrología:
2.7.13. El grave: precursor histórico del kilogramo
La reforma no se limitaba a la longitud.
Si la nueva unidad de longitud permitía construir una unidad de volumen, también podía relacionarse una unidad de masa con una cantidad determinada de agua.
En el sistema provisional de 1793 apareció una unidad denominada grave, concebida como la masa correspondiente a un volumen de agua y situada históricamente en el origen inmediato del kilogramo posterior (NIST, 2018).
La relación conceptual podía representarse así:
metro
construido a partir de la longitud
referencia material
relacionada con ese volumen
El grave de 1793 no debe confundirse con el posterior Kilogramme des Archives de 1799.
El grave pertenece a una etapa provisional del desarrollo del sistema métrico. NIST conserva actualmente en su museo un ejemplar histórico de un grave de 1793, identificado por la institución como un precursor del kilogramo (NIST, 2018).
2.7.14. Del grave al gramo y al kilogramo
La nomenclatura del nuevo sistema cambió rápidamente.
La ley del 18 de germinal del año III, correspondiente al 7 de abril de 1795, reorganizó el sistema y estableció denominaciones que resultarían fundamentales para su historia posterior (Convention nationale, 1795).
Entre las unidades aparecían:
- metro, para longitud;
- are, para superficie;
- estéreo, para determinados volúmenes;
- litro, para capacidad;
- gramo, para masa.
El gramo quedó relacionado con la masa de un volumen de agua definido a partir del metro.
Sin embargo, una masa de un gramo resultaba demasiado pequeña para funcionar como patrón material principal en muchas actividades prácticas.
La referencia material de masa que acabaría adquiriendo protagonismo sería mil veces mayor:
Esta historia explica por qué kilogramo es una unidad cuyo nombre contiene ya el prefijo «kilo».
Esa particularidad histórica sobrevivió hasta el Sistema Internacional moderno.
2.7.15. 7 de abril de 1795: el sistema adquiere una arquitectura legal más estable
La ley del 7 de abril de 1795 representa uno de los grandes hitos jurídicos del sistema métrico.
El proyecto ya no era solamente una investigación científica ni una propuesta teórica de universalización.
Se estaba transformando en una infraestructura legal de medición.
Tabla 2.13. Del proyecto científico al sistema legal
| Etapa | Hito | Función dominante |
|---|---|---|
| 1790 | La Asamblea Nacional impulsa el establecimiento de un sistema uniforme y vincula el proyecto con la Académie des sciences. | Política e institucional. |
| 1791 | La comisión científica propone la referencia meridiana y se dispone medir Dunkerque–Barcelona. | Científica, geodésica e institucional. |
| 1792–1798 | Delambre y Méchain desarrollan la gran campaña geodésica. | Científica y técnica. |
| 1793 | Se adopta un sistema provisional mientras continúa la determinación geodésica. | Legal y práctica. |
| 1795 | La nueva legislación consolida la nomenclatura y la organización decimal. | Legal, científica y administrativa. |
| 1799 | Se presentan y depositan patrones de platino del metro y del kilogramo. | Metrológica e institucional. |
Nota. Elaboración propia. Las funciones indicadas no son excluyentes; muestran el carácter predominante de cada etapa.
2.7.16. Delambre y Méchain completan la gran campaña geodésica
Después de interrupciones, cambios políticos y años de trabajo, las operaciones pudieron continuar.
A finales de 1798 estaba concluida la gran campaña geodésica desarrollada desde 1792 por Delambre y Méchain (Débarbat & Quinn, 2019).
Los resultados permitieron calcular el arco Dunkerque–Barcelona y, combinándolo con los conocimientos disponibles acerca de la figura terrestre, obtener una determinación del cuarto del meridiano.
La empresa había implicado astronomía, geodesia, trigonometría, instrumentación de precisión, medición de bases, correcciones, cálculo y una extraordinaria perseverancia en medio de cambios políticos y guerras.
2.7.17. 1798–1799: una comisión científica internacional examina los resultados
La determinación final no quedó exclusivamente en manos de Delambre y Méchain.
Entre finales de 1798 y 1799 se reunió en París una comisión formada por científicos franceses y representantes extranjeros para examinar los trabajos relacionados con las nuevas unidades.
Participaron representantes procedentes de diversos Estados y repúblicas europeas. El trabajo se organizó en comisiones dedicadas, entre otros problemas, a la comparación de las reglas de base, la determinación del cuarto del meridiano y del metro, y la unidad de masa (Débarbat & Quinn, 2019).
El proceso proporcionó una dimensión internacional a una reforma nacida dentro de Francia y sometió los resultados a examen colectivo antes de la consolidación de los patrones definitivos.
El sistema había nacido dentro de una transformación política francesa, pero desde sus primeros proyectos existió la aspiración de producir medidas utilizables por otras naciones.
Convertir esa aspiración en una auténtica infraestructura metrológica internacional exigiría todavía muchas décadas.
2.7.18. El metro deja de ser solamente una idea geodésica
La definición meridiana proporcionaba el fundamento conceptual del metro, pero la vida cotidiana no podía depender de volver a medir el planeta cada vez que se necesitara fabricar una regla.
Era necesario materializar la unidad.
A partir de los resultados definitivos se construyó un patrón de platino destinado a representar el metro.
Este patrón histórico quedó conocido como:
El patrón material permitía conservar y diseminar en la práctica la longitud adoptada (Débarbat & Quinn, 2019).
El metro había sido concebido mediante una relación con el meridiano terrestre.
El Mètre des Archives era un objeto material destinado a representar y conservar prácticamente esa longitud.
Esta diferencia entre definición, realización y patrón será desarrollada con rigor posteriormente en el capítulo.
2.7.19. El Kilogramme des Archives
Para la masa ocurrió un proceso relacionado.
La conexión conceptual con el agua proporcionaba un fundamento físico, pero utilizar agua directamente como patrón cotidiano de masa habría resultado poco práctico.
Era necesario construir una referencia material estable.
Las primeras investigaciones habían sido confiadas a Antoine Lavoisier y René Just Haüy. Después de la muerte de Lavoisier, las determinaciones fueron continuadas y perfeccionadas por Louis Lefèvre-Gineau; en la etapa internacional de los trabajos intervino también el científico italiano Giovanni Fabbroni (Débarbat & Quinn, 2019; CGPM, 1907).
De estos trabajos surgió el patrón de platino conocido como:
La historia del kilogramo no debe reducirse a la frase «un kilogramo es la masa de un litro de agua».
La temperatura del agua, su pureza, la determinación de su densidad, la medición del volumen, la corrección por el aire y la realización mediante un objeto material fueron problemas metrológicos reales.
La historia posterior del kilogramo mostrará precisamente por qué definir y realizar una unidad de masa son problemas distintos.
2.7.20. 22 de junio de 1799: los patrones llegan a los Archivos
El 22 de junio de 1799 —4 de messidor del año VII— los patrones de platino correspondientes al metro y al kilogramo fueron presentados ante las instituciones legislativas francesas y depositados en los Archivos de la República (Débarbat & Quinn, 2019; BIPM, 2026).
Este acontecimiento constituye uno de los grandes hitos de la historia de la metrología.
meridiano · agua
geodesia · experimentación
determinación de valores
platino
uso práctico
Nota. Elaboración propia. La naturaleza había inspirado las referencias; la ciencia había permitido determinar valores; y los patrones materiales permitían conservar y transferir las unidades en la práctica.
2.7.21. ¿Era el metro de 1799 exactamente la diezmillonésima parte del cuadrante?
No.
Esta respuesta permite comprender una diferencia fundamental entre una definición ideal y el resultado de una medición experimental.
Delambre y Méchain realizaron una determinación extraordinaria para los recursos científicos de su época, pero ninguna medición real es perfecta. Además, la Tierra no posee la forma de una esfera ni la de un elipsoide matemático perfectamente uniforme.
Las determinaciones geodésicas posteriores mejoraron el conocimiento de la forma y las dimensiones terrestres y mostraron que la longitud materializada por el Mètre des Archives no coincide exactamente con la diezmillonésima parte del cuadrante obtenida mediante los mejores conocimientos geodésicos posteriores.
Sin embargo, el metro no fue modificado continuamente cada vez que mejoró la geodesia.
Una vez establecida y materializada una unidad, mejorar posteriormente el conocimiento del fenómeno que inspiró su definición no obliga necesariamente a cambiar el tamaño de la unidad.
La continuidad de las mediciones es también un valor metrológico.
Esta idea será esencial para comprender las redefiniciones posteriores del metro.
2.7.22. La adopción social no ocurrió de un día para otro
Una ley puede cambiar en una fecha concreta.
Las prácticas sociales no.
La población estaba acostumbrada a unidades conocidas durante generaciones. Comerciantes, artesanos y consumidores debían aprender nuevos nombres, nuevas equivalencias y nuevos procedimientos.
Además, era necesario fabricar:
- reglas;
- pesas;
- balanzas;
- medidas de capacidad;
- patrones secundarios;
- tablas de equivalencias;
- material educativo.
El sistema métrico era conceptualmente elegante, pero su implantación requería transformar una infraestructura material y cultural completa.
Esta distinción será necesaria cada vez que estudiemos la aparición, coexistencia o desaparición de un sistema de unidades.
2.7.23. Las mesures usuelles: cuando el sistema nuevo convivió con el antiguo
La dificultad de implantación produjo uno de los episodios más instructivos de esta historia.
El decreto francés del 12 de febrero de 1812 permitió adaptar determinados instrumentos y denominaciones de uso comercial a las necesidades de la población sin abandonar formalmente las unidades métricas fundamentales.
Se desarrollaron así las llamadas mesures usuelles, que utilizaron nombres y divisiones familiares, pero cuyos valores quedaron definidos mediante relaciones con las unidades métricas.
Por tanto, no constituyeron simplemente un regreso intacto al sistema anterior.
Representaban una solución híbrida:
La coexistencia continuó durante varias décadas.
La ley del 4 de julio de 1837 derogó expresamente el decreto de 1812 y dispuso que, a partir del 1 de enero de 1840, los pesos y medidas distintos de los establecidos por la legislación métrica quedaran prohibidos con carácter general (France, 1837).
Figura 2.11. Adopción legal y adopción social no siguen necesariamente la misma velocidad
Consolidación legal del sistema métrico
Persisten hábitos y unidades tradicionales
Mesures usuelles
Aplicación general obligatoria del sistema métrico
Nota. Elaboración propia. La figura muestra un proceso de transición y coexistencia; no implica que todas las actividades, regiones o grupos sociales adoptaran las nuevas medidas exactamente al mismo ritmo.
La historia del sistema métrico demuestra por qué una línea de tiempo no puede representar la evolución de los sistemas de unidades mediante simples fechas de «nacimiento» y «muerte».
Entre aparición, adopción legal, utilización efectiva, coexistencia y desaparición pueden transcurrir décadas o incluso siglos.
2.7.24. ¿Qué hizo verdaderamente revolucionario al Sistema Métrico Decimal?
La importancia del nuevo sistema no puede atribuirse a una sola característica.
Su fuerza procedía de la combinación de varias ideas.
Tabla 2.14. Rasgos fundamentales de la Revolución Métrica
| Rasgo | Aporte |
|---|---|
| Aspiración universal | Las unidades pretendían liberarse de referencias exclusivamente locales o dinásticas. |
| Referencia natural | La longitud se relacionó inicialmente con una dimensión terrestre. |
| Decimalización | Múltiplos y submúltiplos podían organizarse mediante potencias de diez. |
| Relación entre magnitudes | Longitud, superficie, volumen y masa se articularon mediante relaciones sistemáticas. |
| Fundamento científico | Astronomía, geodesia, matemáticas y experimentación participaron en la determinación de las referencias. |
| Materialización | Patrones físicos hicieron posible conservar y diseminar las unidades. |
| Respaldo institucional | Academias, comisiones y autoridades estatales participaron en la construcción e implantación del sistema. |
| Reconocimiento legal | El sistema pasó de propuesta científica a infraestructura oficial de medición. |
Nota. Elaboración propia.
2.7.25. No fue obra de un solo hombre
Otra simplificación histórica debe evitarse.
El sistema métrico no fue «inventado» por una sola persona.
Su construcción reunió aportes acumulados durante generaciones.
Tabla 2.15. Algunas figuras esenciales en el camino hacia el Sistema Métrico Decimal
| Figura | Contribución relevante para esta historia |
|---|---|
| Simon Stevin | Difusión y defensa del cálculo decimal aplicado a medidas y actividades prácticas. |
| Christiaan Huygens | Péndulo, medición del tiempo y búsqueda de una referencia reproducible. |
| John Wilkins | Propuesta coordinada de medidas universales. |
| Gabriel Mouton | Referencia terrestre y organización decimal. |
| Jean Picard | Desarrollo de la medición geodésica precisa del meridiano mediante triangulación. |
| Jean Richer | Evidencia experimental de la variación geográfica del comportamiento del péndulo. |
| Tito Livio Burattini | Propuesta de medida universal pendular y utilización histórica de la expresión metro cattolico. |
| Maupertuis, Clairaut y colaboradores | Medición geodésica en Laponia y estudio de la figura de la Tierra. |
| Godin, Bouguer y La Condamine | Gran expedición geodésica ecuatorial en Sudamérica. |
| Cassini de Thury y Lacaille | Nueva medición del meridiano francés y fortalecimiento de una extensa infraestructura geodésica. |
| Talleyrand | Impulso político a la reforma general de pesos y medidas en 1790. |
| Borda, Lagrange, Laplace, Monge y Condorcet | Evaluación científica y diseño conceptual de la nueva referencia de longitud. |
| Delambre y Méchain | Medición del arco Dunkerque–Barcelona utilizado en la determinación del metro. |
| Lavoisier, Haüy, Lefèvre-Gineau y Fabbroni | Participación en diferentes etapas del problema experimental de relacionar masa, volumen y agua y materializar la nueva unidad de masa. |
Nota. Elaboración propia. La tabla no pretende atribuir a todas las figuras el mismo grado de influencia ni afirmar una cadena directa de transmisión entre cada una de ellas; muestra contribuciones relevantes dentro de un proceso histórico acumulativo.
2.7.26. De sistema francés a proyecto de alcance internacional
A comienzos del siglo XIX, el sistema métrico era todavía principalmente una construcción francesa con difusión creciente.
La aspiración universal estaba presente desde sus orígenes, pero la existencia de una idea universal no equivale a su aceptación internacional.
Otros países mantenían sus propios sistemas legales y tradiciones de medida.
Al mismo tiempo, la expansión de la ciencia, la industria y el comercio aumentaba la necesidad de comparar cantidades entre naciones.
Durante el siglo XIX comenzarían a desarrollarse dos procesos simultáneos:
- la expansión internacional del sistema métrico;
- la reorganización y consolidación de sistemas de origen anglosajón.
Por ello, la historia deja ahora de seguir una sola trayectoria.
El nacimiento del Sistema Métrico Decimal no hizo desaparecer las demás tradiciones de medida.
Desde comienzos del siglo XIX coexistirán sistemas métricos, británicos, estadounidenses y, posteriormente, nuevos sistemas científicos construidos específicamente para las necesidades de la física.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué papel desempeñó la triangulación en la medición de grandes distancias geodésicas?
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué referencia natural se escogió en 1791 como fundamento de la nueva unidad de longitud?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué las expediciones de Laponia y de la región ecuatorial son importantes para la historia del sistema métrico aunque no tuvieran como objetivo crear el metro.
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué fue necesario utilizar un metro provisional mientras Delambre y Méchain realizaban sus trabajos?
- ●●○○ Intermedio. Explica la relación conceptual entre longitud, volumen, agua y masa dentro del primer sistema métrico.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué diferencia histórica existe entre el grave de 1793 y el Kilogramme des Archives de 1799?
- ●●●○ Avanzado. Explica la diferencia entre el informe académico del 19 de marzo de 1791, su remisión a la Asamblea y la sanción del decreto del 30 de marzo de 1791.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué el metro de 1799 no necesitó modificarse cada vez que mejoró posteriormente el conocimiento de las dimensiones de la Tierra?
- ●●●○ Avanzado. ¿Qué demuestran las mesures usuelles acerca de la diferencia entre adopción legal y adopción social de un sistema de unidades?
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué sería incorrecto afirmar que Delambre y Méchain «inventaron el metro»?
- ●●●● Profundización. Explica cómo interactuaron ciencia, matemáticas, instrumentación, instituciones y legislación durante la construcción del Sistema Métrico Decimal.
La Revolución Métrica había creado algo mucho más ambicioso que una nueva regla para medir longitudes.
Había establecido una arquitectura decimal, relacionado diferentes magnitudes, intentado fundamentar las unidades en referencias naturales, desarrollado patrones materiales y utilizado el poder de las instituciones para extender su aplicación.
Pero el mundo no se volvió métrico de inmediato.
Mientras Francia avanzaba —con dificultades, compromisos y retrocesos— hacia la consolidación de su nuevo sistema, Gran Bretaña reorganizaba su propia tradición de pesos y medidas y Estados Unidos desarrollaba una trayectoria relacionada pero diferente.
La siguiente etapa de nuestra historia será, por tanto, una historia de coexistencia y bifurcación entre las tradiciones métrica y angloamericana.
2.8. Dos caminos que coexistieron: tradición métrica y tradición angloamericana
La creación del Sistema Métrico Decimal no produjo una sustitución inmediata de las demás formas de medir.
Mientras Francia intentaba consolidar su nuevo sistema, Gran Bretaña conservaba una extensa tradición de unidades desarrolladas durante siglos y Estados Unidos, después de su independencia, heredaba gran parte de esa tradición mientras comenzaba a construir una organización metrológica propia.
Desde comienzos del siglo XIX, por tanto, la historia de las unidades deja definitivamente de seguir una sola línea.
Los sistemas métrico, imperial británico y usual estadounidense no deben representarse como etapas sucesivas de una misma evolución.
Coexistieron, siguieron trayectorias diferentes, se influyeron mutuamente y terminaron incluso relacionando algunas de sus unidades mediante referencias metrológicas comunes.
2.8.1. La tradición inglesa anterior al Sistema Imperial
Mucho antes de 1824 existían en Inglaterra unidades de longitud, superficie, capacidad y masa acumuladas durante siglos.
Entre ellas aparecían nombres que todavía resultan familiares:
- inch — pulgada;
- foot — pie;
- yard — yarda;
- mile — milla;
- acre — acre;
- ounce — onza;
- pound — libra;
- gallon — galón.
Pero estos nombres no constituían por sí solos un único sistema científico coherente.
Las unidades procedían de tradiciones diferentes, habían sufrido reformas sucesivas y podían coexistir con medidas locales o especializadas.
Además, determinadas magnitudes podían disponer de más de una familia de unidades. En masa, por ejemplo, coexistieron diferentes tradiciones de peso, entre ellas los sistemas avoirdupois y troy, empleados con finalidades distintas.
Cuando en esta obra utilicemos la expresión Sistema Inglés Preimperial, lo haremos como una categoría histórica y pedagógica que agrupa tradiciones de pesos y medidas utilizadas antes de la reforma imperial.
No debe interpretarse como el nombre oficial de un único sistema establecido en una fecha determinada.
2.8.2. El problema británico era semejante al problema francés, pero la solución fue diferente
Gran Bretaña enfrentaba una dificultad conocida: la coexistencia de patrones, costumbres y medidas locales dificultaba alcanzar una verdadera uniformidad.
La solución británica del siglo XIX no consistió en adoptar inmediatamente el sistema métrico francés.
El Parlamento optó por reorganizar y estandarizar su propia tradición de unidades.
Construir un nuevo sistema decimal.
Uniformizar y reorganizar unidades históricas existentes.
Ambos procesos buscaban uniformidad, pero lo hacían mediante estrategias diferentes.
2.8.3. La Ley de Pesas y Medidas de 1824
El 17 de junio de 1824, el Parlamento británico aprobó la Weights and Measures Act, cuyo propósito declarado era establecer uniformidad en los pesos y medidas del Reino Unido.
La propia ley reconocía que continuaban utilizándose medidas diferentes y que esa diversidad producía confusión y facilitaba fraudes comerciales (Great Britain, 1824).
La legislación estableció referencias legales para unidades fundamentales como la yarda y unidades relacionadas con masa y capacidad.
Con esta reforma se consolidó la organización que conocemos históricamente como Sistema Imperial Británico.
La ley de 1824 establecía originalmente que sus disposiciones fundamentales comenzarían a aplicarse el 1 de mayo de 1825.
Sin embargo, una nueva ley aprobada en 1825 —6 Geo. 4, c. 12— prolongó el plazo y trasladó el comienzo del régimen al 1 de enero de 1826 (Great Britain, 1825).
Por ello:
2.8.4. Sistema Imperial no significa «todas las unidades inglesas anteriores»
La reforma imperial tomó elementos de tradiciones anteriores, pero reorganizó su utilización y estableció nuevas referencias legales.
La yarda o la libra existían antes de 1824.
Lo nuevo no era necesariamente el nombre de la unidad, sino su lugar dentro de un marco legal que pretendía imponer mayor uniformidad.
Tabla 2.16. Tradición inglesa preimperial y Sistema Imperial Británico
| Aspecto | Tradición preimperial | Sistema Imperial |
|---|---|---|
| Origen | Acumulación histórica de costumbres, leyes y prácticas regionales. | Reorganización legislativa británica del siglo XIX. |
| Fecha única de creación | No existe. | La ley fundamental fue aprobada en 1824 y su entrada en vigor fue aplazada hasta 1826. |
| Carácter dominante | Consuetudinario y legal, con amplia diversidad histórica. | Legal, comercial y técnico. |
| Decimalización general | No. | No. |
| Objetivo principal | Responder a necesidades históricas locales y nacionales acumuladas. | Establecer mayor uniformidad dentro del Reino Unido y sus ámbitos de influencia. |
Nota. Elaboración propia. La comparación distingue una tradición histórica heterogénea de una reforma legislativa que reorganizó y estandarizó parte de esa tradición.
2.8.5. El incendio de 1834: cuando un patrón material puede desaparecer
El Sistema Imperial dependía de patrones materiales.
Esta dependencia produjo un episodio de enorme interés metrológico.
El 16 de octubre de 1834, un incendio destruyó gran parte del antiguo Palacio de Westminster y afectó también los patrones británicos utilizados como referencias de longitud y masa.
La pérdida planteó una pregunta inevitable:
Una comisión estudió copias existentes, comparaciones anteriores y otras evidencias metrológicas. A partir de ese trabajo se construyeron nuevos patrones.
En 1855, una nueva ley reconoció y protegió legalmente los patrones restaurados, entre ellos el patrón imperial de yarda y el patrón imperial de libra avoirdupois (Great Britain, 1855).
Un patrón material puede dañarse, alterarse o desaparecer.
Por ello, una infraestructura metrológica robusta necesita copias, comparaciones, documentación y procedimientos que permitan reconstruir o reemplazar una referencia sin destruir la continuidad de las mediciones.
2.8.6. Estados Unidos no creó un «nuevo sistema» el día de su independencia
Cuando las trece colonias declararon su independencia en 1776, continuaron utilizando numerosas unidades heredadas de la tradición británica.
No apareció inmediatamente un sistema científico llamado «Sistema Usual Estadounidense».
Lo que hoy denominamos U.S. customary system es el resultado de una evolución institucional, legal y práctica desarrollada durante un largo periodo.
El Sistema Usual Estadounidense y el Sistema Imperial Británico están históricamente emparentados, pero no son sinónimos.
Después de la independencia evolucionaron por caminos diferentes. Incluso unidades con el mismo nombre pueden poseer valores diferentes, especialmente en determinadas medidas de volumen.
2.8.7. Jefferson, Adams y el problema estadounidense de la uniformidad
La Constitución de Estados Unidos atribuyó al Congreso la facultad de fijar los estándares de pesos y medidas.
Sin embargo, conseguir una solución nacional uniforme resultó difícil.
En 1790, Thomas Jefferson presentó al Congreso un informe sobre pesos y medidas en el que examinó las referencias utilizadas y propuso también alternativas de organización decimal.
Su proyecto no se convirtió en el sistema nacional.
En 1821, John Quincy Adams presentó otro extenso informe al Congreso. Adams examinó la diversidad de pesos y medidas, la experiencia métrica francesa y las dificultades de una reforma general (Judson, 1976).
Estados Unidos mantuvo, no obstante, gran parte de sus unidades tradicionales.
Francia utilizó el poder revolucionario del Estado para intentar reemplazar las medidas tradicionales mediante un nuevo sistema.
Estados Unidos siguió un proceso mucho más gradual, en el que las unidades tradicionales continuaron utilizándose mientras se desarrollaban mecanismos nacionales de estandarización.
2.8.8. Ferdinand Rudolph Hassler y la construcción de una referencia nacional
Una figura fundamental en la historia metrológica estadounidense fue Ferdinand Rudolph Hassler.
En 1832, Hassler llevó a cabo la primera comparación sistemática de los pesos y medidas utilizados por los estados y por las aduanas estadounidenses. El estudio documentó diferencias entre numerosas referencias que se utilizaban en distintos lugares (Parr, 2006).
La respuesta institucional posterior consistió en construir y distribuir conjuntos de patrones uniformes.
En 1836, el Congreso ordenó preparar conjuntos completos de estándares para los estados con el objetivo de favorecer la uniformidad nacional (Parr, 2006).
Figura 2.12. De unidades heredadas a una infraestructura nacional de referencia
Unidades inglesas y locales
Hassler · 1832
Referencias uniformes
Estados y aduanas
Nota. Elaboración propia. El proceso estadounidense muestra que la uniformidad puede construirse gradualmente mediante comparación, patrones y administración metrológica sin reemplazar inmediatamente las unidades tradicionales.
2.8.9. 1866: el sistema métrico se vuelve legal en Estados Unidos
Un cambio importante ocurrió en 1866.
El Metric Act of 1866 autorizó legalmente el uso del sistema métrico en Estados Unidos (NIST, s. f.-b).
La ley establecía que el empleo de pesos y medidas métricos era legal y que un contrato o procedimiento judicial no podía considerarse inválido simplemente por utilizar unidades métricas.
Sin embargo:
Las unidades tradicionales continuaron utilizándose.
Este episodio proporciona uno de los ejemplos más claros de coexistencia entre sistemas.
Tabla 2.17. Tres situaciones legales diferentes
| Situación | Significado |
|---|---|
| Unidad prohibida | La legislación no permite su uso en un ámbito determinado. |
| Unidad permitida | Puede utilizarse legalmente, pero no es obligatoria. |
| Unidad obligatoria | La legislación exige su utilización en un ámbito determinado. |
Nota. Elaboración propia. La situación jurídica de una unidad puede depender del país, la actividad y el periodo histórico.
2.8.10. 1893: el Mendenhall Order cambia el fundamento de las unidades estadounidenses
Un acontecimiento metrológico aparentemente discreto produjo una transformación conceptual profunda.
El 5 de abril de 1893, Thomas Corwin Mendenhall, entonces superintendente de Pesas y Medidas, dispuso —con aprobación del secretario del Tesoro— que el metro y el kilogramo internacionales fueran considerados los estándares fundamentales de longitud y masa utilizados por la Oficina de Pesas y Medidas de Estados Unidos.
La decisión, conocida posteriormente como Mendenhall Order, hizo que las unidades estadounidenses de longitud y masa quedaran derivadas de referencias métricas (Judson, 1976).
En otras palabras:
Esto demuestra que la identidad histórica de un sistema y su fundamento metrológico pueden ser cosas diferentes.
El Mendenhall Order no convirtió a Estados Unidos en un país que utilizara exclusivamente unidades métricas.
La población podía continuar midiendo en yardas, pies y libras, mientras esas unidades quedaban relacionadas metrológicamente con el metro y el kilogramo.
2.8.11. 1959: la yarda y la libra internacionales
Durante el siglo XX persistían pequeñas diferencias entre los valores utilizados para algunas unidades angloamericanas en diferentes países.
Para eliminarlas, los laboratorios nacionales de metrología de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica acordaron valores comunes para la yarda y la libra.
A partir del 1 de julio de 1959, el National Bureau of Standards estadounidense adoptó las relaciones exactas (National Bureau of Standards, 1959):
De la relación de la yarda se obtiene:
y:
Unidades que históricamente pertenecieron a tradiciones distintas del sistema métrico pueden quedar posteriormente definidas mediante relaciones exactas con unidades métricas o SI.
La coexistencia de nombres distintos ya no implica necesariamente independencia metrológica.
2.8.12. Imperial y U.S. customary continúan siendo diferentes
La adopción de la yarda y la libra internacionales eliminó determinadas diferencias en longitud y masa, pero no convirtió al Sistema Imperial y al sistema usual estadounidense en un único sistema.
Un ejemplo especialmente importante aparece en las unidades de volumen.
El galón imperial y el galón estadounidense no representan el mismo volumen.
Por ello, expresiones como:
pueden resultar ambiguas si no se especifica el sistema utilizado.
No debe utilizarse «sistema inglés», «Imperial» y «U.S. customary» como si fueran nombres intercambiables.
En una obra técnica es necesario identificar exactamente qué sistema y qué unidad se están utilizando.
2.8.13. La coexistencia continúa en la actualidad
El Sistema Internacional domina actualmente la ciencia mundial y constituye el sistema de referencia para gran parte de la ingeniería, la metrología y el comercio internacional.
Sin embargo, la historia de los sistemas angloamericanos no terminó.
En Estados Unidos, la legislación permite el uso tanto del SI como de las unidades usuales estadounidenses en numerosos ámbitos. La política nacional promueve el aumento voluntario del uso del sistema métrico y establece el SI como sistema preferido para el comercio y determinadas actividades federales, sin haber eliminado de manera general las unidades usuales estadounidenses (NIST, s. f.-b).
En Gran Bretaña, las unidades métricas deben utilizarse para la mayor parte de las ventas de productos. La legislación conserva, sin embargo, excepciones específicas en las que pueden utilizarse unidades imperiales como indicación principal, entre ellas la pinta para cerveza o sidra de barril, la pinta para leche en envases retornables y la onza troy para metales preciosos (GOV.UK, s. f.).
Figura 2.13. Coexistencia histórica simplificada de las tradiciones métrica y angloamericana
Expansión internacional y evolución hacia el SI
1824–1826 → supervivencia parcial y usos específicos
Evolución propia → coexistencia actual con el SI
Referencia estadounidense vinculada a patrones métricos
Nota. Elaboración propia. El esquema indica coexistencia general y no pretende representar idéntico grado de utilización en todas las regiones, sectores o periodos.
Tabla 2.18. Comparación conceptual de tres grandes tradiciones de unidades
| Aspecto | Sistema Métrico | Imperial Británico | U.S. customary |
|---|---|---|---|
| Origen inmediato | Reforma científica y política francesa de finales del siglo XVIII. | Reorganización legislativa de unidades británicas históricas. | Evolución estadounidense de unidades heredadas principalmente de la tradición inglesa. |
| Organización decimal general | Sí. | No. | No. |
| Fecha representativa | 1795. | 1824–1826. | No posee una única fecha de creación. |
| Relación actual con el SI | Es su antecedente histórico directo. | Numerosas unidades poseen relaciones exactas con unidades SI. | Las unidades estadounidenses modernas están definidas o relacionadas metrológicamente mediante el SI. |
| Situación histórica | Evolucionó hasta convertirse en fundamento histórico del sistema internacional moderno. | Fue desplazado en numerosos ámbitos, pero conserva determinados usos. | Continúa coexistiendo ampliamente con el SI en Estados Unidos. |
Nota. Elaboración propia. La comparación resume trayectorias históricas generales y no sustituye el análisis legal específico de cada país y periodo.
2.9. El nacimiento de los sistemas científicos de la física
Mientras los Estados intentaban uniformar las medidas utilizadas en comercio y administración, la física del siglo XIX comenzó a plantear un problema diferente.
Los científicos ya no necesitaban solamente saber cuánto medía una vara o qué masa representaba una libra.
Necesitaban un conjunto de unidades que permitiera expresar de forma sistemática las ecuaciones de la física.
La pregunta cambió:
Este cambio marca el nacimiento de los grandes sistemas científicos coherentes de unidades.
2.9.1. Carl Friedrich Gauss y las mediciones absolutas de 1832
En 1832, el matemático y físico alemán Carl Friedrich Gauss desarrolló un trabajo fundamental sobre la medición absoluta del campo magnético terrestre.
Gauss expresó sus mediciones mediante tres unidades mecánicas:
- milímetro, para longitud;
- gramo, para masa;
- segundo, para tiempo.
La innovación no consistía simplemente en utilizar unidades métricas.
Gauss intentaba expresar magnitudes magnéticas mediante relaciones que pudieran reducirse a unidades mecánicas definidas. Este trabajo constituye uno de los antecedentes directos del desarrollo posterior de los sistemas coherentes de unidades para las ciencias físicas (BIPM, 2026).
Este enfoque recibió históricamente el nombre de medición absoluta.
En este contexto histórico, absoluto no significa que las unidades estuvieran definidas mediante las actuales constantes fundamentales del SI.
La expresión se relacionaba con la posibilidad de expresar una medición en función de unidades mecánicas fundamentales del sistema —longitud, masa y tiempo— sin depender de un patrón arbitrario específico de la magnitud electromagnética considerada.
2.9.2. Gauss y Weber: extender el método al electromagnetismo
Gauss colaboró estrechamente con el físico alemán Wilhelm Eduard Weber.
Durante las décadas siguientes, Gauss y Weber contribuyeron a extender los métodos de medición absoluta hacia otros fenómenos eléctricos y magnéticos (BIPM, 2026).
El problema era conceptualmente profundo.
Si las magnitudes eléctricas y magnéticas podían relacionarse con efectos mecánicos observables, entonces sus unidades podían construirse a partir de longitud, masa y tiempo.
Figura 2.14. La idea de medición absoluta en el siglo XIX
Fuerza · movimiento · torque
Longitud · masa · tiempo
Nota. Elaboración propia. El esquema resume la filosofía histórica de los sistemas absolutos; no representa un procedimiento experimental único.
2.9.3. La telegrafía convierte las unidades eléctricas en un problema técnico urgente
A mediados del siglo XIX, la electricidad había dejado de ser solamente un campo de experimentación académica.
Las redes telegráficas crecían rápidamente.
Ingenieros y científicos necesitaban comparar:
- resistencias eléctricas;
- conductores;
- corrientes;
- baterías;
- cables terrestres y submarinos.
Sin unidades compartidas, los resultados obtenidos por un laboratorio, una empresa o un país podían resultar difíciles de comparar con los obtenidos en otros lugares.
La necesidad científica y la necesidad industrial comenzaban a converger (Silsbee, 1962).
La historia de las unidades eléctricas está directamente relacionada con la historia de los circuitos.
Cuando la resistencia de un conductor se convirtió en una cantidad crítica para diseñar líneas telegráficas, ya no bastaba con afirmar que un alambre tenía «más» o «menos» resistencia que otro.
Era necesario disponer de unidades reproducibles que permitieran comparar conductores, instrumentos y redes construidos en lugares distintos.
2.9.4. La British Association y el problema de las unidades eléctricas
En 1861, la British Association for the Advancement of Science creó un comité dedicado a estudiar estándares de resistencia eléctrica. Este comité ejercería una influencia decisiva durante décadas en la organización de las unidades eléctricas y en el desarrollo de los sistemas CGS (Silsbee, 1962).
Entre sus primeros integrantes se encontraban figuras como:
- William Thomson, posteriormente lord Kelvin;
- Charles Wheatstone;
- William H. Miller;
- Augustus Matthiessen;
- Fleeming Jenkin.
Posteriormente participaron también investigadores como James Clerk Maxwell y James Prescott Joule.
La labor desarrollada alrededor de estos comités fue mucho más allá de escoger un objeto patrón.
Contribuyó a consolidar una cuestión conceptual fundamental:
2.9.5. Del milímetro de Gauss al centímetro del CGS
Gauss había trabajado en 1832 con milímetro, gramo y segundo.
La comunidad científica vinculada a la British Association terminó favoreciendo una escala mecánica basada en:
De las iniciales de estas tres unidades procede el nombre:
Durante la década de 1870 se consolidó esta arquitectura y, en 1874, la British Association introdujo formalmente el sistema CGS como un sistema coherente tridimensional basado en centímetro, gramo y segundo (BIPM, 2026).
Tabla 2.19. Base mecánica del sistema CGS
| Magnitud base | Unidad | Símbolo |
|---|---|---|
| Longitud | centímetro | cm |
| Masa | gramo | g |
| Tiempo | segundo | s |
Nota. Elaboración propia.
2.9.6. El CGS mecánico como sistema coherente
La importancia del CGS se comprende aplicando el concepto de coherencia estudiado anteriormente.
Si la dimensión de la fuerza es:
y las unidades base son gramo, centímetro y segundo, la unidad coherente de fuerza se obtiene directamente como:
Esta unidad recibió el nombre de:
con símbolo:
Por tanto:
De manera semejante, la unidad coherente de trabajo o energía se obtiene multiplicando fuerza por longitud:
y recibe el nombre de:
de modo que:
Queremos comprender por qué el dyne es una unidad coherente de fuerza dentro del CGS.
Paso 1. Identificar la relación dimensional
Paso 2. Sustituir las unidades base del CGS
Paso 3. Construir la unidad derivada
Paso 4. Reconocer su nombre especial
Paso 5. Interpretar
No aparece ningún factor numérico adicional distinto de uno. Por eso el dyne es una unidad derivada coherente de fuerza para la base centímetro–gramo–segundo.
2.9.7. CGS y SI: unidades diferentes, misma magnitud
El CGS ofrece una oportunidad excelente para recordar que unidad y magnitud no son lo mismo.
La fuerza sigue siendo fuerza independientemente de que se exprese en dyn o en newtons.
Como:
y:
entonces:
por tanto:
Las dos unidades corresponden a la misma magnitud física, pero pertenecen a sistemas coherentes construidos sobre unidades base de tamaños diferentes.
El dyne no es una «versión incorrecta» del newton.
Es la unidad coherente de fuerza en el CGS mecánico. El newton es la unidad coherente de fuerza en el SI.
2.9.8. El problema electromagnético: cuando L, M y T parecían suficientes
En mecánica, la estructura CGS podía desarrollarse de manera muy natural mediante longitud, masa y tiempo.
El electromagnetismo planteó un desafío más complejo.
Los científicos del siglo XIX intentaron construir las unidades eléctricas y magnéticas sin introducir inicialmente una cuarta magnitud base independiente.
Para ello utilizaron leyes físicas que relacionaban:
- cargas eléctricas;
- corrientes;
- campos;
- fuerzas mecánicas;
- distancias.
Dependiendo de qué relación física se tomara como punto de partida, aparecían estructuras dimensionales diferentes.
De ahí surgieron dos grandes formulaciones CGS:
Este hecho explica una afirmación que anticipamos en la sección 2.2:
la dimensión de una magnitud depende del sistema de magnitudes adoptado.
En los sistemas electromagnéticos CGS, las magnitudes eléctricas no se incorporaron inicialmente como una nueva dimensión base independiente de L, M y T.
Sus dimensiones se construyeron mediante determinadas relaciones electromagnéticas.
Por esa razón, una magnitud como la carga eléctrica puede adquirir expresiones dimensionales diferentes en formulaciones históricas distintas sin que ello signifique que la realidad física haya cambiado.
2.9.9. ESU y EMU: dos soluciones coherentes para problemas diferentes
En el sistema electrostático CGS, las unidades eléctricas se construyen tomando como punto de partida relaciones electrostáticas entre cargas.
En el sistema electromagnético CGS, la construcción se apoya en relaciones asociadas con corrientes y fenómenos magnéticos.
Ambos sistemas podían ser internamente coherentes.
Sin embargo, las dimensiones y los tamaños de las unidades eléctricas obtenidas no coincidían (Silsbee, 1962).
Esto produjo una situación históricamente extraordinaria:
Puede existir más de un sistema coherente para describir un mismo conjunto de fenómenos.
La coherencia indica que las relaciones internas cumplen determinadas reglas; no demuestra que exista una única elección posible de magnitudes base, unidades o convenciones.
2.9.10. Una relación sorprendente con la velocidad de la luz
Cuando se compararon las formulaciones electromagnética y electrostática apareció un resultado de extraordinaria importancia histórica.
La relación entre determinadas unidades de ambos sistemas involucraba una cantidad con dimensiones de velocidad.
Las determinaciones experimentales mostraron que ese valor estaba estrechamente relacionado con la velocidad de propagación de la luz (Silsbee, 1962).
Este resultado adquirió una importancia extraordinaria en el desarrollo de la teoría electromagnética de James Clerk Maxwell.
La conexión entre electricidad, magnetismo y óptica dejó de parecer una coincidencia numérica y pasó a integrarse dentro de una teoría electromagnética de la luz.
Un sistema de unidades no es solamente una herramienta administrativa.
La estructura dimensional y las relaciones entre unidades pueden hacer visibles conexiones profundas entre fenómenos que inicialmente parecían independientes.
2.9.11. El sistema gaussiano
La coexistencia de formulaciones electrostáticas y electromagnéticas llevó posteriormente al desarrollo de sistemas que combinaban convenciones procedentes de ambas.
Entre ellos alcanzó especial importancia el sistema gaussiano.
Este sistema permaneció ampliamente utilizado en física teórica durante gran parte del siglo XX y todavía aparece en determinados campos especializados.
Su existencia confirma nuevamente que:
La adopción del SI como sistema internacional dominante redujo enormemente el uso general del CGS en ingeniería, metrología y enseñanza, pero determinadas formulaciones CGS continuaron utilizándose en áreas especializadas de la física.
2.9.12. Heaviside y Lorentz: racionalizar las ecuaciones
Otra evolución importante apareció cuando científicos como Oliver Heaviside y posteriormente Hendrik Antoon Lorentz desarrollaron formulaciones electromagnéticas racionalizadas.
Como vimos anteriormente, racionalizar no significa simplemente «hacer coherente» un sistema.
La racionalización reorganiza determinados factores geométricos —particularmente los relacionados con 4π— para que aparezcan en aquellas ecuaciones donde su interpretación geométrica resulta más natural.
Este desarrollo contribuyó a la evolución de las formas racionalizadas de las ecuaciones electromagnéticas utilizadas posteriormente en sistemas de unidades de cuatro dimensiones (Silsbee, 1962).
Tabla 2.20. Principales formulaciones científicas relacionadas con el CGS electromagnético
| Sistema o formulación | Característica principal | Ámbito histórico |
|---|---|---|
| CGS mecánico | Base centímetro–gramo–segundo. | Mecánica y fundamento para posteriores extensiones científicas. |
| CGS electrostático — ESU | Construye magnitudes eléctricas a partir de relaciones electrostáticas. | Electrostática y teoría electromagnética histórica. |
| CGS electromagnético — EMU | Construye magnitudes eléctricas a partir de relaciones electromagnéticas. | Magnetismo, corrientes y metrología eléctrica histórica. |
| Gaussiano | Combina convenciones procedentes de las formulaciones electrostática y electromagnética. | Especialmente importante en física teórica. |
| Heaviside–Lorentz | Formulación racionalizada de las ecuaciones electromagnéticas. | Física teórica y desarrollo de formulaciones racionalizadas. |
Nota. Elaboración propia a partir de Silsbee (1962). La tabla presenta la función histórica y conceptual de estas formulaciones; no pretende desarrollar aquí toda su estructura matemática.
2.9.13. La gran contribución del CGS
La importancia histórica del CGS no puede reducirse a que sus unidades fueran pequeñas o a que utilizara centímetros en lugar de metros.
Su contribución más profunda fue consolidar la utilidad de construir una arquitectura científica en la cual:
- se identifican magnitudes base;
- se seleccionan unidades base;
- las magnitudes derivadas se relacionan mediante ecuaciones;
- las unidades derivadas se construyen coherentemente;
- las dimensiones permiten examinar la estructura de las relaciones físicas.
Figura 2.15. De Gauss al sistema CGS
Gauss
medición absoluta
Extensión a fenómenos eléctricos
BAAS · Maxwell · Thomson
CGS coherente
ESU · EMU · Gaussiano
Nota. Elaboración propia a partir de BIPM (2026) y Silsbee (1962). La secuencia representa una genealogía científica simplificada; los desarrollos históricos se superpusieron y participaron numerosos investigadores adicionales.
2.9.14. Pero el CGS tenía un problema práctico
Un sistema puede ser científicamente elegante y, sin embargo, resultar incómodo para determinadas aplicaciones.
A medida que crecían:
- la telegrafía;
- las redes eléctricas;
- los generadores;
- los motores;
- la iluminación eléctrica;
- los laboratorios industriales;
las unidades electromagnéticas coherentes del CGS podían resultar poco convenientes por el tamaño de sus valores en aplicaciones técnicas.
La industria necesitaba unidades de escala práctica.
La solución histórica no consistió en abandonar inmediatamente toda la teoría CGS.
Ocurrió algo mucho más interesante.
La ciencia había construido sistemas electromagnéticos coherentes.
La ingeniería eléctrica necesitaba ahora unidades prácticas compatibles con las magnitudes reales de máquinas, cables, instrumentos y circuitos.
- ●○○○ Fundamental. ¿Por qué Sistema Imperial Británico y sistema usual estadounidense no deben considerarse sinónimos?
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué diferencia existe entre la aprobación de la reforma imperial en 1824 y su entrada en vigor en 1826?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué lección metrológica proporciona la destrucción de los patrones británicos en el incendio de 1834?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué la legalización del sistema métrico en Estados Unidos en 1866 no significó la desaparición de las unidades usuales estadounidenses.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué cambió metrológicamente con el Mendenhall Order de 1893 aunque continuaran utilizándose yardas, pies y libras?
- ●●●○ Avanzado. Explica la importancia conceptual del acuerdo de 1959 sobre la yarda y la libra internacionales.
- ●○○○ Fundamental. ¿Cuáles son las tres unidades base mecánicas del sistema CGS?
- ●●○○ Intermedio. Demuestra por qué el dyne es una unidad derivada coherente dentro del CGS.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué la existencia de ESU y EMU demuestra que la coherencia no conduce necesariamente a un único sistema posible?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué las dimensiones de una magnitud eléctrica pueden presentar formas distintas en sistemas electromagnéticos históricos diferentes.
- ●●●● Profundización. Compara los problemas que intentaban resolver el Sistema Imperial y el CGS. Explica por qué el primero puede entenderse principalmente desde una necesidad legal y comercial, mientras que el segundo surgió principalmente de una necesidad científica.
A finales del siglo XIX coexistían ya varios niveles de organización de las unidades.
Los Estados mantenían sistemas legales. Los ingenieros empleaban unidades adaptadas a sus actividades. Los físicos habían desarrollado sistemas coherentes para expresar las ecuaciones de la mecánica y del electromagnetismo.
Pero la expansión de la electricidad planteó un problema nuevo.
Las unidades científicas tenían que abandonar el laboratorio y entrar en:
telégrafos, cables, generadores, motores, instrumentos y circuitos.
La siguiente transformación será decisiva para esta obra: el nacimiento de las unidades eléctricas prácticas —entre ellas el ohm, el volt y el ampere— y el comienzo del camino que finalmente conectará el CGS con Giorgi, el MKS y el Sistema Internacional.
2.10. De la ciencia eléctrica a las unidades prácticas
El sistema CGS proporcionó a la física del siglo XIX una estructura coherente para expresar magnitudes mecánicas, eléctricas y magnéticas. Sin embargo, el crecimiento de la telegrafía y, posteriormente, de la industria eléctrica reveló un problema que no era fundamentalmente científico, sino práctico.
Las unidades electromagnéticas coherentes del CGS podían producir valores numéricos muy grandes o muy pequeños para las magnitudes habituales de cables, baterías, generadores, motores e instrumentos.
La ingeniería eléctrica necesitaba unidades de tamaño conveniente, reproducibles en los laboratorios y utilizables internacionalmente.
La evolución de las unidades eléctricas muestra que un sistema científicamente coherente no siempre proporciona automáticamente las escalas más convenientes para la práctica.
La solución histórica consistió en construir unidades prácticas relacionadas de manera definida con el CGS.
2.10.1. El tamaño de una unidad también importa
La elección del tamaño de una unidad no modifica la física, pero puede transformar radicalmente la facilidad con la que se comunican y utilizan las mediciones.
Supongamos que una resistencia eléctrica habitual de laboratorio tuviera que expresarse mediante un número del orden de miles de millones de unidades elementales de un sistema científico.
La medición seguiría siendo correcta, pero su utilización cotidiana sería incómoda.
Una solución consiste en crear una unidad práctica igual a un múltiplo conveniente de la unidad científica.
Figura 2.16. Del sistema científico a una unidad de escala práctica
Unidades coherentes
Valores poco cómodos
Relación establecida
Escala adecuada para ingeniería
Nota. Elaboración propia. Una unidad práctica puede construirse como un múltiplo o submúltiplo definido de una unidad perteneciente a otro sistema sin modificar la magnitud física representada.
2.10.2. El ohm y el volt antes de 1881
La British Association for the Advancement of Science había comenzado desde la década de 1860 a organizar y comparar las unidades eléctricas.
Dentro de este proceso surgieron unidades prácticas relacionadas con el sistema electromagnético CGS.
La resistencia práctica recibió el nombre de ohm, en homenaje al físico alemán Georg Simon Ohm.
La unidad práctica de fuerza electromotriz recibió el nombre de volt, en homenaje al físico italiano Alessandro Volta.
El desarrollo de estas unidades estuvo estrechamente relacionado con los trabajos del Comité de Estándares Eléctricos de la British Association y con la búsqueda de escalas adecuadas para las mediciones eléctricas prácticas (Silsbee, 1962).
Estas denominaciones aparecieron antes de que existiera una autoridad metrológica internacional capaz de establecerlas universalmente.
El problema, por tanto, ya no consistía solamente en construir unidades útiles.
Era necesario conseguir que diferentes países aceptaran referencias y definiciones compatibles.
2.10.3. París, 1881: un momento decisivo para las unidades eléctricas
En 1881, durante la Exposición Internacional de Electricidad celebrada en París, se reunió el primer Congreso Internacional de Electricistas.
Sus decisiones constituyen uno de los acontecimientos fundamentales en la historia de las unidades utilizadas posteriormente en ingeniería eléctrica.
El Congreso reconoció el papel fundamental de las unidades CGS y aprobó paralelamente un conjunto práctico formado por ohm, volt, ampere, coulomb y farad (Silsbee, 1962).
Entre las relaciones adoptadas se encontraban:
- el ohm como unidad práctica de resistencia;
- el volt como unidad práctica de fuerza electromotriz;
- el ampere como la corriente correspondiente a un volt aplicado a través de un ohm;
- el coulomb como la cantidad de electricidad transportada durante un segundo por una corriente de un ampere;
- el farad como unidad práctica de capacidad eléctrica.
Tabla 2.21. Unidades eléctricas prácticas reconocidas en París en 1881
| Magnitud | Unidad | Nombre homenajeado | Relación establecida |
|---|---|---|---|
| Resistencia eléctrica | ohm | Georg Simon Ohm | Unidad práctica equivalente a 109 unidades electromagnéticas CGS de resistencia. |
| Fuerza electromotriz | volt | Alessandro Volta | Unidad práctica equivalente a 108 unidades electromagnéticas CGS de fuerza electromotriz. |
| Corriente eléctrica | ampere | André-Marie Ampère | Corriente correspondiente a un volt a través de un ohm; equivale a 10−1 unidad electromagnética CGS de corriente. |
| Cantidad de electricidad | coulomb | Charles-Augustin de Coulomb | Cantidad transportada por un ampere durante un segundo. |
| Capacidad eléctrica | farad | Michael Faraday | Capacidad para la cual un coulomb corresponde a una diferencia de potencial de un volt. |
Nota. Elaboración propia a partir de la reconstrucción histórica de los congresos eléctricos internacionales presentada por Silsbee (1962).
Los nombres volt, ampere y ohm que aparecen actualmente en prácticamente cualquier curso de circuitos eléctricos no surgieron aisladamente.
Forman parte de un esfuerzo internacional iniciado cuando la electricidad pasó del laboratorio a la infraestructura técnica.
Antes de poder diseñar redes eléctricas internacionales, fabricar instrumentos comparables o especificar componentes industriales, era necesario que un volt, un ampere y un ohm significaran lo mismo para todos.
2.10.4. Las relaciones entre las unidades comienzan a formar una red
Las decisiones de 1881 muestran otro cambio conceptual importante.
Las unidades eléctricas no fueron tratadas como referencias completamente independientes.
Se relacionaron entre sí.
Por ejemplo:
y:
mientras que:
Estas relaciones anticipan una característica esencial de los sistemas modernos: las unidades forman una estructura interrelacionada, no una colección de patrones independientes.
Las relaciones anteriores no significan que en 1881 existiera ya el Sistema Internacional de Unidades.
Las unidades eléctricas prácticas nacieron dentro de una estructura histórica anterior al SI. Posteriormente serían incorporadas a sistemas cada vez más amplios y coherentes hasta alcanzar su posición actual.
2.10.5. Definir una unidad y realizarla experimentalmente son problemas diferentes
La aceptación de una unidad no resolvía automáticamente el problema de reproducirla en los laboratorios.
El ohm proporciona un ejemplo extraordinario.
El Congreso de París de 1881 aprobó el ohm práctico dentro del conjunto de unidades relacionadas con el CGS y creó una comisión para estudiar cómo obtener una realización experimental suficientemente reproducible.
En 1884, esa comisión recomendó representar el denominado ohm legal mediante la resistencia de una columna de mercurio de 106 cm de longitud, con una sección transversal de 1 mm² y a 0 °C (Silsbee, 1962).
Esta realización correspondía aproximadamente a 0,9973 del ohm práctico ideal, diferencia que ilustra precisamente las limitaciones experimentales de la época.
La longitud y las condiciones del patrón serían revisadas posteriormente a medida que mejoraban las determinaciones experimentales.
Figura 2.17. Dos niveles diferentes en la construcción histórica del ohm
Relación con CGS electromagnético
ohm
Columna de mercurio
Laboratorios y patrones
Nota. Elaboración propia. La figura anticipa la diferencia entre la definición de una unidad y los procedimientos empleados históricamente para realizarla experimentalmente.
Una unidad puede poseer una definición conceptual y, al mismo tiempo, requerir un procedimiento experimental para reproducirla.
Definición y realización no son sinónimos.
2.10.6. Joule y watt: la electricidad se conecta con energía y potencia
Los congresos internacionales posteriores continuaron ampliando la organización de las unidades.
En el segundo Congreso Internacional de Electricistas, celebrado en París en 1889, se incorporaron los nombres joule para energía y watt para potencia dentro del conjunto práctico de unidades eléctricas (Silsbee, 1962).
Los nombres honraban respectivamente a:
- James Prescott Joule, por sus contribuciones al estudio de la energía y el calor;
- James Watt, por su papel histórico en el desarrollo de las máquinas de vapor y la ingeniería de potencia.
La inclusión de estas unidades permitía conectar el mundo eléctrico con magnitudes mecánicas y energéticas.
y, en el sistema práctico eléctrico:
Esta relación tendría posteriormente una importancia central para la ingeniería de circuitos y sistemas eléctricos.
2.10.7. Chicago, 1893: hacia las unidades eléctricas «internacionales»
Aunque los congresos de la década de 1880 habían conseguido grandes avances, diferentes laboratorios todavía necesitaban realizaciones suficientemente reproducibles y uniformes.
El Cuarto Congreso Internacional de Electricistas, celebrado en Chicago en 1893, representó una nueva etapa.
El Congreso confirmó la relación de las unidades prácticas con los múltiplos decimales de las unidades electromagnéticas CGS, pero estableció también referencias experimentales destinadas a reproducir determinadas unidades (Silsbee, 1962).
Para la resistencia se adoptó una columna de mercurio de 106,3 cm bajo condiciones especificadas. Para la corriente se utilizó una realización basada en la masa de plata depositada electrolíticamente durante un tiempo determinado.
Estas decisiones formarían parte del proceso histórico que desembocó en las denominadas unidades eléctricas internacionales.
Las llamadas unidades eléctricas internacionales de finales del siglo XIX y comienzos del XX pertenecen a una etapa histórica anterior al Sistema Internacional de Unidades.
El adjetivo «internacional» indicaba acuerdos entre países sobre referencias y procedimientos de realización; no significaba que ya existiera el futuro SI.
2.10.8. Londres, 1908: consolidación de las unidades eléctricas internacionales
La International Conference on Electrical Units and Standards, celebrada en Londres en 1908, reunió delegados oficiales de 24 países y volvió a precisar la organización de las unidades eléctricas (Silsbee, 1962).
La Conferencia distinguió claramente entre:
- las unidades prácticas, definidas como múltiplos o submúltiplos decimales de las unidades electromagnéticas CGS;
- las unidades internacionales, realizadas mediante procedimientos experimentales especificados.
El ampere internacional quedó vinculado a la cantidad de plata depositada por electrólisis: la definición utilizaba una corriente que depositaba plata a razón de 0,00111800 g/s bajo las condiciones prescritas (Silsbee, 1959).
El ohm internacional continuó ligado a una realización mediante una columna de mercurio (Silsbee, 1962).
Durante las décadas siguientes, estas realizaciones fueron utilizadas por numerosos laboratorios nacionales.
Sin embargo, existía una dificultad conceptual:
Las diferencias eran pequeñas, pero para la metrología de alta precisión resultaban significativas.
Resolver esta diferencia sería una de las tareas que conducirían durante el siglo XX hacia la integración de las unidades eléctricas dentro de un sistema coherente internacional.
2.10.9. Un puente entre tres mundos
Las unidades eléctricas prácticas ocupan una posición histórica excepcional porque conectaron tres necesidades diferentes.
Relación con CGS y ecuaciones físicas
Escalas adecuadas para circuitos, cables, generadores e instrumentos
Procedimientos comunes para reproducir y comparar unidades
El camino histórico hacia el SI no fue simplemente:
Entre ellos existió un desarrollo decisivo: las unidades eléctricas prácticas.
El problema de integrarlas coherentemente con las unidades mecánicas será precisamente el que Giovanni Giorgi abordará a comienzos del siglo XX.
2.11. Sistemas de ingeniería: masa, fuerza y escalas prácticas
La electricidad no fue el único campo donde las necesidades prácticas produjeron sistemas y convenciones diferentes de las utilizadas por los físicos.
La mecánica planteó otro problema especialmente importante para la ingeniería:
La respuesta parece sencilla cuando utilizamos el SI actual, pero históricamente existieron varias soluciones.
Comprenderlas evita uno de los errores más frecuentes al interpretar textos antiguos de ingeniería: confundir masa con peso y utilizar la palabra libra o kilogramo sin aclarar qué magnitud representa.
2.11.1. La segunda ley de Newton y la elección de las unidades
En una formulación mecánica coherente puede escribirse:
donde:
- F representa fuerza;
- m representa masa;
- a representa aceleración.
Si seleccionamos unidades de masa, longitud y tiempo, podemos derivar una unidad coherente de fuerza.
Pero también es posible construir una estructura donde la fuerza se tome como magnitud base y la masa sea derivada.
Esta diferencia produjo distintas organizaciones históricas de las unidades mecánicas.
2.11.2. Qué significa «absoluto» en esta clasificación
En la clasificación mecánica utilizada aquí, denominaremos sistema absoluto M–L–T a aquel en el que se toman como fundamentales:
- masa;
- longitud;
- tiempo.
La fuerza se deriva entonces mediante:
Esta arquitectura aparece, por ejemplo, en:
- el CGS mecánico;
- el FPS absoluto basado en pound-mass;
- el MKS que posteriormente contribuirá a la arquitectura del SI.
La literatura técnica distingue esta organización de los sistemas gravitacionales, en los cuales la fuerza puede desempeñar el papel de magnitud fundamental y la masa convertirse en derivada (Olsen, 1974).
En esta clasificación histórica, absoluto no significa «definido mediante constantes universales de la naturaleza».
Se refiere aquí a una estructura mecánica basada en masa, longitud y tiempo, en la cual la fuerza se obtiene como magnitud derivada.
2.11.3. El sistema FPS absoluto y el poundal
Una versión absoluta basada en unidades anglosajonas utiliza:
- foot (ft) para longitud;
- pound-mass (lbm) para masa;
- second (s) para tiempo.
La unidad coherente de fuerza se obtiene directamente:
Esta unidad recibe el nombre de poundal, símbolo pdl.
Una masa de 4 lbm experimenta una aceleración de 3 ft/s².
Paso 1. Aplicar la relación
Paso 2. Sustituir
Paso 3. Obtener la fuerza
Paso 4. Interpretar
El poundal aparece directamente como unidad derivada coherente de fuerza porque el sistema toma pound-mass, foot y second como unidades base.
2.11.4. Otra posibilidad: tomar la fuerza como magnitud base
Los ingenieros también utilizaron sistemas gravitacionales en los cuales la fuerza tenía un papel fundamental.
En una versión gravitacional FPS se utilizan:
- foot para longitud;
- pound-force (lbf) para fuerza;
- second para tiempo.
Si queremos conservar:
sin introducir un factor adicional, entonces la unidad coherente de masa debe satisfacer:
Esta unidad recibe el nombre de:
Por definición:
Figura 2.18. Dos maneras coherentes de organizar un sistema FPS
Base: foot · pound-mass · second
Fuerza derivada:
poundal
F = m · a
Base: foot · pound-force · second
Masa derivada:
slug
Nota. Elaboración propia a partir de la comparación de sistemas mecánicos presentada por Olsen (1974). Ambas estructuras pueden formularse coherentemente, pero seleccionan magnitudes base diferentes.
La diferencia entre un sistema absoluto y uno gravitacional no consiste en que uno «obedezca» la segunda ley de Newton y el otro no.
Ambos pueden representarla coherentemente. La diferencia está en qué magnitud se toma como base y cuál se deriva.
2.11.5. Pound-mass y pound-force: una tercera práctica ingenieril
La historia se complica porque en numerosos textos de ingeniería se utilizaron simultáneamente:
- pound-mass (lbm) para masa;
- pound-force (lbf) para fuerza;
- foot (ft) para longitud;
- second (s) para tiempo.
Si se conservan esas cuatro unidades, la igualdad numérica:
ya no puede utilizarse directamente con valores numéricos expresados simultáneamente en lbf, lbm, ft y s.
Aparece entonces un factor de proporcionalidad o conversión denominado comúnmente:
y la relación se escribe:
con:
Esta formulación aparece ampliamente en documentación ingenieril estadounidense y permite utilizar simultáneamente lbm y lbf conservando la consistencia dimensional (Olsen, 1974).
g representa habitualmente una aceleración gravitatoria y puede variar según el lugar.
gc es un factor de proporcionalidad entre las unidades empleadas en ciertas formulaciones mecánicas. Su valor numérico depende del conjunto de unidades elegido.
En la combinación lbf–lbm–ft–s:
Confundir ambos símbolos produce errores conceptuales y dimensionales.
2.11.6. ¿Hace gc «incorrecto» al sistema?
No.
La presencia de un factor de proporcionalidad indica que las unidades seleccionadas no forman, para esa ecuación y esa elección de magnitudes, el mismo tipo de conjunto coherente que obtenemos utilizando slug–lbf o lbm–poundal.
Pero esto no convierte automáticamente la práctica ingenieril en matemáticamente inválida.
Si las unidades y el factor se manejan correctamente, las ecuaciones producen resultados físicamente consistentes.
No es riguroso afirmar simplemente:
porque existen varias organizaciones mecánicas diferentes basadas en unidades anglosajonas.
Debemos especificar si estamos hablando de FPS absoluto, FPS gravitacional o de una formulación ingenieril que utiliza simultáneamente lbm y lbf con el factor gc.
2.11.7. El mismo problema apareció en el sistema métrico: kilogramo y kilogramo-fuerza
La ambigüedad entre masa y fuerza no fue exclusiva de las unidades anglosajonas.
Durante mucho tiempo, la palabra kilogramo se utilizó tanto para expresar masa como, en determinados contextos técnicos, para expresar una fuerza asociada con el peso de una masa de un kilogramo.
Esta práctica podía producir confusión.
En 1901, la tercera Conferencia General de Pesas y Medidas intervino expresamente para eliminar esa ambigüedad.
La Conferencia declaró que:
- el kilogramo es la unidad de masa;
- el peso es una magnitud de la misma naturaleza que una fuerza;
- el peso de un cuerpo es el producto de su masa por la aceleración debida a la gravedad.
La misma Conferencia adoptó como valor convencional de la aceleración normal de la gravedad:
(CGPM, 1901).
Este valor convencional permite definir la antigua unidad kilogramo-fuerza:
1 kg representa una masa.
1 kgf representa una fuerza.
No son dos maneras diferentes de escribir la misma magnitud.
2.11.8. El sistema técnico métrico
En numerosos campos de ingeniería se utilizó una organización gravitacional basada en:
- metro para longitud;
- kilogramo-fuerza para fuerza;
- segundo para tiempo.
Esta familia suele denominarse sistema técnico métrico, sistema gravitacional métrico o mediante denominaciones semejantes según la tradición bibliográfica.
Si la fuerza se toma como magnitud base, la masa correspondiente se deriva mediante:
La unidad derivada de masa es entonces:
Este tipo de organización fue utilizado ampliamente en diversas ramas de la ingeniería y dejó abundante documentación técnica.
Expresiones como:
continúan apareciendo en manuales antiguos, instrumentos, documentación técnica, maquinaria y bibliografía de ingeniería.
Comprender su origen permite interpretar correctamente materiales históricos sin confundir masa y fuerza.
2.11.9. MTS: un sistema métrico diseñado para la gran industria
El sistema CGS había sido extraordinariamente útil para la física, pero sus unidades mecánicas eran pequeñas para muchas aplicaciones industriales.
Francia incorporó legalmente una solución de mayor escala para la mecánica industrial:
La ley francesa del 2 de abril de 1919 dispuso que, para derivar las unidades de la mecánica industrial, se utilizaran como referencias:
- el metro para longitud;
- la tonelada, equivalente a 1.000 kg, para masa;
- el segundo para tiempo.
El decreto de aplicación del 26 de julio de 1919 desarrolló las correspondientes unidades mecánicas derivadas (France, 1919a, 1919b).
Tabla 2.22. Algunas unidades del sistema MTS
| Magnitud | Unidad MTS | Relación moderna |
|---|---|---|
| Longitud | metro (m) | 1 m |
| Masa | tonelada (t) | 1 t = 1.000 kg |
| Tiempo | segundo (s) | 1 s |
| Fuerza | sthène (sn) | 1 sn = 1 t · m/s² = 1.000 N |
| Presión | pièze (pz) | 1 pz = 1 sn/m² = 1.000 Pa |
Nota. Elaboración propia a partir de la ley francesa del 2 de abril de 1919 y de su decreto de aplicación del 26 de julio de 1919.
2.11.10. El sthène muestra nuevamente cómo funciona la coherencia
La unidad de fuerza del MTS se obtiene directamente mediante:
Como la masa se expresa en toneladas, la longitud en metros y el tiempo en segundos:
y como:
entonces:
La unidad de presión denominada pièze se obtiene de manera semejante:
Esto permite comprender qué intentaba conseguir el MTS.
No cambiaba las relaciones físicas. Cambiaba el tamaño de la unidad base de masa para obtener unidades derivadas de escala conveniente para determinadas aplicaciones industriales.
CGS, MTS y posteriormente MKS muestran que puede modificarse el tamaño de las unidades base sin modificar las leyes físicas.
Cada elección produce unidades derivadas de escalas diferentes y puede resultar más cómoda para determinadas aplicaciones.
2.11.11. El MTS fue simultáneamente científico, técnico y legal
El MTS constituye un ejemplo especialmente útil para la clasificación establecida al comienzo del capítulo.
Era:
- científicamente estructurado, porque organizaba coherentemente magnitudes mecánicas;
- técnico, porque sus escalas estaban orientadas hacia determinadas necesidades industriales;
- legal en Francia, porque sus unidades fundamentales para la mecánica industrial fueron incorporadas a la legislación francesa de 1919 (France, 1919a, 1919b).
El hecho de que el MTS haya dejado de utilizarse como sistema predominante no lo convierte en un «fracaso».
Fue una solución histórica para determinadas necesidades industriales y demuestra que durante el camino hacia el SI coexistieron alternativas coherentes distintas.
2.11.12. ¿Por qué tantos sistemas?
A primera vista, la existencia simultánea de CGS, FPS absoluto, FPS gravitacional, sistemas técnicos métricos, MTS y unidades eléctricas prácticas puede parecer una complicación innecesaria.
Pero cada sistema respondía a necesidades diferentes.
Tabla 2.23. Sistemas científicos y técnicos coexistentes
| Sistema o práctica | Unidades o magnitudes características | Necesidad principal |
|---|---|---|
| CGS mecánico | cm · g · s | Sistema científico coherente para física. |
| FPS absoluto | ft · lbm · s; fuerza en poundal | Mecánica coherente conservando la libra como unidad de masa. |
| FPS gravitacional | ft · lbf · s; masa en slug | Mecánica coherente tomando la fuerza como magnitud fundamental. |
| Formulación ingenieril lbm–lbf | lbm · lbf · ft · s | Conservar simultáneamente unidades tradicionales de masa y fuerza; requiere el factor gc. |
| Sistema técnico métrico | m · kgf · s | Uso práctico de fuerzas asociadas históricamente con el peso en ingeniería. |
| MTS | m · t · s | Sistema métrico coherente de escala conveniente para determinadas aplicaciones industriales. |
| Unidades eléctricas prácticas | Ω · V · A · C · F | Escalas adecuadas para electricidad aplicada e ingeniería. |
Nota. Elaboración propia. La coexistencia temporal y el grado de utilización de estos sistemas variaron según país, disciplina y periodo histórico.
2.11.13. Masa, peso y fuerza: la distinción que no puede perderse
La existencia de sistemas gravitacionales produjo una terminología que todavía puede encontrarse en documentación técnica antigua.
Por ello debemos fijar desde ahora tres conceptos diferentes.
Tabla 2.24. Masa, peso y fuerza
| Concepto | Significado | Unidad SI |
|---|---|---|
| Masa | Magnitud asociada a la inercia de un cuerpo dentro de la mecánica clásica. | kilogramo (kg) |
| Fuerza | Magnitud mecánica capaz de producir cambios en el movimiento según el modelo dinámico utilizado. | newton (N) |
| Peso | Fuerza gravitatoria ejercida sobre un cuerpo en el contexto considerado. | newton (N) |
Nota. Elaboración propia. La tercera CGPM declaró en 1901 que el kilogramo es la unidad de masa y que el peso es una magnitud de la misma naturaleza que una fuerza (CGPM, 1901).
La masa de un cuerpo no cambia simplemente porque el cuerpo sea trasladado desde la Tierra hasta la Luna.
Su peso sí cambia porque depende del campo gravitatorio.
Esta diferencia explica por qué utilizar una misma palabra o un mismo símbolo para masa y fuerza fue una fuente histórica de ambigüedad.
2.11.14. El problema ya no era inventar más unidades
A comienzos del siglo XX la situación había cambiado por completo respecto de la época de Wilkins o Mouton.
El mundo científico e industrial ya disponía de numerosas unidades.
El problema era precisamente el contrario:
Los físicos podían trabajar en CGS.
Los ingenieros mecánicos podían utilizar sistemas gravitacionales.
La industria francesa podía recurrir al MTS.
La ingeniería angloamericana utilizaba diferentes organizaciones FPS.
La electricidad había construido su propio conjunto de unidades prácticas.
La ciencia y la ingeniería necesitaban ahora una arquitectura capaz de reunir esas ramas.
Figura 2.19. El problema de las unidades hacia comienzos del siglo XX
Física
Electricidad
Ingeniería
MTS y otros
Un sistema práctico y coherente común
Nota. Elaboración propia. La figura representa la diversidad general de sistemas y convenciones; su utilización dependía del país y de la disciplina.
- ●○○○ Fundamental. ¿Por qué fue necesario crear unidades eléctricas prácticas si ya existían unidades electromagnéticas CGS?
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué unidades eléctricas fueron reconocidas por el Congreso Internacional de Electricistas de París de 1881?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué la realización del ohm mediante una columna de mercurio no debe confundirse con el concepto de unidad de resistencia.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué función cumplían las denominadas unidades eléctricas internacionales de finales del siglo XIX y comienzos del XX?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué las unidades eléctricas prácticas constituyen un puente histórico entre CGS, ingeniería eléctrica y el futuro SI.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué magnitud se deriva en el FPS absoluto basado en masa, longitud y tiempo?
- ●●○○ Intermedio. Compara el poundal y el slug. ¿Por qué aparecen en dos organizaciones FPS diferentes?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué g y gc no representan la misma cantidad.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué diferencia existe entre kilogramo y kilogramo-fuerza?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué no es riguroso afirmar simplemente que «el sistema inglés es inconsistente».
- ●●●○ Avanzado. ¿Qué problema industrial intentaba resolver el sistema MTS y por qué utilizó la tonelada en lugar del kilogramo como unidad de masa de su base mecánica?
- ●●●○ Avanzado. Clasifica el MTS según las funciones estudiadas anteriormente: científica, técnica y legal. Justifica cada clasificación.
- ●●●● Profundización. Explica por qué la coexistencia de CGS, MTS, sistemas gravitacionales y unidades eléctricas prácticas creó una necesidad histórica de construir un sistema internacional más amplio, práctico y coherente.
A comienzos del siglo XX el problema de la medición había alcanzado una nueva etapa.
La ciencia disponía de sistemas coherentes. La ingeniería había desarrollado unidades adaptadas a sus escalas. La electricidad poseía unidades prácticas aceptadas internacionalmente. Los Estados mantenían sistemas legales diferentes.
Faltaba unir esos mundos.
En 1901, el ingeniero italiano Giovanni Giorgi propuso una solución de enorme importancia: tomar el sistema metro–kilogramo–segundo y añadir una cuarta unidad eléctrica adecuada para integrar coherentemente las unidades eléctricas prácticas.
La siguiente etapa seguirá precisamente ese camino:
2.12. Del MKS y Giorgi al MKSA y al Sistema Internacional
A comienzos del siglo XX coexistían numerosas arquitecturas de unidades. El CGS había proporcionado a la física un sistema coherente; las unidades eléctricas prácticas habían permitido trabajar cómodamente con voltios, amperios y ohmios; los ingenieros utilizaban sistemas gravitacionales y otras combinaciones adaptadas a sus necesidades; y diferentes países conservaban sus propios sistemas legales.
El problema ya no era simplemente crear unidades.
El nuevo desafío era construir un sistema que reuniera en una estructura coherente:
- las magnitudes mecánicas;
- las magnitudes eléctricas y magnéticas;
- las unidades prácticas utilizadas por la ingeniería;
- y, posteriormente, otras magnitudes necesarias para la ciencia y la tecnología.
El Sistema Internacional de Unidades no apareció de una sola vez en 1960.
Fue el resultado de una evolución institucional y científica que unió el sistema mecánico MKS, las unidades eléctricas prácticas y nuevas magnitudes base dentro de una arquitectura cada vez más amplia y coherente.
2.12.1. De los patrones de 1889 al sistema MKS
La Convención del Metro de 1875 había creado una infraestructura internacional permanente para la metrología mediante el Bureau International des Poids et Mesures (BIPM), el Comité International des Poids et Mesures (CIPM) y la Conférence Générale des Poids et Mesures (CGPM).
Uno de los primeros grandes objetivos de esa infraestructura fue construir nuevos prototipos internacionales del metro y del kilogramo.
En 1889, la primera CGPM sancionó formalmente los prototipos internacionales del metro y del kilogramo (CGPM, 1889).
Junto con el segundo astronómico como unidad de tiempo, estas unidades proporcionaban una base mecánica formada por:
de donde procede la denominación:
El año 1889 es un hito fundamental porque la primera CGPM sancionó los prototipos internacionales del metro y del kilogramo.
Sin embargo, no debemos presentar esa fecha como si una institución hubiera decretado de una vez y para siempre la creación completa de un «Sistema MKS» con toda la estructura que tendría posteriormente.
El MKS debe entenderse como una arquitectura mecánica basada en metro, kilogramo y segundo que adquirió una importancia creciente y serviría de fundamento para desarrollos posteriores.
2.12.2. MKS y CGS: misma lógica, diferente escala
Desde el punto de vista mecánico, MKS y CGS siguen una lógica semejante.
Ambos utilizan:
- longitud;
- masa;
- tiempo;
como magnitudes base mecánicas.
La diferencia principal está en el tamaño de las unidades elegidas.
Tabla 2.25. Comparación de las bases mecánicas CGS y MKS
| Magnitud | CGS | MKS |
|---|---|---|
| Longitud | centímetro (cm) | metro (m) |
| Masa | gramo (g) | kilogramo (kg) |
| Tiempo | segundo (s) | segundo (s) |
| Unidad coherente de fuerza | dyne (dyn) | kg · m/s2, posteriormente denominada newton (N) |
| Unidad coherente de energía | erg | joule (J) |
Nota. Elaboración propia. La diferencia de escala entre las unidades base produce unidades derivadas de tamaños diferentes sin modificar las relaciones físicas.
Para numerosas aplicaciones de ingeniería, el metro y el kilogramo proporcionaban escalas más convenientes que el centímetro y el gramo.
Pero aún permanecía sin resolver un problema esencial:
2.12.3. El problema que Giorgi vio con claridad
Las unidades eléctricas prácticas —ohm, volt, ampere, coulomb, farad, watt y otras— habían demostrado su utilidad en la ingeniería.
Sin embargo, habían surgido históricamente como múltiplos y relaciones convenientes derivados de los sistemas electromagnéticos CGS.
La mecánica MKS y las unidades eléctricas prácticas todavía necesitaban integrarse dentro de una única arquitectura coherente.
En 1901, el ingeniero y científico italiano Giovanni Giorgi mostró una solución de enorme importancia.
Su propuesta consistía, en esencia, en:
- utilizar como base mecánica el sistema metro–kilogramo–segundo;
- añadir una cuarta unidad de naturaleza eléctrica;
- emplear las unidades eléctricas prácticas;
- y escribir las ecuaciones electromagnéticas en forma racionalizada.
Con ello podía construirse un único sistema coherente que reuniera mecánica y electromagnetismo (BIPM, 2026).
Figura 2.20. Idea fundamental de Giorgi
metro · kilogramo · segundo
de naturaleza eléctrica
de las ecuaciones electromagnéticas
mecánico y electromagnético
Nota. Elaboración propia a partir de la reconstrucción histórica del desarrollo del SI publicada por el BIPM (2026).
Giorgi mostró que no era necesario mantener separados un sistema mecánico MKS y un conjunto independiente de unidades eléctricas prácticas.
Era posible integrarlos coherentemente añadiendo una cuarta unidad eléctrica.
2.12.4. ¿Por qué hacía falta una cuarta magnitud?
Los sistemas electromagnéticos CGS habían intentado expresar las magnitudes eléctricas y magnéticas utilizando únicamente las dimensiones mecánicas:
Como vimos anteriormente, esto condujo a diferentes construcciones dimensionales según se partiera de relaciones electrostáticas o electromagnéticas.
La propuesta de Giorgi permitía adoptar otra estrategia.
En lugar de forzar todas las magnitudes electromagnéticas a reducirse exclusivamente a longitud, masa y tiempo, se introducía una cuarta magnitud independiente de naturaleza eléctrica.
La estructura dimensional pasaba así a disponer de cuatro dimensiones fundamentales.
Cuando finalmente se escogió la corriente eléctrica como cuarta magnitud base, la estructura mecánico-eléctrica quedó representada por:
donde I representa la dimensión de corriente eléctrica.
La incorporación de una cuarta magnitud base modifica la estructura dimensional del electromagnetismo.
Esto explica por qué las dimensiones de carga eléctrica, corriente, campo eléctrico o campo magnético en el SI no tienen la misma forma que en determinadas variantes CGS.
No se trata de que una teoría describa una física distinta. Cambia la arquitectura del sistema de magnitudes utilizada para representar esas relaciones.
2.12.5. Giorgi no exigía originalmente que la cuarta unidad fuera necesariamente el ampere
La idea esencial de Giorgi era añadir una cuarta unidad eléctrica apropiada.
Podía pensarse, por ejemplo, en unidades como el ampere o el ohm, siempre que el sistema completo se organizara coherentemente (BIPM, 2026).
La elección definitiva del ampere como unidad base llegaría después de décadas de análisis y coordinación internacional.
Giorgi proporcionó el principio que hacía posible un sistema coherente de cuatro dimensiones.
No debe afirmarse que en 1901 quedaron oficialmente establecidos el MKSA o el futuro SI.
La institucionalización de esas ideas ocurrió gradualmente durante las décadas siguientes.
2.12.6. La racionalización electromagnética
La propuesta de Giorgi estaba también vinculada con la escritura racionalizada de las ecuaciones electromagnéticas.
En los sistemas electromagnéticos anteriores podían aparecer factores como 4π en ecuaciones donde su presencia resultaba poco natural desde el punto de vista geométrico.
La racionalización reorganiza esos factores de manera que su aparición guarde una relación más directa con geometrías esféricas o cilíndricas.
Por ejemplo, en una distribución esféricamente simétrica resulta natural encontrar el área de una esfera:
La racionalización permite que factores geométricos de esta naturaleza aparezcan en las ecuaciones en posiciones asociadas de manera más directa con la geometría del problema.
Esta reorganización contribuyó a la forma de las ecuaciones electromagnéticas que posteriormente utilizaría el SI.
Racionalización y coherencia no son sinónimos.
La racionalización se refiere a la organización de ciertos factores geométricos en las ecuaciones electromagnéticas.
La coherencia describe la relación entre las unidades base, las unidades derivadas y las ecuaciones entre magnitudes.
2.12.7. La Convención del Metro amplía su alcance en 1921
Cuando se firmó la Convención del Metro en 1875, su objetivo central era asegurar la unificación internacional y el perfeccionamiento del sistema métrico.
Pero la física del siglo XX necesitaba una infraestructura metrológica mucho más amplia.
En 1921, la Convención del Metro fue modificada y las atribuciones y responsabilidades del BIPM se ampliaron a otros campos de la física (BIPM, 2026).
Este cambio institucional fue indispensable para que problemas como las unidades eléctricas pudieran incorporarse formalmente al trabajo metrológico internacional.
No era suficiente disponer de una buena propuesta científica.
Para convertirla en una estructura internacional se necesitaban organismos capaces de comparar patrones, organizar acuerdos, establecer definiciones y coordinar laboratorios nacionales.
2.12.8. 1927: nace el Comité Consultivo de Electricidad
En 1927 se estableció el Comité Consultivo de Electricidad, conocido históricamente por las siglas CCE (BIPM, 2026).
En 1997 su nombre fue modificado a Comité Consultivo de Electricidad y Magnetismo, CCEM.
Su creación proporcionó dentro de la estructura de la Convención del Metro un órgano especializado para estudiar los problemas de la metrología eléctrica.
La propuesta de Giorgi podía ahora ser discutida dentro de un marco internacional en el que participaban:
- el BIPM y el CIPM;
- laboratorios nacionales;
- la International Electrotechnical Commission (IEC);
- la International Union of Pure and Applied Physics (IUPAP);
- y otras organizaciones científicas y técnicas.
La construcción del futuro sistema internacional dejaba así de ser la propuesta de un individuo y se convertía en un proceso de coordinación institucional (BIPM, 2026).
2.12.9. De la propuesta de Giorgi al MKSA
Durante las décadas siguientes se discutieron diferentes posibilidades para escoger la cuarta unidad eléctrica.
En 1939, el Comité Consultivo de Electricidad recomendó la adopción de un sistema de cuatro dimensiones basado en:
- metro;
- kilogramo;
- segundo;
- ampere.
La combinación produjo la denominación:
La recomendación de 1939 constituyó un paso decisivo desde la propuesta general de Giorgi hacia una arquitectura concreta basada en el ampere como cuarta unidad (BIPM, 2026).
Tabla 2.26. Base del sistema MKSA
| Magnitud | Unidad | Símbolo |
|---|---|---|
| Longitud | metro | m |
| Masa | kilogramo | kg |
| Tiempo | segundo | s |
| Corriente eléctrica | ampere | A |
Nota. Elaboración propia a partir de la reconstrucción histórica del BIPM (2026).
El sistema MKSA permitía integrar las unidades eléctricas prácticas dentro de una estructura coherente basada en MKS.
2.12.10. 1946: el CIPM aprueba la estructura de cuatro dimensiones
La Segunda Guerra Mundial interrumpió y retrasó numerosos procesos internacionales, pero después de ella se retomaron los trabajos metrológicos.
En 1946, el CIPM aprobó la propuesta de utilizar el sistema de cuatro dimensiones basado en metro, kilogramo, segundo y ampere y adoptó nuevas definiciones coherentes de las unidades eléctricas (CIPM, 1946; BIPM, 2026).
La unidad MKS de fuerza se expresa como:
y las unidades eléctricas quedaban vinculadas coherentemente con las unidades mecánicas.
La antigua separación entre unidades eléctricas «internacionales» realizadas mediante procedimientos particulares y unidades denominadas «absolutas» estaba llegando a su fin.
Figura 2.21. Integración de las unidades eléctricas en el sistema MKSA
mecánica
cuarta unidad base
sistema de cuatro dimensiones
unidades interrelacionadas
Nota. Elaboración propia. El esquema muestra la incorporación conceptual de la corriente eléctrica como cuarta magnitud base en la arquitectura MKSA.
2.12.11. Las unidades eléctricas «absolutas» sustituyen a las internacionales
Durante décadas habían coexistido las llamadas unidades eléctricas internacionales y las unidades absolutas derivadas de relaciones físicas.
En 1946, el CIPM decidió que las nuevas unidades entrarían en vigor el:
(CIPM, 1946).
La transición fue importante porque los valores de las unidades internacionales utilizadas hasta entonces no coincidían exactamente con las nuevas unidades absolutas.
Era necesario ajustar cuidadosamente los patrones eléctricos de alta precisión para mantener la continuidad de las mediciones.
Cuando una unidad mejora metrológicamente, no basta con adoptar una nueva definición.
También debe preservarse, tanto como sea posible, la continuidad de las mediciones anteriores para evitar cambios innecesarios en la ciencia, la industria y el comercio.
2.12.12. 1948: la CGPM confirma el cambio y aparece el newton
La 9.ª CGPM, celebrada en octubre de 1948, aprobó las decisiones adoptadas previamente por el CIPM respecto de las nuevas unidades eléctricas (BIPM, 2026).
La misma Conferencia incorporó oficialmente el nombre y símbolo newton, N, para la unidad MKS de fuerza dentro de su Resolución 7 (CGPM, 1948b).
La unidad coherente MKS de fuerza:
recibió así el nombre:
con símbolo:
Por tanto:
El nombre honra a Isaac Newton.
La introducción del newton dentro de la estructura MKS no es un detalle aislado de mecánica.
En el MKSA, las unidades eléctricas se relacionan con unidades mecánicas como newton, joule y watt.
Esto permite que expresiones eléctricas y mecánicas pertenezcan a una sola arquitectura.
Por ejemplo:
y:
La potencia mecánica y la potencia eléctrica pueden expresarse mediante la misma unidad coherente: el watt.
2.12.13. 1948: comienza la búsqueda de un único sistema práctico internacional
La 9.ª CGPM dio un paso todavía más ambicioso.
Mediante su Resolución 6 reconoció la necesidad de establecer un sistema práctico de unidades de medida adecuado para uso internacional y encargó al CIPM realizar una consulta oficial entre los ambientes científicos, técnicos y educativos de los diferentes países (CGPM, 1948a).
El objetivo era reunir y estudiar las respuestas para formular recomendaciones sobre un mismo sistema práctico de unidades susceptible de ser adoptado por los países adheridos a la Convención del Metro.
La 9.ª CGPM inició el proceso institucional para establecer un sistema práctico internacional.
El nombre oficial Sistema Internacional de Unidades sería adoptado posteriormente.
2.12.14. De cuatro a seis magnitudes base
MKSA resolvía el problema fundamental de integrar mecánica y electromagnetismo, pero un sistema internacional para toda la ciencia y la tecnología necesitaba abarcar más campos.
En 1954, la 10.ª CGPM adoptó seis unidades base para el sistema práctico destinado al uso internacional (CGPM, 1954).
Tabla 2.27. Las seis unidades base adoptadas por la 10.ª CGPM en 1954
| Magnitud base | Unidad adoptada en 1954 | Símbolo actual |
|---|---|---|
| Longitud | metro | m |
| Masa | kilogramo | kg |
| Tiempo | segundo | s |
| Corriente eléctrica | ampere | A |
| Temperatura termodinámica | grado Kelvin | K |
| Intensidad luminosa | candela | cd |
Nota. Elaboración propia a partir de la Resolución 6 de la 10.ª CGPM (1954). En 1954 la denominación era «grado Kelvin»; posteriormente pasó a denominarse simplemente «kelvin» y su símbolo actual es K.
Con seis magnitudes base, el futuro sistema internacional ya no podía describirse adecuadamente como una simple extensión mecánica del MKS.
Había evolucionado hacia una arquitectura general para ciencia y tecnología.
2.12.15. 1956: aparece el nombre «Sistema Internacional de Unidades»
La consulta internacional iniciada después de la decisión de 1948 recibió respuestas de 21 países.
Después de examinar esa documentación y considerando las seis unidades base adoptadas por la CGPM en 1954, el CIPM recomendó en 1956 que el sistema recibiera el nombre:
en español:
(CIPM, 1956).
La recomendación del CIPM constituyó un paso fundamental, pero la denominación sería formalmente adoptada por la Conferencia General en 1960.
2.12.16. 1960: nace oficialmente el SI
La 11.ª CGPM, reunida en 1960, adoptó formalmente el nombre:
y estableció su abreviatura internacional:
La Resolución 12 declaró que el sistema fundado sobre las seis unidades base adoptadas en 1954 recibiría oficialmente ese nombre y utilizaría la abreviatura SI (CGPM, 1960).
La Conferencia estableció además una organización que comprendía:
- unidades base;
- unidades derivadas;
- prefijos para formar múltiplos y submúltiplos;
- y reglas de utilización del sistema.
Figura 2.22. Camino institucional desde MKS hasta el SI
metro · kilogramo · segundo
base MKS
Giorgi propone una cuarta unidad eléctrica
MKSA
seis unidades base
Sistema Internacional de Unidades — SI
Nota. Elaboración propia a partir de la cronología institucional del BIPM (2026). Las fechas representan hitos principales de un proceso continuo y no sistemas que aparecieron y desaparecieron instantáneamente.
2.12.17. 1960 no significa que todo lo anterior desapareciera
La creación formal del SI tampoco produjo una sustitución instantánea de todos los sistemas existentes.
Después de 1960 continuaron utilizándose:
- unidades CGS en determinados campos científicos;
- unidades imperiales y usuales estadounidenses;
- unidades técnicas y gravitacionales;
- documentación industrial construida con sistemas anteriores;
- instrumentos graduados en unidades no SI.
El SI comenzó a convertirse progresivamente en la referencia internacional predominante, pero la coexistencia continuó.
La adopción institucional de un nuevo sistema y su difusión efectiva son procesos diferentes.
El SI se convirtió gradualmente en el sistema dominante de la metrología internacional, la ciencia y gran parte de la ingeniería, mientras otros sistemas conservaron usos regionales o especializados.
2.12.18. El SI de 1960 todavía tenía seis unidades base
Otro detalle histórico merece atención.
Cuando nació oficialmente el SI en 1960, el sistema tenía seis unidades base, no siete.
La séptima se incorporaría once años después.
La química necesitaba una forma clara y sistemática de expresar la cantidad de sustancia como una magnitud independiente.
2.12.19. 1971: el mole se convierte en la séptima unidad base
En 1971, la 14.ª CGPM adoptó el mole, símbolo mol, como unidad base de cantidad de sustancia (CGPM, 1971).
Con esta decisión, el SI quedó estructurado alrededor de siete magnitudes base:
- longitud;
- masa;
- tiempo;
- corriente eléctrica;
- temperatura termodinámica;
- cantidad de sustancia;
- intensidad luminosa.
Tabla 2.28. Evolución del número de unidades base en el camino hacia el SI
| Etapa | Unidades base o estructura | Número |
|---|---|---|
| MKS | metro · kilogramo · segundo | 3 |
| MKSA | metro · kilogramo · segundo · ampere | 4 |
| Sistema práctico, 1954 | m · kg · s · A · unidad de temperatura termodinámica · cd | 6 |
| SI, 1960 | Se mantienen las seis unidades base adoptadas en 1954. | 6 |
| SI, desde 1971 | Se añade el mole para cantidad de sustancia. | 7 |
Nota. Elaboración propia. La tabla describe la evolución estructural del sistema y no implica que cada etapa sustituyera instantáneamente todos los usos anteriores.
2.12.20. Un árbol genealógico más preciso del SI
Después de recorrer esta historia podemos corregir una simplificación que aparece con frecuencia.
El SI no debe representarse simplemente como:
Una genealogía más fiel debe incorporar varias ramas que convergieron.
Figura 2.23. Convergencia histórica hacia el Sistema Internacional de Unidades
CGS
↓
MKS
ESU / EMU
↓
unidades eléctricas prácticas
↓
volt · ampere · ohm
Giorgi
↓
MKSA
↓
seis magnitudes base
↓
SI
↓
mole
Nota. Elaboración propia. La figura resume la convergencia conceptual de varias tradiciones. No pretende representar todas las influencias históricas ni todos los sistemas utilizados durante el periodo.
El SI heredó elementos de varias tradiciones:
- del Sistema Métrico Decimal, la orientación métrica y decimal;
- de los sistemas científicos del siglo XIX, la organización coherente entre magnitudes base y derivadas;
- del CGS, una parte importante de la arquitectura científica y del análisis dimensional;
- de las unidades eléctricas prácticas, nombres y escalas fundamentales para la ingeniería;
- de Giorgi, el principio de integrar una dimensión eléctrica independiente con MKS;
- de la Convención del Metro, la infraestructura institucional capaz de transformar acuerdos científicos en un sistema internacional.
El SI es, por tanto, el resultado de una convergencia histórica, no la creación aislada de un único científico, país o congreso.
2.12.21. ¿Por qué este proceso es especialmente importante para los circuitos?
Para un estudiante de análisis de circuitos, esta historia explica algo que de otro modo puede parecer arbitrario.
Las unidades:
no constituyen una colección independiente de nombres históricos.
Dentro del SI forman una red coherente de relaciones.
Por ejemplo:
La coherencia permite pasar de una magnitud a otra siguiendo las propias relaciones físicas y matemáticas.
Cuando posteriormente escribamos:
y utilicemos:
no estaremos utilizando una coincidencia de símbolos.
La compatibilidad entre volt, ampere y ohm es consecuencia de una arquitectura metrológica desarrollada durante más de un siglo para conseguir precisamente que las unidades eléctricas pudieran relacionarse coherentemente.
2.12.22. El SI de 1971 todavía no es el SI actual
Con siete unidades base, la arquitectura general del SI que hoy reconocemos ya estaba establecida.
Sin embargo, las definiciones de esas unidades continuarían cambiando.
El metro atravesaría nuevas transformaciones fundamentales.
El segundo pasaría de referencias astronómicas a una referencia atómica.
El kilogramo continuaría dependiendo durante décadas de un objeto de platino-iridio.
El ampere tendría durante décadas una definición basada en la fuerza entre conductores.
Y finalmente, en el siglo XXI, el SI sería reorganizado alrededor de valores numéricos exactos asignados a constantes fundamentales de la naturaleza.
El hecho de que el SI conservara siete unidades base no significa que las definiciones de esas unidades permanecieran sin cambios.
Una de las grandes fortalezas de la metrología moderna ha sido poder mejorar las definiciones y sus realizaciones sin destruir la continuidad de las mediciones.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué significan las letras MKS?
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué 1889 es un hito fundamental del MKS pero no debe presentarse simplistamente como la fecha de creación formal de todo el sistema?
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuál fue la idea central propuesta por Giovanni Giorgi en 1901?
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué era conveniente añadir una cuarta magnitud eléctrica en lugar de expresar todas las magnitudes electromagnéticas únicamente mediante L, M y T?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué racionalización y coherencia son conceptos diferentes.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué importancia institucional tuvieron la revisión de la Convención del Metro de 1921 y la creación del CCE en 1927?
- ●○○○ Fundamental. ¿Cuáles son las cuatro unidades que dan nombre al sistema MKSA?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué cambió el 1 de enero de 1948 respecto de las antiguas unidades eléctricas internacionales?
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuáles fueron las seis unidades base adoptadas por la CGPM en 1954?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué ocurrió en 1956 y qué ocurrió posteriormente en 1960 respecto del nombre Sistema Internacional de Unidades?
- ●○○○ Fundamental. ¿Cuántas unidades base tenía el SI cuando fue denominado oficialmente en 1960?
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué unidad se incorporó como séptima unidad base en 1971?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué la genealogía CGS → MKS → SI es útil como primera aproximación pero históricamente incompleta.
- ●●●○ Avanzado. Explica qué papel desempeñaron las unidades eléctricas prácticas en el nacimiento del SI.
- ●●●● Profundización. Reconstruye el camino conceptual e institucional que conecta los prototipos internacionales de 1889 con el SI de siete unidades base de 1971, indicando al menos seis hitos y explicando qué problema resolvió cada uno.
En 1971 había quedado establecida la arquitectura general de siete magnitudes base que caracteriza al Sistema Internacional.
Pero aún quedaba una transformación conceptual extraordinaria.
Desde el metro material de 1799 hasta los patrones internacionales de 1889, las unidades habían dependido en gran medida de objetos físicos o de fenómenos específicos utilizados como referencias.
Durante el siglo XX y comienzos del XXI, esa situación cambiaría progresivamente.
Las unidades comenzarían a vincularse cada vez más con propiedades reproducibles de átomos, radiación electromagnética y constantes fundamentales de la naturaleza.
La siguiente etapa examinará esta evolución: del artefacto y el fenómeno particular a las definiciones modernas del Sistema Internacional.
2.13. De los patrones materiales a las constantes de la naturaleza
Cuando el Sistema Internacional fue establecido formalmente en 1960, sus unidades base no estaban definidas todas de la misma manera.
Algunas dependían de fenómenos atómicos; otras, de propiedades de sustancias; una continuaba dependiendo de un objeto material; y otras utilizaban procedimientos experimentales idealizados.
Durante las décadas siguientes ocurrió una transformación profunda:
Una unidad debe permanecer estable aunque mejoren los instrumentos utilizados para realizarla.
La evolución moderna del SI buscó precisamente que las definiciones no limitaran la precisión futura y pudieran aprovechar nuevos métodos experimentales sin necesidad de redefinir continuamente las unidades.
2.13.1. ¿Por qué cambiar la definición de una unidad que ya funciona?
Modificar una definición metrológica no significa necesariamente cambiar el tamaño de la unidad.
De hecho, uno de los objetivos principales de las sucesivas redefiniciones ha sido preservar la continuidad.
Un metro debía seguir siendo, dentro de la mejor capacidad de medición disponible, el mismo metro después de una redefinición. Lo mismo debía ocurrir con el segundo, el kilogramo y las demás unidades.
La motivación era diferente:
- mejorar la estabilidad a largo plazo;
- reducir la dependencia de objetos únicos;
- permitir realizaciones más precisas;
- aprovechar avances de la física atómica y cuántica;
- facilitar que laboratorios diferentes puedan realizar una unidad independientemente;
- evitar que la definición misma se convierta en el límite de precisión.
Esta evolución y el principio de continuidad constituyen elementos centrales de la historia moderna del SI (BIPM, 2026).
Cuando el SI modifica la definición de una unidad, se procura preservar la continuidad de los valores de las magnitudes.
La finalidad es mejorar el fundamento metrológico, no hacer que objetos y mediciones conocidas cambien repentinamente de tamaño.
2.13.2. El metro: de una barra de metal a la velocidad de la luz
La historia del metro constituye quizá el ejemplo más claro de esta evolución.
En 1799, el Mètre des Archives materializó la longitud obtenida a partir de las mediciones geodésicas del meridiano.
En 1889, la primera CGPM sancionó un nuevo prototipo internacional fabricado con una aleación de platino e iridio.
La unidad de longitud quedó entonces representada por la distancia entre dos marcas del prototipo bajo condiciones especificadas (CGPM, 1889; BIPM, 2026).
Esta solución era muy superior a muchas referencias anteriores, pero mantenía una limitación fundamental:
2.13.3. 1960: el metro abandona el prototipo material
El desarrollo de la espectroscopia y de la interferometría permitió realizar longitudes con una reproducibilidad superior a la proporcionada por la barra patrón.
En 1960, la 11.ª CGPM reemplazó la definición material del metro por una definición basada en la longitud de onda, en el vacío, de una radiación correspondiente a una transición específica del átomo de criptón-86 (CGPM, 1960; BIPM, 2026).
El cambio fue conceptualmente profundo:
Objeto material
platino-iridio
Radiación atómica
criptón-86
Por primera vez, la definición internacional del metro ya no dependía de comparar una longitud con una barra específica conservada en un único lugar.
2.13.4. 1983: la velocidad de la luz transforma nuevamente el metro
El progreso de los láseres, la estabilización de frecuencias y la medición precisa del tiempo permitió determinar la velocidad de la luz con una exactitud extraordinaria.
Llegó entonces un momento en el que resultaba más conveniente invertir el problema.
En lugar de continuar midiendo la velocidad de la luz utilizando un metro previamente definido, podía fijarse exactamente su valor y utilizarla para definir el metro.
En 1983, la 17.ª CGPM adoptó una nueva definición del metro basada en la distancia recorrida por la luz en el vacío durante un intervalo determinado de tiempo (CGPM, 1983).
Quedó fijado exactamente:
La velocidad de la luz dejó de ser una cantidad cuyo valor numérico en metros por segundo tuviera que determinarse experimentalmente.
Su valor numérico en esas unidades pasó a ser exacto y contribuyó a definir el metro.
Antes de 1983 podía pensarse:
Después de la redefinición:
La constante física se convierte en fundamento de la unidad.
2.13.5. El segundo: de la rotación terrestre al átomo de cesio
La unidad de tiempo experimentó una transformación semejante.
Históricamente, el segundo estuvo relacionado con la rotación de la Tierra:
y el segundo podía considerarse la fracción:
Pero la rotación terrestre no es perfectamente uniforme.
Las mejoras en astronomía y cronometraje mostraron irregularidades que limitaban la precisión de una definición basada en el movimiento de la Tierra.
En 1960, la 11.ª CGPM ratificó una definición basada en el año tropical 1900, conocida como segundo de efemérides (CGPM, 1960; BIPM, 2026).
Sin embargo, la física atómica ya había proporcionado una referencia mucho más reproducible.
2.13.6. 1967: nace el segundo atómico
En 1967, la 13.ª CGPM sustituyó la definición astronómica por una definición atómica basada en la transición hiperfina del estado fundamental del átomo de cesio-133 (CGPM, 1967).
La frecuencia correspondiente quedó asociada a:
Dado que:
esta frecuencia permite definir el segundo mediante un fenómeno atómico extraordinariamente reproducible.
Figura 2.24. Evolución conceptual de las definiciones del metro y del segundo
1799–1889
patrones materiales
1960
radiación de criptón-86
1983
velocidad de la luz
rotación terrestre
1960
año tropical
1967
transición del cesio-133
Objeto o movimiento astronómico
↓
fenómeno reproducible
↓
constante o frecuencia estable
Nota. Elaboración propia a partir de la historia oficial de las unidades del SI publicada por el BIPM (2026) y de las resoluciones correspondientes de la CGPM.
2.13.7. El kilogramo: la última unidad base dependiente de un artefacto
El kilogramo siguió una trayectoria diferente.
Desde 1889, su definición dependió de la masa del Prototipo Internacional del Kilogramo, fabricado en una aleación de platino e iridio y conservado en el BIPM.
Se fabricaron también numerosos prototipos semejantes que fueron calibrados y distribuidos entre los Estados miembros.
Durante más de un siglo, el sistema mundial de masas dependió de comparaciones que podían rastrearse finalmente hasta ese objeto (BIPM, 2026).
Pero apareció un problema fundamental:
Las comparaciones periódicas entre el prototipo internacional y sus copias mostraron pequeñas divergencias entre sus masas.
No era posible determinar de manera absoluta cuál de los artefactos había cambiado.
El Prototipo Internacional proporcionó una referencia extraordinariamente estable durante más de un siglo.
La dificultad era conceptual y metrológica: una unidad fundamental destinada a la ciencia mundial dependía de un único objeto material susceptible, en principio, de contaminación, pérdida, daño o cambio.
2.13.8. De un cilindro de platino-iridio a la constante de Planck
El desarrollo de la metrología eléctrica cuántica y de instrumentos capaces de relacionar masa, potencia mecánica y potencia eléctrica abrió la posibilidad de reemplazar el prototipo.
La constante elegida fue la constante de Planck, símbolo h, fundamental en la física cuántica.
Desde el 20 de mayo de 2019, el SI fija exactamente (CGPM, 2018; BIPM, 2026):
Como:
y el metro y el segundo están definidos mediante otras constantes, fijar exactamente h permite definir el kilogramo sin recurrir a la masa de un objeto particular.
2.13.9. El ampere: de dos conductores a la carga elemental
Desde 1948, el ampere estuvo definido mediante una situación idealizada relacionada con la fuerza entre dos conductores rectilíneos, paralelos, de longitud infinita y sección circular despreciable, separados por una distancia determinada en el vacío.
La definición era conceptualmente rigurosa, pero difícil de realizar directamente con alta precisión.
Mientras tanto, aparecieron métodos cuánticos extremadamente precisos para reproducir magnitudes eléctricas.
El efecto Josephson permitió relacionar tensión eléctrica con frecuencia, mientras que el efecto Hall cuántico proporcionó una referencia extraordinariamente precisa para resistencia eléctrica.
Estas realizaciones dependen de constantes fundamentales como h y la carga elemental e.
Desde 2019, el SI fija exactamente (CGPM, 2018; BIPM, 2026):
Como:
la corriente eléctrica puede relacionarse directamente con el flujo de cantidades elementales de carga por unidad de tiempo.
La redefinición moderna del ampere conecta la unidad de corriente con una propiedad fundamental de la materia: la carga elemental.
Si cada portador considerado transporta una carga de magnitud e, una corriente de 1 A corresponde a un flujo aproximado de:
Esta interpretación no sustituye la definición formal, pero ayuda a relacionar una unidad utilizada diariamente en circuitos con la estructura microscópica de la carga eléctrica.
2.13.10. El kelvin: del punto triple del agua a la constante de Boltzmann
En 1954, la 10.ª CGPM seleccionó el punto triple del agua como referencia fundamental para definir la unidad de temperatura termodinámica y le asignó exactamente el valor de 273,16 K.
La definición fue de enorme utilidad, pero su realización dependía de preparar agua con características suficientemente controladas, incluida su composición isotópica.
El desarrollo de la termometría primaria permitió adoptar posteriormente un fundamento más general.
Desde 2019, el SI fija exactamente la constante de Boltzmann (CGPM, 2018; BIPM, 2026):
Esta constante relaciona la temperatura termodinámica con escalas de energía microscópicas.
El punto triple del agua continúa siendo extraordinariamente importante para la termometría, pero ya no define exactamente el kelvin.
Antes de la redefinición, la temperatura del punto triple del agua tenía por definición exactamente:
Después de la redefinición, el kelvin se define mediante k y la temperatura del punto triple del agua pasa a ser una cantidad que puede determinarse experimentalmente.
2.13.11. El mole: separar cantidad de sustancia y masa
La definición del mole adoptada en 1971 estaba vinculada al carbono-12.
Un mole correspondía a la cantidad de sustancia de un sistema que contenía tantas entidades elementales como átomos había en 0,012 kg de carbono-12.
Esta formulación establecía indirectamente una dependencia con el kilogramo.
El desarrollo de métodos capaces de determinar con enorme precisión la constante de Avogadro permitió adoptar una definición conceptualmente más directa.
Desde 2019, el SI fija exactamente (CGPM, 2018; BIPM, 2026):
Por tanto, un mole contiene exactamente:
La definición moderna refuerza la diferencia entre cantidad de sustancia y masa.
Un mole especifica una cantidad de entidades elementales; no es una unidad de masa.
2.13.12. La candela: de fuentes luminosas materiales a una relación radiométrica
Las primeras referencias fotométricas dependieron de fuentes luminosas concretas, como llamas o filamentos.
Posteriormente se utilizó una definición relacionada con la luminancia de un radiador de Planck a la temperatura de solidificación del platino.
La dificultad de realizar esa referencia a temperaturas elevadas y el progreso de la radiometría condujeron a otra solución.
En 1979, la 16.ª CGPM adoptó una definición de la candela relacionada con radiación monocromática de frecuencia:
y con una eficacia luminosa determinada.
En el SI moderno se fija exactamente (CGPM, 2018; BIPM, 2026):
para una radiación monocromática de frecuencia 540 × 1012 Hz.
2.13.13. Siete unidades, historias diferentes
Tabla 2.29. Evolución simplificada de las siete unidades base del SI
| Unidad | Referencia histórica destacada | Fundamento actual |
|---|---|---|
| segundo (s) | Rotación terrestre → año tropical → transición del cesio-133. | Valor exacto de ΔνCs. |
| metro (m) | Meridiano → patrones materiales → criptón-86 → velocidad de la luz. | Valor exacto de c, junto con la definición del segundo. |
| kilogramo (kg) | Agua → patrones de platino → Prototipo Internacional del Kilogramo. | Valor exacto de h. |
| ampere (A) | Unidades eléctricas prácticas → fuerza entre conductores. | Valor exacto de e. |
| kelvin (K) | Punto triple del agua. | Valor exacto de k. |
| mole (mol) | Cantidad relacionada con 0,012 kg de carbono-12. | Valor exacto de NA. |
| candela (cd) | Fuentes luminosas materiales → radiador de Planck → definición radiométrica. | Valor exacto de Kcd. |
Nota. Elaboración propia a partir de la historia oficial de las unidades del SI publicada por el BIPM (2026). La tabla resume únicamente los principales cambios necesarios para comprender la evolución conceptual.
2.13.14. 16 de noviembre de 2018: una decisión histórica
La transformación culminó durante la 26.ª Conferencia General de Pesas y Medidas, celebrada en Versalles del 13 al 16 de noviembre de 2018.
El 16 de noviembre de 2018, la CGPM aprobó la Resolución 1 sobre la revisión del Sistema Internacional de Unidades (CGPM, 2018).
La decisión estableció una nueva forma de definir el SI mediante valores numéricos exactos de siete constantes definitorias.
Las nuevas definiciones entrarían en vigor el:
fecha elegida para coincidir con el Día Mundial de la Metrología y conmemorar la firma de la Convención del Metro del 20 de mayo de 1875.
2.13.15. ¿Qué cambió realmente el 20 de mayo de 2019?
Cuatro unidades base experimentaron cambios conceptuales especialmente importantes:
- kilogramo;
- ampere;
- kelvin;
- mole.
Las definiciones del segundo, metro y candela ya estaban relacionadas con referencias que conducían a las constantes utilizadas actualmente, pero fueron reformuladas de manera uniforme dentro de la nueva arquitectura (CGPM, 2018; BIPM, 2026).
El resultado fue algo históricamente nuevo:
Por primera vez, el sistema completo pudo definirse sin hacer referencia definitoria a un artefacto material, a una propiedad específica de una muestra material o a una receta experimental única.
El fundamento pasó a ser un conjunto de valores numéricos exactos asignados a siete constantes definitorias.
2.13.16. El antiguo prototipo del kilogramo no se volvió inútil
Cuando dejó de definir el kilogramo, el Prototipo Internacional no desapareció ni perdió su interés científico.
Su masa pasó a convertirse en una magnitud que puede ser determinada experimentalmente en el SI moderno.
Este cambio es conceptualmente extraordinario.
Antes del 20 de mayo de 2019:
Después:
El objeto pasó de ser el fundamento de la unidad a convertirse en un objeto cuya masa se expresa utilizando esa unidad.
2.13.17. La continuidad fue una condición esencial
El nuevo SI no pretendía alterar los resultados cotidianos de medición.
Las constantes definitorias fueron fijadas utilizando los mejores valores experimentales disponibles antes de la transición, de modo que las nuevas unidades fueran compatibles, dentro de las incertidumbres alcanzables, con las antiguas (CGPM, 2018; BIPM, 2026).
Figura 2.25. Evolución del fundamento metrológico de las unidades
cuerpo · objetos · costumbre
varas · barras · masas
radiación · átomos
valores exactos de constantes
Nota. Elaboración propia. La figura representa una tendencia histórica general. Diferentes estrategias coexistieron durante largos periodos y algunas continúan utilizándose en la realización práctica de las unidades.
2.14. Cómo funciona el Sistema Internacional moderno
Después de recorrer su evolución histórica podemos estudiar el SI actual sin presentarlo como una simple lista de siete unidades.
La definición vigente está recogida en la novena edición del Folleto del SI, versión 4.01, actualizada en 2026 (BIPM, 2026).
El fundamento actual puede expresarse así:
Las unidades base continúan siendo esenciales para organizar y enseñar el sistema, pero ya no constituyen por sí mismas el nivel más profundo de su definición.
Las siete constantes definitorias definen el SI.
Las siete unidades base continúan organizando convencionalmente el sistema de unidades y corresponden a las siete magnitudes base del Sistema Internacional de Magnitudes.
Por ello, no es correcto describir el SI actual simplemente como «un sistema definido por siete unidades base» sin mencionar el papel fundamental de las constantes definitorias (BIPM, 2026).
2.14.1. Las siete constantes definitorias
Tabla 2.30. Las siete constantes definitorias del SI
| Constante | Símbolo | Valor numérico exacto | Unidad en la que se expresa |
|---|---|---|---|
| Frecuencia de la transición hiperfina del estado fundamental no perturbado del cesio-133 | ΔνCs | 9.192.631.770 | Hz |
| Velocidad de la luz en el vacío | c | 299.792.458 | m/s |
| Constante de Planck | h | 6,62607015 × 10−34 | J·s |
| Carga elemental | e | 1,602176634 × 10−19 | C |
| Constante de Boltzmann | k | 1,380649 × 10−23 | J/K |
| Constante de Avogadro | NA | 6,02214076 × 1023 | mol−1 |
| Eficacia luminosa de una radiación monocromática de frecuencia 540 × 1012 Hz | Kcd | 683 | lm/W |
Nota. Elaboración propia a partir del Folleto del SI, 9.ª edición, versión 4.01 (BIPM, 2026). Los valores numéricos de las siete constantes definitorias son exactos por definición.
Cuando se afirma que:
no significa que algún experimento haya determinado la velocidad de la luz con «cero error».
Significa que el SI asigna por definición ese valor numérico exacto a la constante. A partir de esa elección quedan definidas las unidades involucradas.
2.14.2. De las constantes a las unidades
Las siete constantes no deben interpretarse como siete patrones independientes que correspondan uno a uno y de forma aislada con cada unidad base.
Las definiciones están interrelacionadas.
Por ejemplo:
- el segundo utiliza directamente ΔνCs;
- el metro utiliza c y un segundo ya definido;
- el kilogramo utiliza h junto con las definiciones del metro y del segundo;
- el ampere utiliza e y el segundo;
- el kelvin utiliza k junto con unidades mecánicas previamente definidas.
El BIPM señala que el sistema completo de unidades puede derivarse de los valores fijados de las siete constantes definitorias (BIPM, 2026).
Figura 2.26. Estructura conceptual simplificada del SI moderno
valores numéricos exactos
arquitectura completa
organización convencional
relaciones entre magnitudes
ciencia · ingeniería · industria
Nota. Elaboración propia. El esquema muestra niveles conceptuales y no una dependencia matemática lineal simple entre cada constante y una sola unidad.
2.14.3. Las siete unidades base continúan siendo fundamentales
Aunque el SI se define actualmente mediante constantes, se conserva la clasificación tradicional de siete unidades base porque proporciona una estructura conocida, útil y consistente con el Sistema Internacional de Magnitudes (BIPM, 2026).
Tabla 2.31. Magnitudes base y unidades base del SI
| Magnitud base | Unidad base | Símbolo |
|---|---|---|
| Tiempo | segundo | s |
| Longitud | metro | m |
| Masa | kilogramo | kg |
| Corriente eléctrica | ampere | A |
| Temperatura termodinámica | kelvin | K |
| Cantidad de sustancia | mole | mol |
| Intensidad luminosa | candela | cd |
Nota. Elaboración propia a partir del BIPM (2026).
2.14.4. Unidades derivadas coherentes
Todas las demás unidades del SI pueden construirse mediante productos de potencias de las unidades base.
Cuando la relación entre la unidad derivada y las unidades base no introduce un factor numérico adicional distinto de uno, obtenemos una unidad derivada coherente.
Por ejemplo:
Algunas unidades derivadas coherentes reciben nombres especiales.
Así:
y:
El nombre especial no crea una unidad diferente.
Proporciona una forma más compacta y significativa de escribirla.
2.14.5. Las 22 unidades SI con nombres especiales
Tabla 2.32. Unidades SI con nombres y símbolos especiales
| Magnitud derivada | Unidad | Símbolo | Expresión o relación |
|---|---|---|---|
| Ángulo plano | radián | rad | m/m = 1 |
| Ángulo sólido | estereorradián | sr | m²/m² = 1 |
| Frecuencia | hertz | Hz | s−1 |
| Fuerza | newton | N | kg·m·s−2 |
| Presión y esfuerzo | pascal | Pa | N/m² |
| Energía, trabajo y cantidad de calor | joule | J | N·m |
| Potencia y flujo radiante | watt | W | J/s |
| Carga eléctrica | coulomb | C | A·s |
| Diferencia de potencial y fuerza electromotriz | volt | V | W/A |
| Capacitancia | farad | F | C/V |
| Resistencia eléctrica | ohm | Ω | V/A |
| Conductancia eléctrica | siemens | S | A/V |
| Flujo magnético | weber | Wb | V·s |
| Densidad de flujo magnético | tesla | T | Wb/m² |
| Inductancia | henry | H | Wb/A |
| Temperatura Celsius | grado Celsius | °C | El tamaño de 1 °C es igual al de 1 K para diferencias de temperatura. |
| Flujo luminoso | lumen | lm | cd·sr |
| Iluminancia | lux | lx | lm/m² |
| Actividad de un radionucleido | becquerel | Bq | s−1 |
| Dosis absorbida | gray | Gy | J/kg |
| Dosis equivalente | sievert | Sv | J/kg |
| Actividad catalítica | katal | kat | mol/s |
Nota. Elaboración propia a partir del BIPM (2026). Que dos unidades puedan expresarse mediante las mismas unidades base no significa que representen la misma magnitud.
El hertz y el becquerel pueden expresarse mediante:
pero describen magnitudes diferentes.
De forma semejante:
y:
La forma dimensional no contiene por sí sola toda la información física necesaria para identificar una magnitud.
2.14.6. Radián y estereorradián: unidades de magnitudes de dimensión uno
El ángulo plano y el ángulo sólido proporcionan ejemplos particularmente importantes de magnitudes de dimensión uno.
El radián puede expresarse conceptualmente como:
y el estereorradián como:
Esto no significa que los símbolos rad y sr carezcan de utilidad.
Al contrario, permiten indicar explícitamente qué magnitud se está expresando y reducen ambigüedades.
Históricamente, radián y estereorradián fueron clasificados como unidades suplementarias.
En 1995, la 20.ª CGPM eliminó esa categoría y confirmó que radián y estereorradián debían interpretarse como unidades derivadas adimensionales —actualmente descritas como unidades de magnitudes de dimensión uno— cuyos nombres y símbolos pueden utilizarse cuando resulte conveniente (CGPM, 1995).
Una magnitud de dimensión uno puede utilizar el número uno como unidad coherente, pero en algunos casos nombres especiales como rad y sr proporcionan información indispensable para interpretar correctamente la expresión.
2.14.7. Unidades SI y prefijos
El SI permite formar múltiplos y submúltiplos decimales mediante prefijos.
Por ejemplo:
Sin embargo, debemos recordar una consecuencia conceptual estudiada anteriormente.
La unidad coherente de longitud del SI es el metro.
El kilómetro es una unidad SI perfectamente válida, pero contiene un factor 103.
Por ello, no es la unidad coherente de longitud dentro del conjunto coherente del SI. Los prefijos no alteran la validez de la unidad; introducen una escala decimal diferente.
La utilización sistemática de prefijos, la notación científica, la notación de ingeniería y las conversiones se desarrollarán en el capítulo siguiente.
2.14.8. El SI no prohíbe que existan otras unidades
Una interpretación demasiado rígida puede conducir a pensar que toda unidad que no pertenezca al SI es necesariamente incorrecta o está prohibida.
Eso no es cierto.
Existen unidades no SI utilizadas ampliamente por razones históricas, científicas, técnicas o prácticas.
La versión 4.01 del Folleto del SI, publicada en 2026, aclaró expresamente este punto y reorganizó la presentación de las unidades no SI (BIPM, 2026).
El documento señala que esas unidades no poseen un estatus especial dentro del SI: son unidades externas al sistema cuya relación con las unidades SI puede expresarse mediante coeficientes de conversión conocidos.
Tabla 2.33. Categorías indicativas de unidades no SI utilizadas en el Folleto del SI de 2026
| Categoría | Ejemplos | Razón de su presencia |
|---|---|---|
| Unidades tradicionales de tiempo y ángulo | minuto, hora, día, grado, minuto y segundo de arco. | Poseen una utilización histórica y práctica extremadamente extendida. |
| Nombres históricos de múltiplos o submúltiplos decimales | litro, tonelada, ångström, gal, bar. | Representan cantidades relacionadas mediante factores definidos con unidades SI. |
| Unidades internacionalmente reconocidas no decimales respecto del SI | unidad astronómica, milla náutica, nudo, electronvoltio. | Poseen utilización internacional consolidada en ámbitos específicos. |
| Unidades de disciplinas técnicas especializadas | var, entre otras unidades propias de campos determinados. | Continúan siendo utilizadas en aplicaciones técnicas particulares. |
Nota. Elaboración propia a partir de la versión 4.01 del Folleto del SI (BIPM, 2026). La clasificación es indicativa y la lista presentada por el BIPM no pretende ser exhaustiva.
Por ejemplo:
El minuto no es una unidad SI, pero posee una relación exactamente conocida con el segundo y continúa siendo ampliamente utilizado.
La decisión sobre qué unidades utilizar depende también del contexto científico, técnico, normativo y legal.
2.14.9. El núcleo eléctrico del SI
Para el análisis de circuitos, una parte particularmente importante de la estructura del SI puede representarse mediante las siguientes relaciones:
Figura 2.27. Algunas relaciones entre unidades fundamentales para el análisis de circuitos
C = A·s
coulomb ↔ ampere ↔ segundo
V = W/A
volt ↔ watt ↔ ampere
Ω = V/A
ohm ↔ volt ↔ ampere
F = C/V
farad ↔ coulomb ↔ volt
J = W·s
joule ↔ watt ↔ segundo
H = Wb/A
henry ↔ weber ↔ ampere
Nota. Elaboración propia. Las relaciones muestran la coherencia entre algunas unidades que aparecerán repetidamente durante el estudio de los circuitos eléctricos.
2.14.10. Una unidad con nombre especial puede escribirse de varias maneras
Una ventaja de la estructura coherente es que una unidad puede expresarse utilizando otras unidades derivadas o directamente mediante las unidades base.
Consideremos el volt:
como:
y:
entonces:
Todas estas expresiones representan la misma unidad.
Expresar el ohm mediante unidades SI base.
Paso 1. Partir de la relación entre unidades
Paso 2. Expresar el volt en unidades base
Paso 3. Dividir por ampere
Paso 4. Interpretar
El nombre «ohm» proporciona una notación compacta para una unidad derivada coherente que puede expresarse completamente mediante las unidades base del SI.
2.14.11. Las unidades base no forman una jerarquía de importancia física
La clasificación en unidades base y derivadas es una herramienta estructural.
No significa que:
- una unidad base sea físicamente «más real» que una derivada;
- una magnitud derivada tenga menor importancia científica;
- las siete magnitudes base sean la única selección matemáticamente concebible.
La elección actual posee una larga historia y resulta conveniente para organizar el SI.
El propio BIPM señala que, desde el punto de vista de la definición fundamental mediante constantes, la distinción entre unidades base y derivadas no sería estrictamente necesaria; se conserva porque es útil, históricamente establecida y consistente con el Sistema Internacional de Magnitudes (BIPM, 2026).
El SI moderno puede entenderse en dos direcciones complementarias.
Desde una perspectiva pedagógica y operacional:
Desde la definición fundamental del sistema:
Las dos perspectivas son compatibles.
La primera facilita organizar magnitudes y efectuar cálculos; la segunda expresa el fundamento metrológico contemporáneo del sistema.
2.14.12. El SI es estable, pero no está congelado
La historia estudiada podría sugerir que la redefinición de 2019 representa el final de la evolución del SI.
No es así.
El sistema está diseñado para incorporar avances científicos y tecnológicos sin alterar innecesariamente la continuidad de las unidades.
Un ejemplo reciente aparece en el propio Folleto del SI.
La novena edición fue publicada inicialmente en 2019 y posteriormente ha recibido actualizaciones. En 2026 se publicó la versión 4.01, que revisó especialmente la explicación del papel de las unidades no SI y reorganizó parte de la información para mejorar su utilización digital (BIPM, 2026).
La definición fundamental basada en las siete constantes no cambió con esta actualización.
La estabilidad metrológica no exige inmovilidad editorial ni tecnológica.
Las definiciones pueden mantenerse mientras mejoran las realizaciones, los procedimientos, la documentación y la forma de comunicar el sistema.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué diferencia principal existe entre el fundamento del metro de 1889 y el del metro moderno?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué en 1983 fue posible utilizar la velocidad de la luz para definir el metro.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué fenómeno físico se utiliza actualmente como fundamento del segundo?
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuál era la principal limitación conceptual de definir el kilogramo mediante el Prototipo Internacional?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué fijar exactamente la constante de Planck permite definir el kilogramo cuando el metro y el segundo ya están definidos.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué constante define actualmente el ampere y cuál es su relación conceptual con la carga eléctrica?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué diferencia existe entre la antigua definición del kelvin mediante el punto triple del agua y la definición moderna mediante la constante de Boltzmann?
- ●○○○ Fundamental. ¿Cuántas entidades elementales contiene exactamente un mole?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué la definición moderna del mole refuerza la distinción entre cantidad de sustancia y masa.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué ocurrió el 16 de noviembre de 2018 y cuándo entraron en vigor las nuevas definiciones?
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué los valores numéricos de las siete constantes definitorias no poseen incertidumbre?
- ●●○○ Intermedio. Explica la diferencia entre las siete constantes definitorias y las siete unidades base.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué significa que una unidad derivada sea coherente?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué gray y sievert pueden tener la misma expresión en unidades base y, sin embargo, representar magnitudes diferentes.
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué una unidad no SI no debe calificarse automáticamente como incorrecta?
- ●●●● Profundización. Utiliza la evolución del metro, el kilogramo y el ampere para explicar la transición histórica desde patrones materiales y procedimientos particulares hacia un sistema definido mediante constantes de la naturaleza.
El Sistema Internacional moderno posee ahora un fundamento extraordinariamente estable: siete constantes con valores numéricos exactos permiten definir el conjunto completo de sus unidades.
Pero una definición, por perfecta que sea matemáticamente, no produce por sí sola una medición.
Para medir una longitud, una masa, una tensión o una resistencia es necesario llevar la definición desde el nivel conceptual hasta el laboratorio, el patrón de referencia y finalmente el instrumento utilizado.
Surge entonces una nueva cadena:
Comprender qué significa cada uno de estos términos será el siguiente paso.
2.15. Definición, realización, patrón y trazabilidad
El Sistema Internacional moderno se define mediante valores exactos de constantes de la naturaleza. Sin embargo, una definición escrita en el Folleto del SI no produce por sí sola una medición en un laboratorio, una fábrica o un circuito eléctrico.
Entre la definición internacional de una unidad y el número que aparece finalmente en un instrumento existe una infraestructura metrológica completa.
Para comprenderla debemos distinguir cuatro conceptos:
Una unidad no es un objeto, y un patrón de medida no es la definición de una unidad.
La definición establece el fundamento de la unidad; la realización permite llevar esa definición a la práctica; los patrones proporcionan referencias metrológicas utilizables; y la trazabilidad permite relacionar los resultados de medición con referencias reconocidas mediante una cadena documentada de calibraciones.
2.15.1. Definir una unidad
Una definición establece qué significa una unidad dentro del sistema.
En el SI actual, por ejemplo, el segundo se define a partir del valor numérico exacto asignado a la frecuencia de la transición hiperfina del estado fundamental no perturbado del átomo de cesio-133.
El metro se relaciona con el valor exacto de la velocidad de la luz en el vacío y con el segundo.
El kilogramo se vincula con el valor exacto de la constante de Planck.
Estas definiciones pertenecen al nivel conceptual fundamental del sistema (BIPM, 2026).
La definición del metro no es una barra de un metro.
La definición del kilogramo no es una masa de un kilogramo.
La definición del volt no es un voltímetro.
Los objetos, dispositivos y procedimientos pueden utilizarse para realizar, conservar, transferir o medir una unidad, pero no deben confundirse con la definición de la unidad.
2.15.2. ¿Qué significa realizar una unidad?
Una definición debe poder conectarse con experimentos reales.
A ese paso se le denomina realización práctica.
El BIPM publica documentos conocidos mediante la expresión francesa mises en pratique, preparados por los Comités Consultivos correspondientes, que describen métodos reconocidos para realizar en la práctica las definiciones de determinadas unidades del SI (BIPM, 2026).
Realizar una unidad significa establecer experimentalmente valores de magnitud compatibles con su definición mediante procedimientos, sistemas de medición y referencias metrológicas adecuados.
La definición puede ser universal, mientras que su realización puede admitir diferentes métodos.
Esto constituye una de las grandes ventajas del SI moderno.
El SI moderno no exige necesariamente que todos los laboratorios del mundo utilicen un único aparato.
Pueden existir diferentes procedimientos capaces de realizar una misma unidad, siempre que sean metrológicamente válidos y permitan establecer resultados comparables.
2.15.3. El kilogramo moderno como ejemplo
Antes de 2019, la situación era conceptualmente sencilla pero dependía de un artefacto:
Después de la redefinición, el kilogramo se fundamenta en el valor exacto de la constante de Planck.
Pero surge inmediatamente una pregunta:
La Mise en pratique de la definición del kilogramo reconoce métodos primarios de realización basados principalmente en dos grandes principios experimentales (BIPM, 2021).
Tabla 2.34. Dos métodos primarios para realizar el kilogramo
| Método | Principio general |
|---|---|
| Balanza de Kibble | Relaciona potencia mecánica y potencia eléctrica utilizando mediciones eléctricas vinculadas con constantes cuánticas. |
| Método XRCD o de conteo atómico | Relaciona una masa macroscópica con el número de átomos contenidos en un cristal altamente caracterizado, especialmente mediante esferas de silicio enriquecido. |
Nota. Elaboración propia a partir de la Mise en pratique for the definition of the kilogram publicada por el BIPM (2021).
2.15.4. La balanza de Kibble
La balanza de Kibble constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de la conexión entre electricidad y mecánica en la metrología moderna.
Su principio general consiste en relacionar una potencia mecánica con una potencia eléctrica.
De manera conceptual:
La potencia mecánica puede involucrar masa, aceleración gravitatoria y velocidad.
La potencia eléctrica puede expresarse mediante tensión y corriente:
Mediante efectos cuánticos, las mediciones eléctricas pueden vincularse con constantes fundamentales como la constante de Planck y la carga elemental.
Figura 2.28. Principio conceptual de una balanza de Kibble
efecto mecánico
potencia mecánica
potencia eléctrica
h · e
Nota. Elaboración propia. Esquema conceptual simplificado; una balanza de Kibble real requiere un sistema experimental y matemático mucho más complejo.
La balanza de Kibble muestra que la metrología eléctrica no constituye una rama aislada de la metrología mecánica.
Magnitudes como tensión, corriente, potencia, velocidad, fuerza y masa pueden relacionarse experimentalmente dentro de una arquitectura común.
La misma coherencia del SI que utilizaremos para resolver circuitos permite construir algunos de los experimentos más precisos de la metrología moderna.
2.15.5. Qué es un patrón de medida
Durante mucho tiempo, en textos elementales se ha utilizado la palabra patrón como si significara simplemente «objeto que define una unidad».
Esa descripción resulta demasiado limitada.
El Vocabulario Internacional de Metrología define un patrón de medida como una realización de la definición de una magnitud determinada, con un valor declarado y una incertidumbre de medida asociada, utilizada como referencia (JCGM, 2012).
Referencia metrológica que realiza una magnitud determinada, posee un valor establecido y una incertidumbre asociada, y se utiliza para asignar valores a otros patrones, instrumentos o sistemas de medición.
Un patrón puede materializarse de formas muy diferentes.
Puede ser:
- una masa material;
- un resistor de referencia;
- un láser estabilizado en frecuencia;
- un patrón de frecuencia basado en cesio;
- un sistema de medición;
- un material de referencia certificado;
- una solución química con propiedades conocidas.
La historia del metro y del kilogramo puede hacernos imaginar un patrón como una barra o un cilindro guardado en una caja fuerte.
La metrología moderna utiliza también sistemas cuánticos, dispositivos ópticos, patrones de frecuencia, materiales de referencia y otros sistemas capaces de proporcionar valores de referencia.
2.15.6. Patrón de medida y norma técnica tampoco son lo mismo
En inglés, la palabra standard puede utilizarse con significados distintos.
Puede referirse a:
- un measurement standard, es decir, un patrón de medida;
- o una technical standard, es decir, una norma técnica.
En español es conveniente mantener la diferencia.
Tabla 2.35. Patrón de medida y norma técnica
| Concepto | Función | Ejemplo |
|---|---|---|
| Patrón de medida | Proporcionar una referencia metrológica con valor e incertidumbre asociados. | Resistor patrón de 100 Ω. |
| Norma técnica | Establecer reglas, especificaciones, métodos, símbolos o requisitos acordados para un campo determinado. | Norma internacional sobre magnitudes, unidades o procedimientos de ensayo. |
Nota. Elaboración propia a partir de la terminología metrológica del VIM (JCGM, 2012) y de la distinción entre patrón de medida y documento normativo.
2.15.7. No todos los patrones ocupan el mismo lugar
Una infraestructura nacional puede contener diferentes niveles de patrones.
El VIM distingue, entre otros:
- patrones primarios;
- patrones secundarios;
- patrones nacionales;
- patrones de referencia;
- patrones de trabajo.
No necesitamos desarrollar aquí toda esta clasificación, pero sí comprender su lógica general.
Figura 2.29. Jerarquía metrológica simplificada
Nota. Elaboración propia. La infraestructura real puede formar redes y presentar configuraciones más complejas que una cadena estrictamente lineal.
2.15.8. Patrón nacional
Un patrón nacional es un patrón reconocido por una autoridad nacional para servir como base en un Estado o economía para asignar valores a otros patrones de la misma naturaleza (JCGM, 2012).
Su función no consiste simplemente en «guardar la unidad».
Debe permitir que las mediciones realizadas en el país puedan vincularse con referencias reconocidas y comparables internacionalmente.
El SI es internacional, pero gran parte de su diseminación práctica se realiza mediante los institutos nacionales de metrología y las redes de laboratorios que conectan las mediciones industriales y científicas con referencias de mayor nivel.
2.15.9. Calibrar no significa simplemente comprobar que un instrumento «funciona bien»
Para conectar un instrumento con una referencia se utiliza, entre otros procedimientos, la calibración.
En sentido metrológico, calibrar implica establecer, bajo condiciones especificadas, una relación entre las indicaciones de un instrumento o sistema y valores proporcionados mediante patrones, teniendo en cuenta las incertidumbres correspondientes (JCGM, 2012).
La calibración permite utilizar posteriormente esa relación para obtener resultados de medición.
Calibrar un instrumento no significa necesariamente modificarlo.
Un ajuste modifica un sistema de medición para que proporcione determinadas indicaciones.
Una calibración determina relaciones metrológicas entre indicaciones y referencias.
Un instrumento puede ser calibrado y después requerir ajuste; también puede calibrarse y conservarse sin ajuste.
2.15.10. Calibración y verificación tampoco son sinónimos
En determinados contextos interesa saber no solo qué relación tiene un instrumento con una referencia, sino también si cumple requisitos especificados.
Ese segundo problema pertenece a la verificación.
Tabla 2.36. Calibración, ajuste y verificación
| Proceso | Pregunta principal |
|---|---|
| Calibración | ¿Qué relación existe entre las indicaciones y valores proporcionados por referencias metrológicas? |
| Ajuste | ¿Qué modificación debe realizarse para que el sistema proporcione indicaciones prescritas? |
| Verificación | ¿Se demuestra que se cumplen los requisitos especificados? |
Nota. Elaboración propia a partir del Vocabulario Internacional de Metrología (JCGM, 2012).
2.15.11. Trazabilidad metrológica
Llegamos ahora a uno de los conceptos fundamentales para conectar todas las capas anteriores.
El VIM define la trazabilidad metrológica como una propiedad de un resultado de medición que permite relacionarlo con una referencia mediante una cadena ininterrumpida y documentada de calibraciones, cada una de las cuales contribuye a la incertidumbre de medida (JCGM, 2012).
Propiedad de un resultado de medición por la cual ese resultado puede relacionarse con una referencia mediante una cadena documentada e ininterrumpida de calibraciones, teniendo en cuenta la incertidumbre aportada en cada nivel.
Cuando la referencia final corresponde a una realización de una unidad del Sistema Internacional, puede hablarse de trazabilidad metrológica al SI.
Figura 2.30. Cadena conceptual de trazabilidad al SI
definición y realización
Nota. Elaboración propia. Cada enlace representa comparaciones o calibraciones documentadas y contribuye a la incertidumbre asociada al resultado final.
2.15.12. La trazabilidad pertenece al resultado
Este punto merece especial atención.
En el lenguaje cotidiano suele decirse:
o:
Sin embargo, la formulación rigurosa del VIM establece que la trazabilidad metrológica es una propiedad del resultado de medición (JCGM, 2012).
La trazabilidad no se obtiene únicamente porque:
- un instrumento tenga una etiqueta de calibración;
- un laboratorio sea reconocido;
- un certificado mencione un instituto nacional;
- un equipo haya sido calibrado alguna vez.
Es necesario que el resultado concreto pueda relacionarse con una referencia mediante una cadena metrológica adecuada y documentada, considerando también las condiciones de utilización y la incertidumbre correspondiente.
2.15.13. ¿Por qué aparece la incertidumbre en la trazabilidad?
Cada comparación real aporta información limitada por las condiciones del experimento y por los patrones utilizados.
Por ello, una cadena de calibración no transmite un valor con perfección matemática absoluta.
Cada nivel contribuye a la incertidumbre asociada al resultado.
La jerarquía puede representarse conceptualmente así:
El tratamiento cuantitativo de la incertidumbre pertenece al capítulo dedicado específicamente a medición, error e incertidumbre.
Aquí necesitamos conservar solo una idea:
Una cadena de trazabilidad no es solamente una lista de nombres de laboratorios.
Es una cadena cuantitativa de comparaciones en la que los valores y sus incertidumbres deben permanecer documentados.
2.15.14. Ejemplo: una resistencia medida en un laboratorio
Un laboratorio utiliza un multímetro para medir un resistor.
Supongamos que el instrumento indica:
Paso 1. El resultado no surge directamente de la definición del ohm
El multímetro no realiza por sí mismo toda la definición fundamental del SI cada vez que mide una resistencia.
Paso 2. El instrumento puede haber sido calibrado
Un laboratorio compara su comportamiento con patrones de resistencia de valores conocidos y con incertidumbres declaradas.
Paso 3. Esos patrones poseen referencias superiores
Los patrones del laboratorio pueden haber sido calibrados mediante patrones de referencia de mayor nivel, relacionados a su vez con realizaciones del SI.
Paso 4. La cadena debe estar documentada
Los certificados, procedimientos, valores e incertidumbres permiten establecer la relación entre el resultado y las referencias utilizadas.
Paso 5. Interpretar
La trazabilidad permite que una medición de resistencia realizada en un laboratorio pueda compararse significativamente con mediciones realizadas por otros laboratorios que trabajan dentro de una infraestructura metrológica compatible.
2.15.15. Una cadena global de confianza cuantitativa
La utilidad de la trazabilidad puede comprenderse imaginando dos empresas que fabrican componentes eléctricos en países diferentes.
Una especifica un resistor de:
La otra diseña un circuito que depende de ese valor.
La posibilidad de que ambas confíen en el significado cuantitativo de «100 Ω» depende de algo mucho más grande que el símbolo Ω.
Depende de:
- definiciones internacionales;
- realizaciones metrológicas;
- comparaciones entre institutos;
- patrones nacionales;
- laboratorios de calibración;
- procedimientos documentados;
- incertidumbres conocidas;
- instrumentos correctamente utilizados.
La existencia del SI proporciona un lenguaje común.
La infraestructura metrológica permite demostrar que las mediciones realizadas con ese lenguaje son comparables.
2.16. La infraestructura mundial de la medición
La historia estudiada hasta ahora permite identificar una transformación que va mucho más allá de las unidades.
Durante siglos, una medida podía depender de una ciudad, un rey, una vara o una costumbre.
En el mundo moderno, la comparabilidad de las mediciones depende de una red internacional de instituciones científicas, organismos intergubernamentales, institutos nacionales, organizaciones regionales, organismos de normalización y autoridades de metrología legal.
El SI no funciona únicamente porque exista un libro que defina sus unidades.
Funciona porque numerosos países mantienen una infraestructura permanente para realizar, comparar, diseminar, normalizar y aplicar esas unidades.
2.16.1. Las academias científicas: antecedentes de la cooperación metrológica
En el siglo XVII, instituciones como la Royal Society en Inglaterra y la Académie des sciences en Francia permitieron que problemas de medición dejaran de depender exclusivamente del trabajo aislado de individuos (The Royal Society, s. f.; Académie des sciences, s. f.-a).
En esos espacios se discutieron:
- instrumentos;
- relojes;
- péndulos;
- astronomía;
- geodesia;
- medidas universales;
- métodos experimentales.
Durante el siglo XIX, asociaciones como la British Association for the Advancement of Science desempeñaron un papel decisivo en la organización de las unidades científicas y, especialmente, en la construcción de estándares eléctricos (Silsbee, 1962).
Pero estas instituciones científicas no podían por sí solas crear una infraestructura mundial jurídicamente estable.
Para ello era necesaria la cooperación formal entre Estados.
2.16.2. 1875: la Convención del Metro
El gran cambio institucional ocurrió el 20 de mayo de 1875.
Representantes de diecisiete Estados firmaron en París la Convención del Metro.
El propósito del tratado era asegurar la unificación y el perfeccionamiento internacional del sistema métrico y crear una organización internacional permanente capaz de sostener esa cooperación (BIPM, s. f.-c).
La Convención fue modificada en 1921, ampliando el campo de la cooperación metrológica (BIPM, s. f.-c; BIPM, 2026).
Figura 2.31. De acuerdos nacionales a cooperación metrológica internacional
patrones y acuerdos principalmente nacionales
Convención del Metro
CGPM · CIPM · BIPM
comparabilidad internacional
Nota. Elaboración propia a partir de la estructura institucional de la Convención del Metro.
2.16.3. CGPM, CIPM y BIPM: tres nombres, tres funciones
Las siglas asociadas a la Convención del Metro pueden resultar confusas si se memorizan sin comprender su función.
La estructura fundamental puede resumirse mediante tres organismos (BIPM, 2026).
Tabla 2.37. Estructura fundamental de la Convención del Metro
| Organismo | Nombre | Función general |
|---|---|---|
| CGPM | Conférence Générale des Poids et Mesures — Conferencia General de Pesas y Medidas | Órgano plenario de la estructura de la Convención del Metro; reúne representantes de los Estados miembros y adopta decisiones fundamentales sobre el sistema internacional de medición. |
| CIPM | Comité International des Poids et Mesures — Comité Internacional de Pesas y Medidas | Supervisa y coordina el trabajo metrológico internacional entre las reuniones de la CGPM. |
| BIPM | Bureau International des Poids et Mesures | Organización internacional y centro permanente de cooperación científica y técnica en metrología, con personal y laboratorios internacionales. |
Nota. Elaboración propia a partir de la estructura de gobernanza publicada por el BIPM.
La CGPM, el CIPM y el BIPM no son tres nombres diferentes para la misma institución.
Forman partes relacionadas de una misma arquitectura internacional, pero cumplen funciones diferentes de decisión, supervisión, coordinación y trabajo científico.
2.16.4. Los Comités Consultivos
La metrología moderna abarca demasiados campos para que todos los problemas puedan resolverse dentro de un único comité.
El CIPM dispone de Comités Consultivos especializados en diferentes áreas metrológicas (BIPM, s. f.-a).
Entre ellas se encuentran:
- electricidad y magnetismo;
- longitud;
- masa y magnitudes relacionadas;
- termometría;
- tiempo y frecuencia;
- fotometría y radiometría;
- radiaciones ionizantes;
- cantidad de sustancia y metrología en química y biología;
- acústica, ultrasonido y vibración;
- unidades.
Estos comités reúnen expertos e institutos nacionales y proporcionan asesoramiento científico y técnico al CIPM.
2.16.5. El Comité Consultivo de Unidades
El Comité Consultivo de Unidades, abreviado CCU, posee un papel especialmente importante para este capítulo.
Fue establecido en 1964 para reemplazar a la Comisión para el Sistema de Unidades creada por el CIPM en 1954 (BIPM, s. f.-a).
Entre sus funciones se encuentran:
- contribuir al desarrollo del SI;
- asegurar su consistencia general;
- contribuir a la preparación y actualización del Folleto del SI;
- asesorar al CIPM sobre cuestiones relacionadas con unidades de medida.
El Sistema Internacional no quedó congelado después de 1960.
Organismos especializados analizan continuamente cómo mantener su coherencia, incorporar avances científicos y comunicar correctamente sus definiciones y reglas.
2.16.6. IEC: la normalización electrotécnica internacional
La infraestructura de las unidades no se limita a la metrología.
La ingeniería necesita también normas técnicas comunes para símbolos, equipos, métodos de ensayo, seguridad, compatibilidad y numerosos aspectos de las tecnologías eléctricas y electrónicas.
La International Electrotechnical Commission —IEC— fue fundada en 1906 y es una de las principales organizaciones internacionales dedicadas a la preparación y publicación de normas para tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas (IEC, s. f.).
Su desarrollo histórico estuvo estrechamente conectado con la necesidad de lograr un lenguaje técnico común para una industria eléctrica cada vez más internacional.
El BIPM pertenece a la infraestructura internacional de metrología.
La IEC desarrolla normas internacionales para tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas.
Sus actividades se relacionan, pero metrología y normalización no son la misma función.
2.16.7. ISO e IEC 80000: un lenguaje común para magnitudes y unidades
La correcta utilización de las unidades exige también reglas comunes sobre:
- nombres de magnitudes;
- símbolos;
- ecuaciones;
- dimensiones;
- sistemas de magnitudes;
- unidades.
La serie ISO/IEC 80000 desarrolla internacionalmente este lenguaje para ciencia y tecnología.
La norma ISO 80000-1:2022 establece información y definiciones generales sobre magnitudes, sistemas de magnitudes, unidades, símbolos de magnitudes y unidades y sistemas coherentes de unidades (ISO, 2022).
Por tanto, el BIPM y la serie ISO/IEC 80000 cumplen funciones relacionadas pero diferentes.
Tabla 2.38. Metrología y normalización en el lenguaje de las unidades
| Organización o documento | Función principal en este contexto |
|---|---|
| BIPM / SI | Mantener y desarrollar el Sistema Internacional de Unidades dentro de la infraestructura de la Convención del Metro. |
| ISO/IEC 80000 | Normalizar internacionalmente principios, nombres, símbolos y expresiones relacionados con magnitudes y unidades en ciencia y tecnología. |
| IEC | Desarrollar normas internacionales para tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas. |
Nota. Elaboración propia. Las funciones pueden interactuar estrechamente sin convertirse en equivalentes.
2.16.8. OIML: cuando la medición entra en la legislación
Existe otro nivel de la infraestructura mundial: la metrología legal.
La Organización Internacional de Metrología Legal —OIML— fue creada mediante una convención firmada en París el 12 de octubre de 1955 (OIML, 1955).
La OIML define la metrología legal como la aplicación de requisitos legales a las mediciones y a los instrumentos de medida (OIML, s. f.).
Esto adquiere importancia cuando una medición puede afectar:
- el comercio;
- la protección del consumidor;
- la salud;
- la seguridad;
- el ambiente;
- la aplicación de disposiciones regulatorias.
Cuando una persona compra combustible, paga electricidad o adquiere un producto por masa, está confiando en instrumentos cuyas mediciones poseen consecuencias económicas.
En estos casos no basta con que exista una unidad científicamente bien definida.
También pueden requerirse reglas legales sobre instrumentos, procedimientos, errores máximos permitidos, verificaciones y controles.
El BIPM constituye el núcleo de la cooperación internacional relacionada con el SI y la metrología científica.
La OIML se concentra en la armonización internacional de la metrología legal.
Ambas organizaciones cooperan, pero sus funciones institucionales no son idénticas.
2.16.9. Los institutos nacionales de metrología
La infraestructura internacional necesita conectarse con cada país.
Esa función corresponde principalmente a los institutos nacionales de metrología, conocidos internacionalmente por las siglas NMI, de National Metrology Institute.
Un instituto nacional puede asumir funciones como:
- mantener o realizar patrones nacionales;
- proporcionar referencias que permitan establecer trazabilidad de las mediciones del país;
- realizar investigación metrológica;
- calibrar patrones de alto nivel;
- participar en comparaciones internacionales;
- representar al país en la infraestructura metrológica internacional.
La función concreta de cada NMI depende de la organización institucional de su país.
2.16.10. NIST: un ejemplo de instituto nacional
En Estados Unidos, el National Institute of Standards and Technology —NIST— desempeña la función de instituto nacional de metrología.
Entre sus responsabilidades se encuentran mantener los principales patrones nacionales de medición, proporcionar trazabilidad para las necesidades nacionales, representar al país en la infraestructura internacional y desarrollar ciencia de la medición (NIST, s. f.-e).
La propia historia de NIST está vinculada con muchos de los acontecimientos estudiados en este capítulo, especialmente con la evolución de las unidades eléctricas.
2.16.11. El Instituto Nacional de Metrología de Colombia
En Colombia, el Instituto Nacional de Metrología —INM— fue creado mediante el Decreto 4175 de 2011 como una Unidad Administrativa Especial de carácter técnico, científico y de investigación especializada en metrología científica e industrial. Su estructura fue posteriormente modificada mediante el Decreto 062 de 2021 (INM, s. f.-a).
Entre sus funciones se encuentran:
- coordinar la metrología científica e industrial del país;
- establecer y mantener la jerarquía de los patrones nacionales;
- contribuir a la diseminación de mediciones trazables al SI;
- proporcionar servicios metrológicos;
- desarrollar investigación metrológica;
- representar los intereses del país en espacios internacionales relacionados con su competencia;
- apoyar actividades de control metrológico;
- generar, monitorear, coordinar y difundir la hora legal de Colombia y los servicios asociados.
La responsabilidad institucional sobre la generación y difusión de la hora legal de Colombia está expresamente asignada al INM (INM, s. f.-b).
Cuando un laboratorio colombiano necesita demostrar que sus mediciones de masa, temperatura, tiempo, electricidad u otras magnitudes están relacionadas con referencias internacionalmente reconocidas, el INM constituye una pieza fundamental de la infraestructura nacional.
La existencia de un instituto nacional permite conectar la ciencia internacional de la medición con laboratorios, industria, investigación y otras necesidades metrológicas del país.
2.16.12. Las organizaciones regionales de metrología
Entre el nivel mundial y los institutos nacionales existe también una escala regional.
Las organizaciones regionales de metrología —RMO— son asociaciones regionales de institutos nacionales de metrología y desempeñan funciones importantes dentro del CIPM MRA (BIPM, s. f.-d).
Entre sus actividades se encuentran:
- comparaciones entre patrones;
- cooperación técnica;
- revisión de capacidades de calibración y medición;
- evaluación de sistemas de calidad dentro del marco correspondiente;
- coordinación regional;
- participación en la infraestructura internacional.
Para los países de América existe el:
El BIPM reconoce al SIM — Inter-American Metrology System como una de las organizaciones regionales participantes en la infraestructura del CIPM MRA (BIPM, s. f.-d).
Figura 2.32. Escalas de cooperación metrológica
BIPM · Convención del Metro
SIM y otras organizaciones regionales
INM · NIST · otros NMI
ciencia · industria · sociedad
Nota. Elaboración propia. Las relaciones reales forman una red de cooperación, no una jerarquía administrativa única.
2.16.13. Comparar patrones entre países
Tener institutos nacionales competentes no basta si cada país trabaja aisladamente.
Es necesario demostrar que las realizaciones y patrones nacionales son equivalentes dentro de las incertidumbres declaradas.
Para ello se realizan comparaciones internacionales.
Distintos institutos miden una misma referencia o realizan comparaciones organizadas mediante protocolos comunes.
Los resultados proporcionan evidencia experimental sobre la equivalencia de las capacidades metrológicas nacionales y constituyen una parte esencial del funcionamiento del CIPM MRA (BIPM, s. f.-b).
La comparabilidad internacional no se obtiene porque todos los institutos afirmen utilizar el SI.
Se demuestra mediante mediciones, comparaciones y evaluación técnica.
2.16.14. El Acuerdo de Reconocimiento Mutuo del CIPM
En 1999 se estableció el Acuerdo de Reconocimiento Mutuo del CIPM, conocido internacionalmente como CIPM MRA (CIPM, 1999).
Su finalidad es proporcionar un marco mediante el cual los institutos nacionales de metrología y otros participantes autorizados puedan demostrar internacionalmente la equivalencia de sus patrones y favorecer la aceptación mutua de los certificados de calibración y medición que emiten (CIPM, 1999; BIPM, s. f.-b).
Uno de sus resultados fundamentales son las denominadas:
Las CMC reconocidas internacionalmente se someten a procesos de revisión y aprobación dentro del CIPM MRA.
Las CMC aprobadas y los resultados de comparaciones que las sustentan se publican en la base de datos mantenida por el BIPM conocida como:
(BIPM, s. f.-e).
Figura 2.33. Cómo se construye confianza internacional en una capacidad de medición
desarrolla capacidad
evidencia experimental
evaluación entre pares
publicación en KCDB
Nota. Elaboración propia a partir de la estructura del CIPM MRA y de la KCDB.
2.16.15. Una resistencia de 100 Ω en diferentes países
Un fabricante colombiano produce un resistor de precisión nominal de:
Un laboratorio en otro país debe verificar ese componente.
Paso 1. Ambos utilizan la misma unidad
El ohm pertenece al SI y su relación con las demás unidades está internacionalmente definida.
Paso 2. Cada laboratorio necesita referencias metrológicas
Los instrumentos de ambos países deben relacionarse con patrones apropiados mediante calibraciones documentadas.
Paso 3. Los patrones nacionales deben ser comparables
Los institutos nacionales participan en comparaciones internacionales que permiten demostrar la equivalencia de sus capacidades.
Paso 4. Las incertidumbres permiten interpretar la comparación
Dos resultados no necesitan ser numéricamente idénticos hasta el último dígito para ser metrológicamente compatibles.
Deben interpretarse teniendo en cuenta sus incertidumbres.
Paso 5. Interpretar
La aceptación internacional de componentes, instrumentos y mediciones depende de una infraestructura que conecta el SI con resultados concretos y permite establecer su comparabilidad.
2.16.16. Un mapa funcional de la infraestructura internacional
Tabla 2.39. Algunas instituciones fundamentales de la infraestructura mundial de medición
| Institución o estructura | Ámbito principal | Función relevante |
|---|---|---|
| CGPM | Metrología internacional | Órgano plenario de la estructura de la Convención del Metro y foro de decisión de los Estados miembros. |
| CIPM | Metrología internacional | Supervisa y coordina el trabajo metrológico internacional entre reuniones de la CGPM. |
| BIPM | Metrología científica internacional | Centro permanente de cooperación científica y técnica en metrología internacional. |
| CCU y otros Comités Consultivos | Especialidades metrológicas | Asesoramiento científico y técnico al CIPM. |
| IEC | Normalización electrotécnica | Desarrollo de normas internacionales para tecnologías eléctricas, electrónicas y relacionadas. |
| ISO | Normalización internacional | Desarrollo de normas internacionales en numerosos campos; junto con IEC participa en diferentes normas conjuntas. |
| OIML | Metrología legal | Armonización internacional de requisitos y prácticas de metrología legal. |
| Institutos nacionales de metrología | Nivel nacional | Mantener capacidades metrológicas nacionales y proporcionar referencias, trazabilidad y servicios de alto nivel. |
| Organizaciones regionales de metrología | Nivel regional | Coordinar comparaciones, evaluación técnica y cooperación entre institutos nacionales. |
| CIPM MRA | Reconocimiento internacional | Marco para demostrar equivalencia internacional de patrones y de capacidades de calibración y medición. |
Nota. Elaboración propia. La tabla resume funciones dominantes; las instituciones colaboran entre sí y sus campos de actuación pueden relacionarse.
2.16.17. Metrología, normalización, acreditación y regulación: una precaución conceptual
La infraestructura mundial de calidad contiene organizaciones con funciones diferentes.
Por ello no debe suponerse que una misma institución:
- define las unidades;
- calibra todos los instrumentos;
- publica todas las normas;
- acredita todos los laboratorios;
- controla legalmente todos los instrumentos;
- certifica todos los productos.
Esas funciones pertenecen a estructuras diferentes que pueden cooperar entre sí.
Metrología se ocupa de la ciencia de la medición y sus aplicaciones.
Normalización establece normas, especificaciones y reglas comunes.
Acreditación es una atestación de tercera parte relativa a un organismo de evaluación de la conformidad mediante la cual se demuestra formalmente su competencia, imparcialidad y funcionamiento consistente para realizar actividades específicas de evaluación de la conformidad (ISO/IEC, 2020).
Metrología legal aplica requisitos jurídicos a mediciones e instrumentos en ámbitos regulados (OIML, s. f.).
Estas funciones forman parte de una infraestructura común de confianza, pero no son sinónimos.
2.16.18. De una constante fundamental a una medición cotidiana
Después de recorrer todo el proceso podemos representar la infraestructura completa que conecta el fundamento del SI con una medición ordinaria.
Figura 2.34. Del fundamento del SI al resultado de medición
fundamento del SI
métodos metrológicos primarios
nacionales y de referencia
cadena documentada
laboratorio · industria
valor + información metrológica
Nota. Elaboración propia. La infraestructura real puede incluir múltiples ramas, comparaciones y niveles intermedios.
Cuando un multímetro muestra un valor en voltios, amperios u ohmios, ese número pertenece a una cadena conceptual e institucional que puede remontarse hasta las definiciones fundamentales del SI.
Esa posibilidad de comparación global constituye uno de los logros más importantes de la metrología moderna.
- ●○○○ Fundamental. Explica la diferencia entre definición de una unidad y realización práctica.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué es un patrón de medida?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué un patrón de medida no tiene que ser necesariamente un objeto material.
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuál es la diferencia entre patrón de medida y norma técnica?
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué función general cumple una balanza de Kibble dentro de la realización moderna del kilogramo?
- ●●○○ Intermedio. Explica la diferencia entre calibración y ajuste.
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué calibración y verificación no son equivalentes?
- ●●●○ Avanzado. Define trazabilidad metrológica y explica por qué requiere una cadena documentada.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué es más correcto afirmar que un resultado posee trazabilidad metrológica que decir simplemente que «un instrumento es trazable»?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué la incertidumbre forma parte de una cadena de trazabilidad.
- ●○○○ Fundamental. ¿Qué acontecimiento internacional ocurrió el 20 de mayo de 1875?
- ●●○○ Intermedio. Diferencia las funciones de CGPM, CIPM y BIPM.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué función desempeña el CCU en el desarrollo del SI?
- ●●○○ Intermedio. Compara las funciones generales del BIPM, IEC y OIML.
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué papel desempeñan los institutos nacionales de metrología?
- ●●○○ Intermedio. ¿Cuál es la función general del Instituto Nacional de Metrología de Colombia?
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué son necesarias las comparaciones internacionales entre institutos nacionales aunque todos utilicen el SI?
- ●●●○ Avanzado. Explica qué problema intenta resolver el CIPM MRA.
- ●●●○ Avanzado. Reconstruye la cadena conceptual que puede conectar un resultado de resistencia obtenido con un multímetro con una realización del SI.
- ●●●● Profundización. Explica por qué la comparabilidad mundial de las mediciones depende simultáneamente de ciencia, instituciones, patrones, incertidumbre, calibración, cooperación internacional y legislación, y no solamente de que todos los países conozcan los mismos nombres de las unidades.
Ahora podemos responder una pregunta que al comienzo del capítulo parecía sencilla:
No significa solamente que escriban el mismo símbolo.
Significa que participan, directa o indirectamente, en una arquitectura común de magnitudes, unidades, definiciones, realizaciones, patrones, comparaciones y trazabilidad.
Sin embargo, esta enorme infraestructura internacional no ha hecho desaparecer todos los sistemas anteriores.
El SI convive todavía con unidades usuales estadounidenses, unidades imperiales en determinados ámbitos, formulaciones CGS especializadas y sistemas de unidades desarrollados para áreas particulares de la física.
La última etapa del capítulo examinará qué sistemas desaparecieron, cuáles fueron absorbidos, cuáles sobreviven y por qué la historia de las unidades debe representarse como una red de coexistencias y transiciones y no como una sucesión lineal.
2.17. Coexistencia, supervivencia y especialización de los sistemas de unidades
Después de recorrer varios siglos de historia resulta tentador imaginar una secuencia sencilla:
Esa representación puede servir como primera aproximación, pero históricamente es incompleta.
Los sistemas de unidades no han evolucionado como una fila en la que cada sistema desaparece exactamente cuando aparece el siguiente.
La historia real contiene:
- sistemas que fueron transformados;
- sistemas que fueron absorbidos dentro de arquitecturas posteriores;
- unidades que sobrevivieron después de desaparecer el sistema al que pertenecían;
- sistemas que continúan utilizándose regionalmente;
- convenciones conservadas en disciplinas científicas especializadas;
- y unidades históricas cuyo valor moderno está definido actualmente mediante el SI.
La aparición de un nuevo sistema de unidades no implica necesariamente la desaparición del anterior.
Para describir correctamente su historia debemos distinguir entre aparición, adopción, coexistencia, transformación, integración, declive y supervivencia.
2.17.1. Una unidad puede sobrevivir a su sistema de origen
La permanencia de una unidad no exige que continúe vigente toda la arquitectura histórica en la que apareció.
El ohm, el volt y el ampere, por ejemplo, se consolidaron inicialmente como unidades eléctricas prácticas durante el siglo XIX.
Las definiciones y realizaciones históricas que tuvieron entonces ya no son las utilizadas actualmente, pero los nombres sobrevivieron y fueron incorporados a sistemas posteriores hasta formar parte del SI.
Algo semejante ocurre con numerosas unidades tradicionales.
Los nombres foot, inch y pound poseen orígenes anteriores al SI, pero las unidades estadounidenses modernas correspondientes están actualmente relacionadas de manera exacta con unidades SI (National Bureau of Standards, 1959; NIST, s. f.-c).
La continuidad del nombre de una unidad no demuestra que su definición, su patrón o el sistema al que pertenece hayan permanecido sin cambios.
2.17.2. Las medidas corporales no desaparecieron completamente
Las antiguas referencias antropométricas perdieron su función como fundamento científico de la metrología moderna.
Sin embargo, su huella permanece en el lenguaje y en numerosas unidades históricas.
Palabras como:
recuerdan una época en la que el cuerpo proporcionaba referencias inmediatas para comparar longitudes.
En algunos casos, esas denominaciones evolucionaron hasta convertirse en unidades convencionales cuyo valor ya no depende del cuerpo humano.
El foot internacional moderno constituye un ejemplo claro:
Su nombre conserva un origen antropométrico, pero su definición moderna no depende de medir el pie de ninguna persona (NIST, s. f.-d).
2.17.3. ¿Desapareció el Sistema Métrico Decimal?
No en el sentido de haber sido simplemente abandonado.
El Sistema Métrico Decimal del siglo XVIII inició una tradición que fue modificándose, ampliándose e internacionalizándose.
Sistema Métrico Decimal francés
expansión internacional del sistema métrico
CGS · MKS
SI
SI definido mediante constantes
Por ello, es más preciso hablar de evolución y transformación que de desaparición.
2.17.4. El Sistema Imperial Británico: de sistema dominante a supervivencia parcial
El Sistema Imperial desempeñó durante el siglo XIX y buena parte del XX un papel central en Gran Bretaña y en numerosos territorios vinculados históricamente con ella.
La expansión internacional del sistema métrico y, posteriormente, del SI redujo progresivamente su función como sistema general de medición científica y comercial.
Sin embargo, no desapareció completamente.
En Inglaterra, Escocia y Gales, la legislación exige unidades métricas para la venta de la mayor parte de los productos. Se conservan excepciones específicas en las que determinadas unidades imperiales pueden utilizarse como indicación principal: la pinta para cerveza o sidra de barril, la pinta para leche vendida en envases retornables y la onza troy para metales preciosos (GOV.UK, s. f.).
Además, unidades imperiales continúan presentes en determinados usos legales, técnicos y culturales.
1824 identifica el gran hito legislativo de formación del Sistema Imperial, pero no existe una fecha única de desaparición.
Su utilización general disminuyó progresivamente y algunas unidades continúan teniendo usos legales, técnicos o culturales.
2.17.5. El sistema usual estadounidense continúa coexistiendo con el SI
Estados Unidos presenta uno de los ejemplos más claros de coexistencia contemporánea.
NIST recomienda denominar U.S. customary system of measurement al conjunto de unidades no SI utilizadas habitualmente en Estados Unidos y advierte que no debe identificarse sin más con el Sistema Imperial Británico (NIST, s. f.-c).
La legislación estadounidense permite actualmente el uso del SI y del sistema usual estadounidense. Al mismo tiempo, la política nacional declara el sistema métrico como el sistema preferido de pesos y medidas para el comercio y promueve el aumento voluntario de su utilización (NIST, s. f.-b).
Por tanto, no debe afirmarse que Estados Unidos «no utiliza el sistema métrico».
En realidad, ambos conjuntos de unidades coexisten en proporciones distintas según el sector.
Una persona en Estados Unidos puede encontrar:
- distancias de carretera expresadas en millas;
- productos expresados en libras;
- medicamentos expresados en miligramos;
- bebidas expresadas en litros;
- componentes electrónicos especificados mediante unidades SI;
- mediciones científicas realizadas predominantemente en SI.
La coexistencia no es una excepción histórica accidental. Puede convertirse en una condición estable durante periodos muy prolongados.
2.17.6. Las unidades usuales estadounidenses están vinculadas actualmente al SI
La coexistencia entre SI y unidades estadounidenses no significa que existan dos metrologías completamente independientes.
NIST señala expresamente que las unidades no SI utilizadas en Estados Unidos se definen en términos del SI (NIST, s. f.-c).
Por ejemplo:
Las relaciones fundamentales de la yarda y la libra internacionales fueron acordadas en 1959 (National Bureau of Standards, 1959).
Dos tradiciones pueden conservar unidades, nombres y usos diferentes mientras sus valores quedan conectados mediante definiciones exactas.
La coexistencia práctica no exige independencia metrológica.
2.17.7. El CGS perdió predominio, pero no desapareció de la física
El CGS fue fundamental en el desarrollo de la física de los siglos XIX y XX.
La consolidación del MKS, MKSA y finalmente del SI desplazó progresivamente al CGS como sistema general de referencia internacional.
Sin embargo, algunas de sus unidades y formulaciones continúan encontrándose en literatura histórica y en campos científicos especializados.
Entre ellas pueden aparecer:
- gauss, para densidad de flujo magnético en determinados contextos;
- oersted, para intensidad de campo magnético en determinados contextos históricos o especializados;
- erg, especialmente en literatura científica histórica;
- formulaciones gaussianas del electromagnetismo en áreas de física teórica.
El problema no consiste solamente en convertir números.
Como vimos anteriormente, algunas formulaciones CGS del electromagnetismo utilizan una estructura de magnitudes y ecuaciones diferente de la utilizada por el SI (Silsbee, 1962).
No debe suponerse que toda conversión entre una expresión electromagnética CGS y una expresión SI consiste simplemente en multiplicar por un factor numérico.
En ciertos casos es necesario considerar también la forma de las ecuaciones y las convenciones utilizadas para definir las magnitudes.
2.17.8. ¿Qué ocurrió con ESU, EMU, gaussiano y Heaviside–Lorentz?
Las diferentes formulaciones electromagnéticas desarrolladas durante los siglos XIX y XX siguieron trayectorias distintas.
Los sistemas ESU y EMU perdieron gran parte de su función como sistemas generales de trabajo.
El sistema gaussiano conservó utilidad en determinados campos de la física teórica.
La formulación racionalizada de Heaviside–Lorentz continúa siendo utilizada en contextos teóricos y constituye un antecedente importante de la racionalización de las ecuaciones electromagnéticas.
Estas formulaciones no desempeñan el papel institucional del SI como sistema internacional de referencia para la medición.
Su función actual es principalmente científica y especializada.
2.17.9. Las unidades eléctricas prácticas fueron integradas, no eliminadas
El caso de las unidades eléctricas del siglo XIX es especialmente instructivo.
Las antiguas realizaciones internacionales mediante columnas de mercurio, electrólisis y otros procedimientos dejaron de constituir el fundamento metrológico moderno.
Pero sus nombres principales sobrevivieron:
y terminaron integrándose coherentemente en el SI.
Un sistema posterior puede conservar unidades de una tradición anterior, modificar sus definiciones y reorganizarlas dentro de una arquitectura nueva.
En ese caso es más preciso hablar de integración o absorción histórica que de simple desaparición.
2.17.10. FPS y los sistemas gravitacionales sobrevivieron en la ingeniería
Los sistemas FPS absolutos y gravitacionales perdieron gran parte de su importancia en la ciencia internacional a medida que el SI se consolidó.
Sin embargo, continúan siendo necesarios para interpretar:
- manuales antiguos;
- documentación aeroespacial;
- ingeniería desarrollada en unidades estadounidenses;
- maquinaria;
- planos históricos;
- tablas técnicas;
- especificaciones heredadas.
Un ingeniero puede encontrar todavía:
en documentación técnica.
Comprender las arquitecturas históricas evita interpretar esas unidades como si pertenecieran todas automáticamente a un único «sistema inglés».
2.17.11. Los sistemas técnicos métricos dejaron una extensa documentación
Las unidades gravitacionales métricas como:
fueron ampliamente utilizadas en ingeniería.
El SI desplazó progresivamente estas formulaciones al diferenciar con claridad masa y fuerza y utilizar el newton como unidad coherente de fuerza.
Sin embargo, las unidades técnicas antiguas continúan apareciendo en:
- manómetros;
- prensas;
- máquinas;
- manuales;
- planos;
- especificaciones de materiales;
- documentación industrial histórica.
Su estudio conserva, por tanto, valor práctico.
2.17.12. El MTS: una solución histórica que perdió su función general
El sistema metro–tonelada–segundo fue una alternativa coherente destinada especialmente a escalas industriales.
Con el desarrollo del MKS y posteriormente del SI, la necesidad de mantener un sistema independiente basado en la tonelada disminuyó.
Unidades como el sthène y el pièze dejaron de ser habituales.
El MTS constituye actualmente sobre todo un objeto de interés histórico y metrológico.
La coherencia matemática es una propiedad importante, pero la supervivencia de un sistema depende también de aceptación institucional, escala práctica, industria, educación, legislación, interoperabilidad y acuerdos internacionales.
2.17.13. MKS y MKSA no desaparecieron: su núcleo quedó integrado en el SI
No tendría mucho sentido afirmar que el MKS «murió» en 1960.
El metro, el kilogramo y el segundo continúan siendo unidades base del SI.
Tampoco desapareció conceptualmente la ampliación MKSA.
El ampere continúa siendo una unidad base.
La evolución puede resumirse mejor así:
Posteriormente se incorporaron temperatura termodinámica, intensidad luminosa y cantidad de sustancia.
El sistema moderno es más amplio que MKS y MKSA, pero conserva su núcleo mecánico y eléctrico.
2.17.14. El SI tampoco es el único lenguaje utilizado por toda la física
El SI es el sistema internacionalmente acordado para la medición y constituye el lenguaje de referencia de la ciencia, la tecnología, la industria y el comercio internacional (BIPM, 2026).
Sin embargo, determinadas ramas de la física utilizan sistemas o convenciones especializadas porque simplifican sus ecuaciones.
Entre ellas se encuentran:
- unidades atómicas;
- unidades naturales;
- unidades de Planck;
- unidades geometrizadas.
Su lógica suele consistir en escoger ciertas constantes fundamentales y adoptar valores unitarios para ellas dentro del sistema de cálculo.
Por ejemplo, en determinados sistemas naturales pueden adoptarse convenciones como:
o:
según el campo y la convención utilizada.
Estas convenciones permiten simplificar expresiones en física teórica.
No sustituyen el papel del SI en metrología internacional, calibración de instrumentos, comercio, regulación o documentación técnica general.
2.17.15. ¿Por qué utilizar unidades naturales?
Una constante universal que aparece repetidamente en las ecuaciones puede ocultar parte de la estructura matemática del problema.
En contextos teóricos puede resultar conveniente escoger unidades que hagan que determinadas constantes adopten el valor uno.
La ecuación se simplifica y ciertas relaciones físicas se vuelven más visibles.
Pero existe un costo:
Una ecuación escrita en unidades naturales no debe copiarse automáticamente en un cálculo SI sin restablecer las constantes, dimensiones y factores correspondientes.
2.17.16. El SI y las unidades no SI en 2026
La versión 4.01 de la novena edición del Folleto del SI, publicada por el BIPM en junio de 2026, introdujo una aclaración especialmente importante (BIPM, 2026).
Las unidades no SI incluidas en el Folleto no adquieren por ello una categoría interna especial dentro del SI.
Son unidades externas al SI cuya relación con unidades SI se proporciona porque poseen importancia histórica, práctica, internacional o técnica.
El BIPM las organiza de manera indicativa en cuatro grupos:
- unidades tradicionales de tiempo y ángulo;
- nombres históricos de múltiplos o submúltiplos decimales de unidades SI;
- unidades internacionalmente reconocidas que no son múltiplos o submúltiplos decimales del SI;
- unidades utilizadas en disciplinas técnicas especializadas.
El SI proporciona la referencia internacional común.
Que una unidad externa pueda relacionarse exactamente con el SI no la convierte automáticamente en una unidad SI.
2.17.17. Estado actual de los principales sistemas estudiados
Tabla 2.40. Supervivencia y transformación de los principales sistemas y tradiciones estudiados
| Sistema o tradición | Transformación histórica | Situación general actual |
|---|---|---|
| Medidas corporales | Muchas referencias se convencionalizaron y dejaron de depender del cuerpo individual. | Sobreviven principalmente como origen histórico de nombres y en prácticas informales. |
| Tradiciones inglesas preimperiales | Parte de sus unidades fue reorganizada por legislación posterior. | No constituyen un único sistema vigente; numerosas unidades sobrevivieron en sistemas posteriores. |
| Sistema Métrico Decimal | Se internacionalizó y evolucionó mediante CGS, MKS y otras arquitecturas métricas. | Su tradición constituye el antecedente directo del SI moderno. |
| Sistema Imperial Británico | Fue desplazado como sistema general en numerosos ámbitos por la metricación. | Persisten usos legales específicos y una importante supervivencia cultural y técnica. |
| U.S. customary | Sus unidades modernas están definidas en términos del SI. | Continúa utilizándose ampliamente en Estados Unidos junto con el SI. |
| CGS | Perdió predominio general frente a MKS y SI. | Sobrevive en literatura histórica y usos científicos especializados. |
| ESU / EMU | Fueron desplazados como sistemas generales por arquitecturas electromagnéticas posteriores. | Principalmente históricos y especializados. |
| Gaussiano / Heaviside–Lorentz | Mantuvieron utilidad dentro de determinadas formulaciones teóricas. | Uso especializado en algunos campos de la física. |
| Unidades eléctricas prácticas | Sus antiguas realizaciones fueron sustituidas; sus principales unidades se integraron en MKSA y SI. | Volt, ampere, ohm, farad, watt, joule y otras forman parte del SI. |
| FPS y sistemas gravitacionales | Perdieron predominio científico internacional. | Persisten en documentación y sectores técnicos determinados. |
| Sistemas técnicos métricos | Fueron desplazados en gran medida por el SI. | Persisten principalmente en documentación e instrumentos heredados. |
| MTS | Su función industrial fue absorbida por sistemas métricos posteriores. | Principalmente histórico. |
| MKS / MKSA | Fueron ampliados dentro del sistema internacional. | Su núcleo permanece integrado en el SI. |
| SI | Evolucionó desde definiciones basadas en artefactos y fenómenos hasta constantes definitorias. | Sistema internacionalmente acordado de referencia para la medición. |
| Unidades naturales, atómicas y otras convenciones especializadas | Desarrolladas para simplificar problemas específicos de física. | Uso especializado; no reemplazan el papel metrológico internacional del SI. |
Nota. Elaboración propia. Las expresiones «actual» y «supervivencia» describen tendencias generales. El uso concreto de una unidad depende del país, disciplina, legislación, industria y periodo considerado.
2.17.18. La historia de las unidades es una red, no una escalera
Podemos ahora abandonar definitivamente una representación demasiado simple.
No ocurrió:
La evolución se parece más a una red en la que distintas ramas aparecieron, coexistieron y convergieron.
Figura 2.35. Principales ramas históricas que convergen en la metrología moderna
medidas corporales
↓
unidades locales
↓
patrones de autoridad
↓
Imperial / U.S. customary
decimalización + geodesia
↓
Sistema Métrico Decimal
↓
CGS
↓
MKS
ESU / EMU
↓
unidades prácticas
↓
Giorgi
↓
MKSA
MKS + MKSA + nuevas magnitudes base
↓
SI
coexistencia regional o especializada
↔
SI
Nota. Elaboración propia. El esquema representa grandes relaciones históricas y no implica una genealogía única ni una sustitución instantánea entre sistemas.
2.18. Síntesis y línea de tiempo comparativa
Comenzamos este capítulo con una mesa cuya longitud podía expresarse como:
La expresión parecía sencilla.
Pero para comprender plenamente qué significa fue necesario recorrer miles de años de prácticas humanas y varios siglos de ciencia.
Detrás de esa expresión existen:
- una magnitud;
- un valor de magnitud;
- un valor numérico;
- una unidad;
- un sistema de magnitudes;
- una estructura dimensional;
- un sistema coherente de unidades;
- una definición internacional;
- métodos de realización;
- patrones;
- calibraciones;
- trazabilidad;
- instituciones científicas y legales;
- y una historia de acuerdos internacionales.
Medir no consiste únicamente en asignar un número.
Significa relacionar una magnitud con una referencia dentro de una estructura compartida que permite que ese resultado pueda ser interpretado, reproducido y comparado por otras personas.
2.18.1. Las diez ideas fundamentales
Tabla 2.41. Diez ideas que estructuran el capítulo
| Idea | Síntesis |
|---|---|
| 1. Magnitud y unidad son conceptos diferentes | La magnitud es la propiedad considerada; la unidad es una referencia utilizada para expresar su valor. |
| 2. Valor de magnitud y valor numérico no son equivalentes | El valor numérico depende de la unidad utilizada; la magnitud representada puede permanecer igual. |
| 3. Sistema de magnitudes y sistema de unidades no son sinónimos | El primero organiza magnitudes y relaciones; el segundo organiza las unidades utilizadas para expresarlas. |
| 4. Base y derivado dependen del sistema adoptado | Las magnitudes y unidades base se seleccionan convencionalmente dentro de una arquitectura determinada. |
| 5. Coherencia no significa decimalización | Un sistema coherente relaciona unidades derivadas con las base sin factores adicionales distintos de uno; un sistema decimal organiza escalas mediante potencias de diez. |
| 6. La historia no es lineal | Los sistemas coexistieron, compitieron, se transformaron y fueron integrados unos dentro de otros. |
| 7. Ciencia, ingeniería y legislación cumplen funciones diferentes | Un sistema puede ser simultáneamente científico, técnico y legal sin que estas categorías sean excluyentes. |
| 8. Definición, realización y patrón no son lo mismo | Definir una unidad establece su fundamento; realizarla conecta la definición con el experimento; un patrón proporciona una referencia metrológica. |
| 9. La trazabilidad conecta las mediciones con referencias reconocidas | Una cadena documentada de calibraciones permite relacionar un resultado con referencias metrológicas, considerando la incertidumbre. |
| 10. El SI moderno está definido mediante constantes | Desde 2019 el SI está definido fijando valores numéricos exactos de siete constantes definitorias. |
Nota. Elaboración propia.
2.18.2. Línea de tiempo maestra
Tabla 2.42. Línea de tiempo comparativa de la evolución de la medición y los sistemas de unidades
| Fecha o periodo | Hito | Importancia para la evolución de las unidades |
|---|---|---|
| Antigüedad–Edad Moderna | Medidas corporales, unidades locales y patrones de autoridad. | Primeras soluciones para comparar y comunicar magnitudes; gran diversidad regional. |
| 1585 | Simon Stevin publica De Thiende. | Impulso decisivo a la difusión europea del cálculo decimal y su aplicación práctica. |
| 1656–1658 | Huygens desarrolla el reloj de péndulo; Coster fabrica ejemplares tempranos y se publica Horologium. | El péndulo adquiere enorme importancia como regulador del tiempo y posible referencia reproducible. |
| 1660–1662 | Comienzan las reuniones de la institución que se convertirá en la Royal Society y se concede su primera carta real. | Los problemas de medición comienzan a discutirse dentro de redes científicas permanentes. |
| 1666 | Comienza la Académie des sciences francesa. | Astronomía, geodesia y medición adquieren apoyo institucional sostenido. |
| 1668 | John Wilkins publica su propuesta de medida universal. | Relaciona longitud, capacidad y peso dentro de un proyecto universal. |
| 1669–1671 | Jean Picard mide un arco del meridiano mediante triangulación. | Consolida técnicas geodésicas fundamentales para la posterior definición terrestre del metro. |
| 1670 | Gabriel Mouton propone una longitud relacionada con el meridiano y una organización decimal. | Convergencia temprana entre referencia terrestre y decimalización. |
| 1672–1673 | Jean Richer realiza observaciones en Cayena. | Muestra que el comportamiento del péndulo depende del lugar y complica su utilización como referencia universal simple. |
| 1673 | Huygens publica Horologium Oscillatorium. | Formaliza matemáticamente el péndulo y desarrolla el problema de una medida universal. |
| 1675 | Burattini publica Misura Universale. | Propone el metro cattolico, asociado al péndulo. |
| 1735–1744 | Expediciones geodésicas ecuatorial y de Laponia; nuevas mediciones francesas. | Mejoran el conocimiento de la figura de la Tierra y la práctica geodésica. |
| 1790 | Talleyrand y la Asamblea Nacional impulsan la reforma de pesos y medidas. | La uniformización metrológica se convierte en un proyecto político e institucional. |
| 19–30 de marzo de 1791 | La comisión de la Académie propone la referencia meridiana y se sanciona la decisión de utilizar el cuarto del meridiano. | Comienza formalmente el gran proyecto geodésico del metro. |
| 1792–1798 | Delambre y Méchain miden el arco Dunkerque–Barcelona. | Realización geodésica de la referencia escogida para el metro. |
| 1793 | Sistema provisional francés y aparición del grave. | Primer intento práctico de implantar las nuevas unidades antes de terminar la geodesia. |
| 7 de abril de 1795 | Ley del 18 de germinal del año III. | Consolida la nomenclatura y la arquitectura decimal del nuevo sistema. |
| 22 de junio de 1799 | Presentación y depósito de los patrones de platino del metro y kilogramo. | Materialización estable de las nuevas unidades. |
| 1812–1840 | Periodo de las mesures usuelles. | Demuestra que adopción legal y adopción social pueden avanzar a ritmos diferentes. |
| 1824–1826 | Reforma británica de pesos y medidas. | La ley de 1824 reorganiza las unidades y la norma de 1825 aplaza su entrada en vigor hasta 1826. |
| 1832 | Gauss desarrolla la medición magnética absoluta. | Impulsa la construcción de unidades electromagnéticas a partir de unidades mecánicas. |
| 1834–1855 | Incendio de Westminster y reconstrucción de los patrones imperiales. | Demuestra la vulnerabilidad de una infraestructura dependiente de patrones materiales y la importancia de copias y comparaciones. |
| 1861 | La British Association crea un comité sobre estándares eléctricos. | Ciencia e industria eléctrica comienzan a construir referencias compartidas. |
| 1866 | Estados Unidos legaliza el uso del sistema métrico. | Comienza una coexistencia legal que continúa bajo nuevas formas. |
| 1874 | Formalización del sistema CGS por la British Association. | Consolidación de una gran arquitectura coherente para la física. |
| 20 de mayo de 1875 | Firma de la Convención del Metro. | Creación de una infraestructura metrológica internacional permanente. |
| 1881 | Primer Congreso Internacional de Electricistas de París. | Reconocimiento internacional de importantes unidades eléctricas prácticas. |
| 1884 | La comisión internacional recomienda el ohm legal mediante una columna de mercurio. | Se busca proporcionar una realización experimental reproducible de la unidad práctica de resistencia. |
| 1889 | Primera CGPM y sanción de los prototipos internacionales del metro y kilogramo. | Nueva etapa de la metrología métrica internacional y fundamento histórico de la arquitectura MKS. |
| 1893 | Congreso eléctrico de Chicago y Mendenhall Order estadounidense. | Avances en las unidades eléctricas internacionales y vinculación metrológica estadounidense con referencias métricas. |
| 1901 | Propuesta de Giorgi y declaración de la 3.ª CGPM sobre kilogramo, peso y gravedad normal. | Avanza la integración MKS–electricidad y se establece con claridad la distinción internacional entre masa y peso. |
| 1908 | Conferencia Internacional de Unidades y Patrones Eléctricos de Londres. | Consolida la distinción entre unidades eléctricas prácticas y unidades internacionales realizadas experimentalmente. |
| 1919 | Incorporación legal del MTS en Francia. | Ejemplo de sistema métrico coherente diseñado para escalas industriales. |
| 1921 | Revisión de la Convención del Metro. | Amplía el campo de cooperación metrológica. |
| 1927 | Creación del Comité Consultivo de Electricidad. | La metrología eléctrica entra sistemáticamente en la estructura de la Convención del Metro. |
| 1939–1946 | Recomendación y aprobación institucional del sistema MKSA. | Integración coherente de mecánica y electricidad. |
| 1 de enero de 1948 | Entran en vigor las nuevas unidades eléctricas absolutas. | Se abandona la etapa de las antiguas unidades eléctricas internacionales. |
| 1948 | La 9.ª CGPM impulsa un sistema práctico internacional y adopta, entre otros nombres, el newton. | Comienza el proceso institucional directo hacia el futuro SI. |
| 1954 | Se adoptan seis unidades base para el sistema práctico internacional. | La arquitectura se amplía más allá del núcleo MKSA. |
| 1956 | El CIPM recomienda el nombre Sistema Internacional de Unidades. | Se prepara la denominación formal del sistema. |
| 1959 | Yarda y libra internacionales. | Unidades angloamericanas fundamentales quedan vinculadas mediante valores exactos al metro y al kilogramo. |
| 1960 | La 11.ª CGPM adopta formalmente el Sistema Internacional de Unidades y la abreviatura SI. | Nace oficialmente la arquitectura internacional contemporánea de unidades. |
| 1967 | Definición atómica del segundo. | La unidad de tiempo deja de depender de una referencia astronómica. |
| 1971 | El mole se incorpora como séptima unidad base. | Queda establecida la estructura de siete magnitudes base. |
| 1979 | Nueva definición de la candela. | La fotometría se vincula de manera más directa con una magnitud radiométrica. |
| 1983 | El metro se define mediante la velocidad de la luz. | Una constante fundamental pasa a formar parte directa de la definición de longitud. |
| 1995 | Desaparece la categoría de unidades suplementarias. | Radián y estereorradián pasan a interpretarse como unidades derivadas coherentes para magnitudes de dimensión uno. |
| 1999 | Se firma el CIPM MRA. | Se establece un marco internacional para demostrar la equivalencia de patrones y favorecer la aceptación de certificados de calibración y medición. |
| 16 de noviembre de 2018 | La 26.ª CGPM aprueba la revisión del SI. | Se adopta la arquitectura basada en valores numéricos exactos de siete constantes definitorias. |
| 20 de mayo de 2019 | Entra en vigor el SI revisado. | El conjunto completo de unidades SI queda definido mediante las siete constantes definitorias. |
| 2022 | La 27.ª CGPM adopta ronna, quetta, ronto y quecto. | Se amplía el intervalo de prefijos SI hasta 1030 y 10−30. |
| Junio de 2026 | Versión 4.01 de la 9.ª edición del Folleto del SI. | Aclara expresamente el estatus de las unidades no SI y actualiza la presentación del sistema sin modificar sus siete constantes definitorias. |
Nota. Elaboración propia a partir de las fuentes históricas primarias, legislación y documentación metrológica e institucional citadas en las referencias del capítulo. Algunas fechas representan decisiones institucionales precisas; otras identifican periodos de desarrollo. La línea de tiempo no implica sustituciones instantáneas entre sistemas.
2.18.3. La misma historia vista como transformación del concepto de referencia
La línea de tiempo anterior puede condensarse desde otra perspectiva.
Figura 2.36. Evolución histórica de la referencia de medida
pie · codo · paso
unidad local compartida
patrones legales
péndulo · Tierra
metro · kilogramo
SI moderno
Nota. Elaboración propia. Las diferentes formas de referencia coexistieron durante largos periodos; la figura muestra una tendencia histórica general, no una secuencia universal estricta.
2.18.4. La misma historia vista desde las instituciones
Figura 2.37. De la medida local a la cooperación internacional
costumbres locales
patrones legales
siglos XVII–XVIII
siglos XVIII–XIX
1875
BIPM · NMI · RMO · OIML · ISO · IEC
Nota. Elaboración propia.
2.18.5. La misma historia vista desde los circuitos eléctricos
Para esta obra existe una última genealogía especialmente importante.
Figura 2.38. Genealogía metrológica de las unidades utilizadas en circuitos
medición absoluta
Ω · V · A
MKS + unidad eléctrica
sistema coherente
h · e · otras constantes
Nota. Elaboración propia. La figura muestra por qué las unidades eléctricas actuales no pueden comprenderse completamente como una simple lista de nombres.
2.18.6. Práctica conceptual integradora
Un resistor comercial está marcado:
¿Qué conocimientos de este capítulo están contenidos implícitamente en esa expresión?
Paso 1. Identificar la magnitud
La propiedad considerada es la resistencia eléctrica.
Paso 2. Identificar la unidad
La unidad es el ohm, símbolo Ω.
Paso 3. Interpretar el prefijo
Paso 4. Reconocer la estructura del sistema
El ohm es una unidad derivada coherente del SI:
Paso 5. Expresarla mediante unidades base
Paso 6. Reconocer su historia
El nombre ohm procede de las unidades eléctricas prácticas desarrolladas durante el siglo XIX y posteriormente integradas en sistemas coherentes hasta llegar al SI.
Paso 7. Reconocer su fundamento metrológico actual
Las realizaciones modernas de resistencia pueden vincularse a fenómenos cuánticos y a constantes fundamentales dentro de la infraestructura del SI.
Paso 8. Reconocer la dimensión internacional
Un resistor especificado en ohmios puede compararse entre fabricantes y laboratorios de diferentes países porque existe una infraestructura internacional de definiciones, realizaciones, calibración y trazabilidad.
2.18.7. Comprobación final del capítulo
- ●○○○ Fundamental. Diferencia magnitud, unidad, valor de magnitud y valor numérico utilizando un ejemplo propio.
- ●○○○ Fundamental. Explica la diferencia entre sistema de magnitudes y sistema de unidades.
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué una magnitud base no debe interpretarse necesariamente como una propiedad «más fundamental de la naturaleza».
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué significa que una unidad derivada sea coherente?
- ●●○○ Intermedio. Explica la diferencia entre coherencia y decimalización.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué la dimensión de una magnitud debe entenderse con respecto a un sistema de magnitudes determinado?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué las medidas de origen corporal pudieron transformarse en unidades convencionales.
- ●●●○ Avanzado. Compara las propuestas universales de Wilkins, Mouton y Burattini sin presentarlas como si formaran un único sistema.
- ●●●○ Avanzado. ¿Qué importancia tuvieron Picard y Richer en la búsqueda de referencias universales?
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué la Revolución Métrica necesitó simultáneamente geodesia, legislación, instrumentos y patrones materiales?
- ●●●○ Avanzado. ¿Qué demuestran las mesures usuelles acerca de la implantación social de un sistema de unidades?
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué Sistema Imperial Británico y sistema usual estadounidense no son sinónimos.
- ●●●○ Avanzado. ¿Qué aportó el CGS al concepto moderno de sistema coherente?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué ESU y EMU podían ser internamente coherentes y, sin embargo, asignar estructuras diferentes a las magnitudes electromagnéticas.
- ●●○○ Intermedio. ¿Por qué fueron necesarias las unidades eléctricas prácticas?
- ●●●○ Avanzado. Explica qué problema resolvió conceptualmente Giorgi al proponer una cuarta unidad eléctrica junto con MKS.
- ●●○○ Intermedio. Diferencia FPS absoluto, FPS gravitacional y formulación ingenieril lbm–lbf con gc.
- ●●○○ Intermedio. Explica por qué kilogramo y kilogramo-fuerza representan magnitudes diferentes.
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué MKS y MKSA deben considerarse incorporados en la evolución del SI y no simplemente sistemas «muertos».
- ●●○○ Intermedio. ¿Qué ocurrió en 1960 y qué ocurrió en 1971 en la historia del SI?
- ●●●○ Avanzado. Explica la transformación conceptual del metro desde 1799 hasta la definición basada en la velocidad de la luz.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué fue importante eliminar la dependencia del kilogramo respecto de un único artefacto?
- ●●●○ Avanzado. Explica qué significa que las siete constantes definitorias tengan valores numéricos exactos.
- ●●○○ Intermedio. Diferencia definición, realización y patrón de medida.
- ●●●○ Avanzado. Explica qué es trazabilidad metrológica y por qué está asociada al resultado de medición.
- ●●○○ Intermedio. Diferencia las funciones de BIPM, IEC y OIML.
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué un sistema científicamente coherente puede perder importancia aunque sus ecuaciones sean correctas.
- ●●●○ Avanzado. ¿Por qué la supervivencia del sistema usual estadounidense no implica independencia respecto del SI?
- ●●●○ Avanzado. Explica por qué el uso moderno de unidades naturales en física no contradice el papel internacional del SI.
- ●●●● Profundización. Construye una explicación histórica completa que conecte las medidas corporales con el SI moderno utilizando como mínimo los siguientes conceptos: referencia, patrón, decimalización, péndulo, geodesia, triangulación, Sistema Métrico Decimal, CGS, unidades eléctricas prácticas, Giorgi, MKSA, SI, constantes definitorias y trazabilidad.
2.18.8. Problema integrador
Un manual antiguo de ingeniería contiene simultáneamente las siguientes expresiones:
Antes de realizar cualquier conversión, responde:
- ¿qué magnitud representa cada expresión?;
- ¿a qué tradición o sistema pertenece principalmente cada unidad?;
- ¿cuáles corresponden a masa y cuáles a fuerza?;
- ¿cuáles pertenecen a sistemas coherentes diferentes?;
- ¿qué unidades históricas eléctricas fueron posteriormente integradas al SI?;
- ¿por qué no sería correcto aplicar un único «factor de conversión del sistema inglés al SI» a todas las expresiones?;
- ¿qué información adicional necesitarías antes de interpretar una ecuación antigua que combine lbm y lbf?
Este problema anticipa el trabajo matemático que desarrollaremos en el capítulo siguiente: identificar correctamente las magnitudes y las unidades antes de comenzar a convertirlas.
2.18.9. Una última distinción: conocer la unidad no significa saber medir
Este capítulo ha construido la arquitectura conceptual e histórica de los sistemas de unidades.
Pero todavía no hemos estudiado con profundidad:
- cómo convertir sistemáticamente unidades;
- cómo trabajar con potencias de diez;
- cómo utilizar prefijos SI;
- cómo verificar dimensionalmente una expresión;
- cómo evaluar un instrumento;
- cómo distinguir resolución, precisión y exactitud;
- cómo expresar incertidumbre;
- cómo decidir cuántas cifras deben conservarse en un resultado.
Estos problemas requieren capítulos propios.
Este capítulo respondió principalmente:
El capítulo siguiente responderá:
Más adelante estudiaremos:
Mantener separados estos problemas evita introducir procedimientos antes de comprender los conceptos que los sostienen.
2.18.10. Cierre del capítulo
La historia comenzó con referencias que cabían literalmente en el cuerpo humano.
Un pie, una mano, un brazo o un paso permitían resolver necesidades locales de medición.
Después aparecieron patrones materiales, autoridades capaces de imponerlos y científicos que buscaron referencias universales en el péndulo y en las dimensiones de la Tierra.
La Revolución Francesa convirtió esa aspiración en un sistema decimal de alcance estatal.
El siglo XIX agregó una nueva exigencia: las unidades debían formar sistemas coherentes capaces de expresar las ecuaciones de la física.
La electricidad añadió otro desafío: esas unidades debían ser también prácticas para cables, máquinas, instrumentos y circuitos.
Giorgi mostró cómo integrar el mundo mecánico y el eléctrico.
La cooperación internacional transformó esa idea en MKSA y finalmente en el Sistema Internacional.
Después, los artefactos fueron cediendo progresivamente su lugar a átomos, radiación y constantes fundamentales.
Hoy una unidad puede realizarse mediante experimentos que utilizan física cuántica y compararse internacionalmente mediante una infraestructura de trazabilidad que conecta laboratorios de todo el planeta.
Cuando escribimos:
o:
estamos utilizando el resultado de siglos de ciencia, ingeniería, legislación y cooperación internacional.
Comprender esa historia permite dejar de ver las unidades como simples letras colocadas después de un número y comenzar a verlas como parte del lenguaje estructural de la física y de la ingeniería.
En el siguiente capítulo utilizaremos esta arquitectura para aprender a trabajar rigurosamente con cantidades y unidades:
notación científica, prefijos, notación de ingeniería, conversión de unidades, factores de conversión y análisis dimensional.
Referencias
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Jajaja bueno… el script del servidor cuando procesa la información del enlace muestra otra cosa, de todas manera está en la «Clase 58: Se desarrollan 4 problemas diversos sobre potencia eléctrica.» en el 18 min. 44 seg,
El siguiente video es un interesante ejemplo para entender el sistema de unidades coherentes (18 min. 44 seg,) –> https://youtu.be/MLiywV1vwLo?t=18m44s .
PD: Por favor borrar el comentario anterior debido a que no muestra el video correcto.
Saludos.